La OPEP se reúne

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Como saben, el mercado en Estados Unidos no operó ayer lunes, por lo que otros mercados en el mundo y en particular el nuestro, se ponen en modo de “pausa”. Supongo que esta condición les dio la oportunidad –a los que operaron más o menos en serio- de seguir tratando de asimilar las palabras de Janet Yellen, sobre que si las cosas siguen mejorando en la economía estadounidense, en los próximos meses, sería apropiado subir la tasa de interés.

Si tengo que juzgar por el mercado de futuros de la tasa de fondos federales, no hay mucho que asimilar, pues las probabilidades de que la tasa suba en junio se mantuvo –al menos hasta la madrugada de hoy martes- en el mismo nivel que a finales de la semana pasada, es decir, se le asigna un 28% a que esto ocurra y un 72% a que no ocurra. En cambio, los futuros para el mes de julio cambiaron, diría que de manera significativa, ya que la probabilidad asignada para que la tasa suba en ese mes pasó de 44% a 48%, en tanto que la que se le asigna a la probabilidad de que no suba, pasó de 46% a 39%.

Incluso, se asignan probabilidades para que la tasa suba en julio, 50 pb y no 25 pb. Estas probabilidades pasaron de 10% a 13%. Aunque esta última asignación  es baja, es claro que la presión para que la tasa suba en ese mes se ha incrementado más acentuadamente que para que lo haga en junio. Como lo he compartido en este espacio, pienso que el mes del alza será julio y no junio, si bien creo que no hay gran diferencia en términos de la economía.

Debo decir que hace unos días un operador de deuda y otro de cambios, me hicieron ver que desde su punto de vista, sería mejor que la tasa subiera en junio. La razón –su razón- es que los mercados están muy quietos en este tiempo de espera… y la casa pierde. Sí, porque “la casa” no gana porque la tasa o cualquier precio de los títulos mercadeables con los que opera, suba o baje o al menos si así lo fuera, la contribución es relativamente baja. “La casa” gana por operar. Desde hace mucho digo que la respuesta a la pregunta de: ¿Cómo estuvo el mercado?, si se le hace a un operador, la respuesta debería darse –y esperarse- en términos del volumen y no en términos del precio. Si hay buen volumen, se opera y si no, pues no tanto.

En otro orden de cosas –pero no del todo-, esta semana se lleva a cabo la asamblea de los países miembros de la OPEP. El miércoles, cuando concluya, sabremos si este cartel tomó alguna decisión sobre el volumen de producción, que fue “fijado” en 30 mmbd desde junio de 2014. Las comillas obedecen a que tal límite de producción en realidad es un tema más nominal que real, pues no todos los miembros obedecen de manera estricta el acuerdo. Lo esperable en esta ocasión es que no haya movimiento en tal postura, es decir que no haya disminución en el nivel de oferta, pues aparentemente el mercado de la energía en el mundo sigue sobre ofrecido. Pero más allá de la cuota de la que se ocupe la OPEP, habrá algunos temas que observar como resultado de la asamblea. La primera es la postura que tome Arabia Saudita de cara a sus pares, ahora que ha sido sustituido el Sr Alí al-Naimi de la posición de Ministro del petróleo de su país y sucedido por el Sr. Khalid al-Falih.

El Sr. Al-Falih si bien era el presidente de Saudi Aramco –la empresa nacional de petróleo de Arabia Saudita- y en consecuencia uno de los hombres más poderosos en la industria del petróleo en el mundo, su actual posición responde a un movimiento de tipo político en su país, que pretende llevar a cabo una transformación económica de fondo. Esto hace una gran diferencia entre lo que Arabia Saudita representaba al interior de la OPEP. Un motivo importante para ello es que como parte del cambio que pretenden hacer los sauditas, se ha planteado la posibilidad de vender en los mercados globales una parte del capital de Saudi Aramco, para obtener fondos que ayuden a financiar sus planes, además de mandar una señal importante a la sociedad local y global, de que lo que están haciendo va en serio.

Esto podría implicar que Arabia Saudita no tenga intención alguna de disminuir su producción y por lo menos de mantenerla en los límites máximos a los que ha llegado recientemente, de 10.2 mmbd, para mantener la situación financiera de la empresa, al momento de una oferta pública. Además, el gobierno ha dicho claramente que no están dispuestos a disminuir su producción –o a congelarla- en tanto que otros miembros de la industria, no estén dispuestos a hacerlo también, refiriéndose de manera directa a Irán y Rusia. Y como esto ocurre justo en los momentos en que el precio del petróleo ha llegado a la zona de los 50 dpb, pues puede resultar también un buen pretexto para ver que la resistencia existente en ese nivel, funcione como tal. Habrá que observar además de los acuerdos formales de la OPEP, el nivel de diálogo que se plantee ahora con una diferente posición de los sauditas.

Suerte.

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