Preparan un alza ¿Será?

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La operación de los mercados ayer –y anteayer– diría que ha sido buena, más allá de si los índices subieron y cuánto. Ocurre que después de ver y oír la postura saudita sobre el mercado petrolero y ver a partir de ello bajar al petróleo 5% el martes pasado, entre miércoles y jueves el precio del Brent subió prácticamente 8% y el WTI algo más de 5%. Y como no hay razones para pensar que los mercados accionarios hayan dejado de tener como “fuerza guía” al petróleo, pues siguieron su rastro y subieron también, aunque más modestamente. En el caso del S&P 500 el alza fue de 2% en los pasados dos días, en tanto que el IPC mexicano, mantuvo el nivel durante las tres últimas sesiones.

Así las cosas, mi especulación sobre la posibilidad de ver bajar al petróleo, a los mercados accionarios y a las divisas emergentes, que hice el martes pasado, no ha resultado correcta, aunque no me atrevo del todo a cantar victoria, sobre todo porque el precio del petróleo ha mostrado una volatilidad alta, como hemos visto en el último mes.

Sin embargo, de manera similar a los índices de los mercados accionarios, el precio del petróleo está tratando de resolver formaciones técnicas que sugieren un rally alcista importante, quizá como el que tuvieron del 11 de febrero a la fecha, al menos en el caso de los crudos marcadores, el Brent y el WTI; 14% y 21%, respectivamente. En ambos casos, están justo tratando de resolver la línea de tendencia bajista que enmarca la caída de sus precios, desde junio de 2014, cuando empezó la debacle.

Así que es un intento importante el que ahora están haciendo, pero no imposible, ya que los movimientos que pueden tener, son acordes a la volatilidad mostrada. Es una opción de alto riesgo. ¿Por qué está ocurriendo esto si las condiciones fundamentales no han cambiado demasiado y no hay algo que indique que vayan a cambiar? No lo sé, pero para eso sirve el Análisis Técnico, entre otras cosas. Nos avisa que algo en la percepción de los mercados está cambiando. Por eso es tan difícil para muchos operar con base en las herramientas técnicas, pues su formación –o deformación– intelectual, les dice que necesitan razones para seguir adelante. Yo también las necesito, pero no tanto; al menos no al grado de que su ausencia –la de las razones– me paralicen.

La decisión de actuar o no es cosa de cada quién. Por el momento prefiero esperar a que se resuelvan –claramente– las condiciones técnicas si fuera el caso, dado el riesgo manifestado en la volatilidad. Como usted sabe, amigo lector, suelo decir que prefiero operar por lo que veo y no por lo que me imagino. Sobre todo en condiciones como las de ahora.

Por cierto, ayer el S&P 500 inició aparentemente la solución de la formación de “doble base”, de la que he venido escribiendo desde hace días. No lo ha hecho de manera contundente (el volumen de operación ha venido disminuyendo en los días recientes y esperaría un volumen mayor en la “salida” de la formación), pero el cierre de ayer rebasó la resistencia que la formación había respetado desde mediados de enero, en 1,950 puntos. Otra cosa que el S&P 500 hizo, fue que se colocó por arriba de su promedio móvil de 50 días, cosa que no hacía desde el 30 de diciembre pasado, lo que es una buena señal. Habrá que esperar un poco para tomar más riesgo.

Por su parte el IPC, como he escrito, no tiene una formación tan clara, pero tampoco tiene un mal comportamiento. Desde que volvió a colocarse por arriba de la línea de tendencia alcista –la que viene desde 2009– se ha mantenido por encima de ella, ha respetado los niveles de Fibonacci y a los promedios móviles de 20 y 50 días y está tratando otra vez de superar a los de 200 y 500 días; es un buen reto. La impresión que me da es que está armando una formación triangular –simétrica– desde principios de febrero, con un primer apoyo en 41,757 y un segundo en 42,364, apenas ayer. De concretarse, es una formación que sugiere un alza importante. Faltan varios pasos para que se concrete.

Ayer se publicó la Balanza de Pagos de nuestro país por todo 2015. Si como dicen algunos el PIB es un balance, la Balanza de Pagos, es un estado de flujo de efectivo. Y en esto de la economía, como en los negocios, el flujo es el truco importante. En esta ocasión los datos muestran un aumento en el déficit de la Cuenta Corriente –donde se reflejan las operaciones comerciales y de servicios con el exterior–, pues pasó de ser el 1.9% del PIB en 2014, a 2.8% en 2015. Desde luego tiene que ver con la caída de precio del petróleo y hasta ahora, ha podido ser compensada por los flujos financieros (inversión directa, inversión en cartera, endeudamiento, etc.). La reserva internacional cayó 18 mmd y su saldo a diciembre fue de 177 mmd. Hasta ahora, ha sido una posición defendible.

Suerte.

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