Del mercado petrolero y las elecciones en Estados Unidos.

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Las cosas pueden cambiar en unos cuantos días.Pedro Alonso
  • Los sauditas tratan de conservar su parte del mercado gringo.
  • Los republicanos ganaron el Senado y conservaron el control en la Cámara de Representantes.

Al empezar a escribir esta Consejería (martes 4 de noviembre a las 21:55), en las elecciones de medio término en Estados Unidos, los 435 asientos de la Cámara de Representantes están divididos como sigue: 190 para los republicanos, 110 para los demócratas y aún hay 134 puestos por decidir. Se espera que los republicanos conserven la mayoría de esa Cámara.

En el Senado, que es realmente lo que se disputa, la repartición de los 100 puestos es: 48 para los republicanos, 43 para los demócratas, un senador independiente y faltan 8 por decidir. Es probable que el control del Senado pase a manos de los republicanos (faltan tres votos para que lo logren) con lo que el gobierno de Barack Obama tendrá un par de años muy complicados y el Partido Demócrata más, de cara a las elecciones presidenciales, a finales del 2016.

El martes por la mañana supimos de la decisión de Arabia Saudita de bajar el precio de su petróleo para los clientes estadounidenses, aumentándolo para los de Asia y Europa. De un año a la fecha, las exportaciones de Aramco (la empresa Saudita de Petróleo) a los Estados Unidos han caído 31% y esto es lo que explica la decisión. Están tratando de evitar que esa parte de su mercado se deteriore más.

El resultado inmediato fue una caída adicional en los precios. El Brent bajó hasta 82.57 dpb, el WTI a 77.29 dpb y la mezcla mexicana a 74.09 dpb, cinco dólares por debajo del nivel que fue fijado para efectos presupuestales, hace unos días (el precio presupuestal original fue de 82 dpb), lo que supone una restricción adicional para el ejercicio del gasto público.

Pero como siempre en la economía –al menos–, esta situación tiene más de una cara. El lado bueno del asunto es que supone un costo menor para todos, especialmente para las economías altamente consumidoras de energía, lo que implica una mejor posibilidad de aumentar su crecimiento, que buena falta hace a la economía global. También es una buena noticia para los consumidores en donde el precio de la energía se fija por el mercado. En México, no es así.

La parte mala es que los que por una u otra razón dependemos en mayor o menor grado de los ingresos petroleros para poder alcanzar los objetivos de la política económica, tenemos un problema más grande que el imaginado, aunque es una cuestión de grado. Imagine lo que deben estar pensando los rusos o los venezolanos que tienen una alta dependencia del petróleo además de una estructura económica frágil e ineficiente –independientemente de la situación social y política– cuando ven que otros (los sauditas) están definiendo su capacidad de decidir sobre su propia condición, que no es la mejor.

Nuestro caso no es tan grave. Hace pocos días escribí sobre ello haciendo énfasis sobre cómo ha cambiado nuestro perfil de ingresos externos, aunque no así en la parte fiscal de la economía; uno de nuestros “Talones de Aquiles”. Aunque no está dicha la última palabra, es claro que las opciones de financiamiento del crecimiento del próximo año, se han restringido.

Pero más me preocupa que estemos en el arranque de las negociaciones que puedan derivar de los cambios generados por la reforma del sector de la energía en nuestro país. Al momento no se ha hecho un pronunciamiento formal al respecto por parte del Poder Ejecutivo, que no debe estar pasándola bien cuando al tema del petróleo hay que sumarle los de inseguridad y violencia. La vida cambia en unos cuantos días.

Claro que se puede decir que los inversionistas probables en los temas de energía tienen visión de largo plazo y que lo que hoy ocurre es una cuestión coyuntural. Sí, pero en este momento, tener al objeto de negociación en una situación que no habla de un futuro brillante –al menos así lo usarán los inversionistas, para sacar alguna ventaja–, no es una buena idea, cuando no se ve algún cambio cercano en la estructura del mercado. La decisión de los sauditas así lo señala.

El jueves 27 de noviembre la OPEP se reúne en Viena (su ciudad sede) para decidir su postura respecto de las cuotas de sus miembros. Será un día clave para el mercado petrolero en el corto plazo, pero nada más, pues la estructura del mercado ha cambiado por factores como la condición de Estados Unidos, las energías alternativas y el estado del crecimiento económico. Veremos.

Son la 23:10 y los republicanos han ganado las dos Cámaras. Suerte. Para Barack Obama, también.

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