Van en serio.

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Hace un par de meses o algo así, empezó a correr la especie de un cambio importante en Arabia Saudita, en relación a “despetrolizar” a su economía, cosa que al menos de entrada sonó a algo muy complicado de realizar. La idea incluía la posibilidad de colocar en los mercados del mundo un parte del capital de Saudi Aramco, la empresa nacional de hidrocarburos, que son la fuente principal de los ingresos fiscales de ese país; alrededor del 90%.

Y ayer se hizo el anuncio formal de la decisión de llevar a cabo un programa de reformas económicas y sociales dado que el gabinete del gobierno saudita aprobó la propuesta que ha tenido como promotor al joven príncipe (tiene 30 años de edad) Mohammed bin Salman, hijo –dicen que favorito– del actual monarca Salman bin Abdulaziz.

Al programa se le ha llamado “Visión 2030”, pues es en ese año cuando se pretenden alcanzar las metas principales, entre las que se encuentran reducir el desempleo del 11.6% actual a 7%, incrementar la participación de la mujer en la fuerza de trabajo, de 22% a 30% y fortalecer la presencia de la empresa mediana y pequeña del 20% al 35% del PIB. Desde luego existe un plan de privatizaciones que supondría que el sector privado participara con el 65% en la economía, en vez del 40% actual. Se habla de desarrollar industrias como la minería y la de armamento militar. El príncipe Mohammed tiene entre otros cargos, el de Ministro de Defensa y supervisa los ministerios relacionados con la economía.

Desde luego que es la baja del petróleo la que ha provocado que un programa de la magnitud del que se plantea sea posible, al menos al nivel de la propuesta. La instrumentación es otra cosa, como bien sabemos los mexicanos. Sin conocer a detalle a la economía saudita, pero sabiendo el tamaño de la participación de los hidrocarburos, es fácil suponer que este sector subsidia a muchos otros, muchos de ellos vinculados al nivel de bienestar de la sociedad, como son la salud y la educación.

No es fácil visualizar a una economía como la de Arabia Saudita, en la condición en la que se encuentra ahora, convertirse en un plazo de 14 años en algo que lleve a los ingresos fiscales no petroleros de 43 mmd a 263 mmd. Ignoro cuál es el diseño total de lo que el príncipe Mohammed ha planteado, pero requerirá de una gran dosis de poder y otra de capital. Y ambas necesitan una administración de gran disciplina, toda vez que el cambio planteado tendrá sin duda afectaciones en diversos sectores de la economía, la política y la sociedad. Que el gabinete del gobierno haya aprobado el proyecto, no significa necesariamente que todo mundo está de acuerdo con ello.

El tema de la colocación de parte del capital de Saudi Aramco será un elemento clave de la transformación pretendida. La porción que se quiere colocar es el 5% del capital de la corporación, que siendo claramente una parte minoritaria, enviará a los mercados la señal de la profundidad de las medidas por tomar y del compromiso del país por llevar a cabo sus planes, en los que seguramente la inversión internacional tendría una participación importante. Colocar el capital de Saudi Aramco en los mercados, forzaría a un ejercicio de transparencia y probablemente a la apertura del gobierno corporativo a entidades distintas a los intereses locales, como ha sido hasta ahora. Lo anterior es independiente de la cantidad de recursos que se lograran captar, que en realidad creo sería la parte menos importante de tal transacción.

“Tenemos una adicción al petróleo y esto es peligroso” dijo el príncipe Mohammed y añadió que esto ha retrasado el desarrollo de otros sectores. Y sí, cuando se tiene tan poderoso mecanismo para allegarse recursos, nos consta que se deteriora la capacidad de tomar decisiones, ante la percepción o la ilusión de que nunca se va a terminar. Así que este joven gobernante está dispuesto a correr el riesgo de dejar de depender del petróleo para darle otra y mejor oportunidad a su pueblo.

Valga decir que el plan está construido con la idea de tener un precio de petróleo en 30 dpb, supongo que a lo largo de algunos años, cosa que de alguna manera “acolchona” el trabajo y le mete presión al mercado. Hecho el anuncio, veremos cuándo inicia la acción. Suerte. Para los sauditas.

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