¿Y la tasa de la Fed?

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En la Consejería del viernes pasado, escribí en el último párrafo que los mercados empezaban a mostrar los efectos de las zonas de resistencia de las que he hablado recientemente. Sin embargo no se percibe que haya una debilidad importante. Como sea, las resistencias siguen ahí y no hay que minimizarlas. El IPC sigue dentro del triángulo que describí el jueves pasado y que supongo está próximo a resolverse toda vez que se aproxima al vértice. En general, los indicadores de dirección y los de nivel de precio, sugieren que debe resolver al alza, pero como dije, no minimizo a la resistencia.

El S&P 500 por su parte, aunque también registra la presión de la resistencia, se mantiene dentro del canal de ascenso, corrigiendo su trayectoria una vez que alcanzó uno de sus objetivos de precio en los 2,111 puntos (yo había propuesto 2,115). El viernes, aunque tuvo una apertura notoriamente bajista se recuperó rápidamente y cerró en el mismo nivel que el día previo. Los indicadores complementarios, en este caso, muestran señales algo débiles, por lo que operaría con más precaución.

Así, la idea que compartí con usted, amigo lector, de tomar algo de las utilidades del alza que arrancó desde febrero en el S&P 500 y desde enero en el IPC, sigue siendo válida desde mi punto de vista. Sé que este tipo de decisiones son complicadas, ya que uno (acompañado de varios millones de participantes que en todas partes del mundo vemos los mismos indicadores) está yendo en contra de lo que parece correcto: ¿Por qué vender algo que me está dando buenos resultados?

Desde luego que cada quien hace lo que piensa que es correcto y en mi caso, la decisión tiene que ver con la lectura técnica. No estoy hablando de vender todo y salir corriendo; sólo de tomar algo de lo ganado. Incluso creo que hay cosas comprables. Pero prefiero tomar las cosas con algo de calma.

Tengo la impresión de que el comportamiento de los mercados en lo general ha sido un tanto mejor de lo esperado, quizá porque –entre otras cosas– los resultados corporativos que aún siguen siendo pocos en ambos mercados, no han sido del todo malos. Por lo pronto en Estados Unidos los que han quedado atrás de los pronósticos, no lo han hecho tanto como la expectativa general mostraba. En México tampoco hay “desastres”. En ambos mercados esta semana será muy importante en cuanto a este tema. En México decididamente, es la más importante.

También, como usted sabe, hay reunión de política monetaria de la Fed y me llama la atención el poco caso que se le ha hecho en los mercados, en los medios de comunicación, en las notas de las áreas de análisis, etc., lo que habla de varias cosas. Una es que los riesgos de los que hablábamos todos desde finales del año pasado –y dentro de los que la tasa de interés ocupa un lugar destacado– se han estabilizado y los entendemos mejor. Otra, es que en el caso de la tasa de interés y la Fed, creo que este banco central ha logrado convencer al mercado de su postura: el alza de la tasa va a ser gradual y moderada. Sus preocupaciones se han desplazado a la debilidad de la economía fuera de los Estados Unidos, en tanto que las preocupaciones que la de este país generaba (inflación baja, dólar caro y el impacto negativo que esto impone a la actividad industrial), parecen estar más hacia el lado de mejorar que de empeorar.

Y en función de lo anterior, pareciera que la próxima alza de la tasa podría ser hasta el mes de julio, más que en junio, lo que da tranquilidad a los mercados, pero despierta la preocupación del acortamiento de márgenes del sector bancario –de lo que escribí hace algunos meses–, además de provocar que inevitablemente se empiecen a tomar riesgos adicionales al no obtener rendimientos en la parte de la inversión dedicada al mercado de deuda, lo que tiende a derivar en la formación de burbujas especulativas, no sólo en el mercado financiero.

Esta es la paradoja de las tasas de interés bajas. No parecen estar incentivando la contratación de crédito para actividades que generan valor económico agregado y sí generan especulación de corto plazo, además de los riesgos bancarios. En fin, no hay felicidad completa en ningún lado y menos en la economía.

Suerte.

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