PIB que no alcanza.

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Lo más relevante del reporte del PIB anunciado el pasado día 23 es que en el 4° trimestre de 2015, la actividad en general tuvo un retroceso en su ritmo, ya que en el 3er trimestre el crecimiento fue de 2.8% y en el 4°, fue de 2.5%. En términos desestacionalizados, el comportamiento fue similar, ya que los datos fueron 0.8% y 0.5%, respectivamente.

Creo que varios esperábamos algo más de actividad en la última parte del año pasado, quizá como extensión de lo ocurrido en el tercer trimestre y también pensando en un cierto efecto estacional, pero no fue así. Lo cierto es que para fines prácticos, en las tres actividades principales y en casi todos los sectores que las conforman, hubo caídas en el ritmo de actividad, algunas de ellas que resultan preocupantes.

Las actividades primarias (3% del PIB) –las agropecuarias– pasaron de crecer 4.4%  a 2.7%, si bien hay que decir que este último dato, fue el ritmo “normal” de su crecimiento en la mayor parte del año. Por su parte, las actividades secundarias (34% del PIB) –la industria–, continuaron siendo el sector más golpeado pues en promedio, en el año crecieron apenas 1% y en el último trimestre sólo 0.2%. Como sabemos la caída del precio del petróleo explica en buena parte este comportamiento, cosa que se refleja en el sector de la minería –en la que se registra a la actividad petrolera– que durante todo el año tuvo números negativos y finalmente promedió -5.8%, con un último trimestre de -4.5%. Lo preocupante es que no parece que vaya a haber demasiado cambio en este renglón, al menos no en la primera parte del año.

Pero no es sólo el petróleo lo negativo de la industria. La construcción, actividad fundamental para el crecimiento por su capacidad de generar empleo y valor agregado, se contrajo en el 4° trimestre -0.5%, con lo que su crecimiento anual fue de 2.6%. Mucho de esto está ligado al pobre desempeño de las obras de ingeniería civil –muy vinculadas al gasto público– que creció 0.2% en el año, lo que es casi una casualidad, ya que en los pasados tres años sólo hay dos trimestres con datos positivos. La edificación de vivienda por su parte, inició el año con un buen ritmo, pero fue decreciente conforme avanzó el 2015, terminando el último trimestre con datos negativos, ya que cayó -0.3%. El crecimiento del año fue de 3.4%, que resulta el mejor dato de las actividades industriales, incluyendo a las manufacturas.

Este último sector, el de las industrias manufactureras, en el que se localiza a la actividad exportadora automotriz y otras de importancia, refleja el muy modesto desempeño industrial de Estados Unidos (en ese país el crecimiento industrial de 2014 fue 3.7% y en 2015, 1.3%) y a lo largo del año fue reduciendo su tasa de crecimiento para terminar con 2.0% en el 4° trimestre, promediando en el año 2.9% que compara mal contra el 4% del 2014.

Los servicios, las actividades terciarias y las de mayor peso en el PIB (63%), fueron los que mantuvieron crecimiento sostenido durante el año. En el 4° trimestre estas actividades crecieron 3.7%, promediando 3.3% en el año. Sin embargo, el comercio mostró el mismo comportamiento que los otros renglones del PIB que mencioné en los párrafos anteriores, pues decreció en el último trimestre a 4%, desde 4.7% en el trimestre previo. Llama la atención la caída del ritmo, justo en el trimestre en el que la actividad comercial suele incrementarse.

En resumen, la actividad económica en nuestro país sigue siendo débil  y por debajo de lo que necesitamos para mejorar el nivel de bienestar de la sociedad. Decir que estamos creciendo en un mundo en el que otros no lo hacen y que esto será tomado en cuenta por los mercados está bien, pero no resuelve las carencias que durante décadas no se han podido resolver y que finalmente se traducen en inequidad, que es nuestro mayor obstáculo para avanzar hacia mejores y más justos estadios de desarrollo.

Quizá usted recuerde, amigo lector, que he mencionado en el pasado los índices de inequidad de la OCDE, en los que México resulta el país peor calificado. Por poner un ejemplo, tenemos el segundo peor coeficiente GINI (sólo después de Chile), con 0.48. El GINI oscila entre 0 (si todos tenemos el mismo ingreso) y 1 (si sólo una persona tiene todo el ingreso); cuanto más cercano a 1, peor es la equidad en los ingresos. Para comparar, el GINI promedio de los países miembros de la OCDE es 0.32; el mejor es Dinamarca, con 0.25 y el peor Chile, 0.50. Usted puede encontrar más datos sobre esto en www.oecd.org/social/inequality.htm.

Suerte.

 

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