La ausencia de inflación no siempre es la mejor idea.

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Al final, la economía es una cuestión de cantidad y precio.Pedro Alonso
  • El PIB de Estados Unidos en el 3er trimestre, creció 3.5%.
  • En medio de lo que sea, “Business is Business”.

El crecimiento del PIB de Estados Unidos en el tercer trimestre resultó en 3.5%, en su primera lectura (faltan dos). Esto supondría un crecimiento de 2% anual, considerando lo que hasta ahora se ha visto (-2.1% en el primer trimestre y 4.6% en el segundo). Desde luego no está mal y explica los resultados corporativos conocidos hasta ahora que han sido mayoritariamente mejores a lo esperado.

La proyección que se tiene para todo el año es que el PIB estadounidense crezca entre 1.8% según el FMI y 2.1% según la Fed, lo que implica que el último trimestre de 2014 el crecimiento estará alrededor de 2.4% que puede considerarse “normal” para aquella economía, pero que no resulta del todo esperanzador para la economía mexicana en cuanto al crecimiento de 2014. Después de conocido el dato del IGAE de agosto –al que me referí el lunes pasado–, el 2.4% de crecimiento para este año estimado por la mayoría de quienes estamos involucrados en estos temas, apenas luce alcanzable, más allá de la calificación que esto merezca.

Independientemente de los cálculos estadísticos y las comparaciones que normalmente se hacen para llegar a la estimación de un dato como el del crecimiento esperado de una economía, la reducción de la tasa de crecimiento en la de Estados Unidos para el último trimestre de 2014, pienso tiene que ver con la lentitud del aparato económico global y con la baja inflación en ese país.

Sí, porque al final la inflación a la baja en una economía razonablemente eficiente, también habla de factores de oferta que no presionan a los precios y de una demanda relativamente débil que tampoco lo hace. Y esto nos lleva al tema de los precios clave de cualquier economía.

Por una parte, las materias primas, la energía y la tasa de interés se encuentran en condiciones estables o a la baja por diferentes causas, lo mismo que el salario, que permanece bajo, dada la sub utilización del aparato productivo (de acuerdo a la medición de la “brecha del producto” que mencioné hace poco) y asumiendo el cambio tecnológico que se ha presentado. Por lo tanto, vista tal situación desde el lado de la demanda, es difícil que ésta presione al alza, toda vez que los “precios clave” mencionados, son a la vez el mecanismo de transmisión de ingreso hacia los factores de la producción.

Otro “precio clave” es el tipo de cambio. Los precios de los bienes que se importan y exportan, en términos de la moneda local. En este caso el dólar fortalecido,  presiona a la inflación a la baja y no retribuye “mejor” a la parte de la economía que se dedica a la exportación, que en el caso de Estados Unidos es alrededor del 13% aproximadamente del total de la economía, por lo que el impacto del tipo de cambio es relativamente bajo, independientemente del sentido de su movimiento, o del estado de la demanda externa.

De tal modo, el reporte de empleo que veremos dentro de una semana, que si bien siempre es importante, ahora lo es más, ya que habla del posible fortalecimiento de la demanda interna, considerando un crecimiento de salarios bajo. Como todo en la economía, la fuerza del consumo (más del 60% de la economía estadounidense) también está definida por cantidad y precio. Si no hay un precio alto, eventualmente la cantidad puede compensarlo; en este caso, el volumen del empleo.

Por eso la ausencia de inflación no siempre es un buen dato. Y peor aún, la inflación a la baja, puede ser una mala señal. De ahí la preocupación de los bancos centrales por el asunto de la deflación. Por eso he mencionado que esta condición es un elemento para pensar que la Fed no subirá la tasa pronto, aunque sea por las razones incorrectas.

Al empezar a escribir esta Consejería “pesqué” una noticia en el tema de la energía. Rusia y Ucrania, en medio de la crisis que les envuelve, firmaron un acuerdo para que el primero abastezca de gas al segundo, cosa que había estado en disputa, independientemente del conflicto semi–bélico que sabemos existe entre ambos países. Más allá del alivio que esto significa para Europa –el 30% del abastecimiento de gas a Europa proviene de Rusia y pasa por Ucrania–, el acuerdo habla de cierta distención en el conflicto, pero sobre todo de que incluso, en medio de un conflicto geopolítico de alto impacto, se puede llegar a acuerdos sobre algunas materias. “Business is business”, como quiera que se diga en cualquier idioma.

Suerte.

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