El Informe de Banxico

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Así como el martes el S&P 500 rebasó la línea superior de la formación donde ha estado operando desde marzo, el IPC mexicano lo hizo ayer miércoles más o menos en las mismas condiciones. Me refiero a que si bien el avance de ambos índices fue relativamente menor que el del martes, también mejoró el volumen en los dos casos. Asimismo, para ambos mercados hay zonas de resistencia próximas por superar.

En Consejerías recientes he mencionado en un par de ocasiones –o algo así– que me parecía que el IPC tenía una posición más defendible que la del S&P 500. Escribí esto porque tenía más clara la interpretación de la formación del índice de la bolsa mexicana, en comparación a lo que me ocurría con la del S&P 500.

Suelo decir –quienes han compartido conmigo algún taller de Análisis Técnico, quizá lo recuerdan– que la interpretación de formaciones, al menos en mi experiencia, es la parte más complicada de este oficio, por la irregularidad que suelen presentar en su desarrollo, lo que hace que las “reglas” de interpretación siempre resulten señales complicadas de leer. No obstante, las formaciones existen y son útiles a la hora de decidir.

Así, es posible que el rompimiento que tuvo el IPC ayer alcance para buscar nuevamente la zona de los 46,000 / 46,500. Al igual que el S&P 500 no me parece que tenga la suficiente fuerza para buscar por lo pronto alturas superiores a sus actuales máximos históricos, si bien puede ser un intento rentable en el corto plazo. No descarto que en el segundo semestre los mercados sí puedan continuar el alza de los primeros meses de este año.

Ayer, aparentemente, en el ámbito global el petróleo siguió siendo un factor de impulso para los mercados. El Brent volvió a subir y aunque no llegó a la marca de 50 dpb, casi lo hizo y en su punto más alto tocó 49.96, que es el nivel más alto del año y el WTI tuvo una condición similar, al llegar a 49.75. Creo que ayer escribí suficientemente sobre lo que espero del petróleo, en el corto plazo.

Además del petróleo, ayer se dio a conocer que se resolvió positivamente la negociación del nuevo financiamiento que Grecia requiere para continuar su proceso de restructuración de su economía. Como seguramente recordará, el  tema de la crisis griega del año pasado nos ocupó una buena cantidad de tiempo a los analistas y a todos los que estamos cerca de los mercados, por los diferentes aspectos que aquella situación tuvo, resolviéndose finalmente en un acuerdo muy discutible.

Un año después, parece que las cosas han marchado razonablemente bien y el acuerdo de refinanciamiento se ha extendido, lo que sin duda sacó de la bolsa de las preocupaciones económicas una que pudo retomar los niveles que tuvo en 2015, justo ahora cuando las posturas nacionalistas extremas no ayudan a armar un escenario sobre las expectativas de la economía. Señalo este punto porque con frecuencia se olvida que las crisis locales, aún de países relativamente pequeños, si crecen, ponen de cabeza a los mercados y en realidad sí amenazan a la estabilidad económica global. Así que el acuerdo de Grecia no es algo menor.

Banxico presentó ayer su Informe Trimestral correspondiente al 1er periodo de este año, en el que desde mi punto de vista, no varió demasiado su posición respecto del anterior, en principio porque no redujo su estimación de crecimiento para este año (2.5%), sin embargo señala que aún cuando la actividad mejoró en el 1er trimestre –basada en el dinamismo del mercado doméstico, vinculado al consumo más que a la inversión– no es suficiente para pensar que la expectativa para todo el año pueda cambiar. La estimación para 2017 se redujo ligeramente, de 3.0% a 2.8%.

En el frente inflacionario Banxico mantiene su estimación de estar alrededor del 3.0% en éste y el próximo año. La principal preocupación está en el tipo de cambio, porque la volatilidad de los mercados internacionales puede causar una depreciación desordenada que finalmente sí afecte negativamente a la inflación. La tasa de la Fed, como desde el Informe anterior, ocupa el segundo lugar en las preocupaciones.

El entorno global desde luego, creo que es lo que más preocupa a nuestro banco central, por las continuas reducciones en las estimaciones de crecimiento, la volatilidad de los mercados financieros –afectados por la normalización de la política monetaria de Estados Unidos, entre otras cosas– y la drástica caída del comercio internacional que ocurre de manera generalizada desde finales de 2014.

Suerte.

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