¿Qué significa reestructurar a Pemex?

In Consejería by PAA2 Comments


Ayer se presentó el anunciado programa de Pemex para “ajustar” su presupuesto y mejorara su eficiencia por 100,000’000,000 de pesos. Lo escribí con todos los ceros intencionalmente, para confirmar(me) que me cuesta trabajo darle dimensión manejable a esa cifra. No porque sea mucho o poco dinero –es muchísimo, desde luego– sino porque no sé qué significa en el contexto general de Pemex. Me hubiera gustado tener una presentación más amplia de parte del Director General, José Antonio González Anaya, pero no fue así.

Escuché su llamada telefónica, luego vi el documento de apoyo a su discurso y leí el boletín de prensa y todo es más o menos lo mismo (usted también puede ver la información en www.pemex.com/ri/herramientas) de tal manera que me sentí un tanto decepcionado por no poder entender realmente lo que significa esta decisión. Pero como soy terco, seguí buscando y encontré una presentación a inversionistas fechada en febrero de 2016 –que también puede ver en la misma liga– más grande y más completa, pero lamentablemente no es autosuficiente, como suele ser este tipo de material visual. Y entonces me preocupé más.

En primer lugar porque a pesar de haber tratado de mantenerme al tanto de lo que ocurre en la industria petrolera, me doy cuenta de lo complejo que es entender a una empresa que dice ser la octava empresa a nivel mundial en el renglón de la producción de hidrocarburos. En segundo lugar, porque los datos que se ofrecen tratan de explicar la condición de la empresa en función del deterioro del precio del petróleo, cuando es claro que no es así, sino que tiene que ver con el manejo general y el diseño institucional: Pemex ha servido para financiar la ineficiencia gubernamental y para mantener a una clientela política que se ceba en la corrupción del sector. Y desde luego, el problema por el que atraviesa Pemex, no es un asunto de liquidez, ni siquiera es sólo un problema financiero grande.

Por último me preocupa que la información que tengo enfrente –más allá de mis limitaciones para entenderla– da la sensación de ser tan abundante, que sirve más bien para ocultar la realidad, y que la eventual solución es algo de mucho mayor tamaño que lo que hasta ahora se ha planteado, que al final, parece ser poco. Por eso digo al principio de esta Consejería que no puedo darle dimensión a lo que significan 100,000’000,000 de pesos (menos de 6,000 millones de dólares) en una empresa cuyo balance dice que su pasivo laboral es de 91,000 millones de dólares, su deuda en los mercados de 87,000 millones de dólares y tiene un patrimonio negativo de 65,000 millones de dólares (al tercer trimestre de 2015). Le sugiero, amigo lector, que vea la presentación amplia. De algo se va a enterar y algunas conclusiones va sacar de ello. Quizá como yo, ahora, tenga más claro qué significan el monto del ajuste anunciado.

De tal suerte, la prometida reestructuración de la empresa sí que es una bronca grande, o una fantasía de igual tamaño, porque hasta ahora no se ha planteado nada en concreto. Se habla de alianzas estratégicas, lo que fuerza a pensar cuáles son las modificaciones que se tendrían que hacer en Pemex para encontrar a un socio estratégico que valga la pena; de “monetizaciones” (venta) de activos; de cambios del régimen fiscal de la empresa (a su favor, supongo), lo que genera la pregunta de cómo –y en cuánto tiempo– va a sustituir el gobierno el ingreso que proviene de Pemex; de modificar las reglas del manejo del pasivo laboral, lo que necesariamente implica modificar el régimen de jubilaciones y por lo tanto una larga y complicada negociación con el sindicato petrolero; y una capitalización por parte del gobierno federal, que usaría los recursos provenientes del recorte “preventivo” del gasto público, para estos efectos ¿Cómo ve?

¡¡¡AAAH!!!, y desde luego, pensando en que la reforma energética se instrumente adecuada y oportunamente. Esto último ya no es posible, pues la oportunidad estuvo décadas atrás y no se tomó lamentablemente, ya que como suele suceder, los costos –de todo tipo– de no tomar una decisión, se multiplican varias veces cuando el mercado los toma por uno. Como sea, creo que va a tomar algún rato conocer los detalles de la eventual reestructuración y los costos que traerá consigo. No va a ser fácil instrumentarla y no es cuestión financiera.

Suerte.

Comments

  1. Jan Bahnsen Rebscher

    Buenos Días.
    Es preocupante y llega a ser hasta “asustante” la opacidad y poca transparencia con la cual se manejan las empresas paraestatales, las entidades de gobierno y en este caso Pemex.
    Los mercados financieros y los grandes inversores en donde se incluyen estos que Pemex llama estratégicos, entienden muy bien que esta escasa y precaria numerología no es un buen síntoma.
    Por eso me sorprende que las autoridades Mexicanas pretendan recibir oro por espejitos, y peor aun que esten confiados que así es el camino correcto para sacar a Pemex y al País adelante.
    Y ya como absurdo resulta ser que a los ciudadanos Mexicanos el gobierno nos pretenda manipular, de igual manera como las televisoras a la audiencia de cualquier reality show barato.
    En fin, que triste…

  2. jorge

    el pasivo laboral va por cuenta de todos los mexicanos vía la shcp, la venta de activos no dará mucho, el resto de saldos se buscarán reestructurar – prolongar vía nueva deuda-. Que más? no hay ingreso, ni manera de reducir la planta laboral con el sindicato en tiempos en que se complica electoralmente la permanencia en el poder por descalabros económicos. A patear el bote. ya sabemos de eso. otro gobierno más, otro sexenio perdido. Como a Moctezuma, nos traicionan nuestros dioses.

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