PIB en Estados Unidos y empleo en México.

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La economía de Estados Unidos mejoró el 0.5% de crecimiento que arrojó la primera revisión del 1er trimestre de este año al alcanzar 0.8% en la segunda. El resultado está ligeramente por debajo de lo esperado por el mercado aunque no es malo, sobre todo considerando como he comentado varias veces, que los primeros trimestres de la economía estadounidense son los más flojos del año.

De tal manera no me parece una apreciación correcta la que se hace cuando se le compara con el 4° trimestre del año pasado y aún menos justo compararla con el 2°, con tasas de crecimiento de 1.4% y 3.9% respectivamente. Además, no se tienen aún los datos definitivos que se publicarán un mes adelante, el 28 de junio, para ser preciso. Sin embargo la impresión que me da la reacción entre los analistas es que el dato apunta hacia considerarle más como un síntoma de debilidad que de fortaleza de aquella economía, si bien el comportamiento de los mercados fue bastante bueno, en términos generales.

Quizá los próximos días no sean los mejores para juzgar la reacción de los mercados a estos datos del PIB, ya que como sabemos el próximo viernes se publicará la información sobre empleo, de la que todo mundo estará más pendiente que en otras ocasiones, por aquello de la especulación sobre el “cuándo” de la próxima alza de la tasa de interés de la Fed.

Como ha venido ocurriendo, el consumo, componente de mayor peso dentro del PIB, continuó creciendo, a una tasa de 1.9% en esta ocasión, siendo los servicios el sector con mayor tasa de crecimiento con 2.6%, en tanto que el consumo dirigido a los bienes no durables tuvo una tasa de crecimiento negativa de -1.2%.

En contrapartida, la inversión tuvo por tercer trimestre consecutivo una tasa de crecimiento negativa, en esta ocasión de -2.6%. La inversión en construcción no residencial decreció en -6.2% y la realizada en maquinaria y equipo, en -8.9%, lo que refleja de alguna manera, la falta de confianza en el crecimiento y quizá explica eso que mencioné párrafos atrás en relación a la percepción de debilidad en la actividad económica.

Lo que impide que los números de la inversión sean peores, es el renglón de la inversión residencial, ya que este sector sigue mostrando una tasa de crecimiento elevada, de 17.1% en el 1er trimestre. El año pasado creció 8.9%. Estos números se explican en buena medida por el nivel bajo de la tasa de interés, la disponibilidad de crédito, la baja inflación y el crecimiento del empleo, que permiten tener en conjunto, una visión larga de lo que puede ser el futuro económico de quienes deciden hacer una inversión en una casa, tomando una hipoteca barata y de muy largo plazo, además de tener una relativa certeza de que podrán pagarla por la posibilidad de contar con un empleo que al menos les permita mantener su ingreso en términos reales.

Las exportaciones siguen teniendo una tasa de crecimiento negativa de -2.0%, igual que la registrada en el trimestre previo, lo que sugiere que la baja que el dólar tuvo en una buena parte del trimestre, no bastó para animar a los compradores y a la vez habla de la debilidad de la economía global. Por esto la Fed está preocupada, como lo manifiestan cada vez que han podido.

Como sabemos, el consumo y la inversión del gobierno pintan poco en el PIB de Estados Unidos. En el 1er trimestre crecieron 1.2% en conjunto, principalmente debido a gastos de gobiernos estatales, ya que la actividad económica imputable al gobierno federal, decreció en -1.6%, que se explica por la caída en los gastos de defensa, en -3.6%.

En medio de lo anterior, la Sra. Yellen dijo en una aparición pública, que si la economía estadounidense continúa mejorando, podía ser apropiado subir la tasa de interés en los próximos meses. Lo anterior, sin ser ninguna precisión, me parece que reitera dos cosas: una es que la Fed sí tiene la decisión de subir la tasa de interés y la otra, que sigue siendo “data dependant”, como dicen ellos. Sí creo que hay un cambio de intención en el discurso de la presidenta de la Fed.

Aquí en México se publicaron los datos de empleo, que indican que la tasa de desocupación nacional tuvo un ligero aumento en la comparación anual, al pasar de 3.74% en marzo a 3.80% en abril, mientras que al eliminar el efecto estacional el dato resultó en una mejora, pues pasó de 4.2%  a 3.9%. Hay que decir que es primera vez desde septiembre de 2008 que la tasa de desocupación nacional (con cifras desestacionalizadas), se coloca por debajo de 4.0%. Habrá que darle seguimiento.

Suerte.

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