Diálogos iniciales

In Consejería by PAA1 Comment


 

Hice bien en escribir ayer que “hasta no ver, no creer” cuando me referí al eventual acuerdo al que podían llegar Arabia Saudita y Rusia para mejorar la situación del mercado petrolero. Al final, al menos en principio, el acuerdo al que llegaron en una reunión en Qatar, fue el de “congelar” –pero no reducir– la oferta en los niveles de producción que existen actualmente, siempre que otros productores importantes estén dispuestos a sumarse a esta propuesta.

Lo anterior significa que hay que convencer por lo menos a Irak e Irán, que están en el orden de los 3.5 mbd, considerando que, en el caso de Irán, recién se incorpora nuevamente al mercado después de haberse librado de las sanciones que le fueron impuestas por las potencias occidentales. Irán ha dicho que no está dispuesto a arriesgar su cuota de mercado, al igual que Arabia Saudita, de tal modo que sumar las voluntades necesarias para alcanzar el acuerdo propuesto, no va a ser fácil. Es posible que hoy mismo se tenga información sobre la postura de Irán e Irak.

Como sea, hay que reconocer que es la primera señal que al menos dos de los productores grandes (Rusia y Arabia Saudita producen alrededor de 10.2 mbd, cada uno; Estados Unidos algo más de 9 mbd y México, 2.3 mbd, para tener una idea de las proporciones del mercado) dan en el sentido de tratar de encontrar una mecánica que permita una recuperación de los precios del petróleo. Sin embargo el hecho es que el mercado registra una oferta mayor a la demanda y congelar los volúmenes de producción no basta para tener una recuperación rápida de los precios. Y el camino más corto para que esto sucediera parece ser recortar la oferta, pues aumentar la demanda no es posible –al menos es más difícil– dada la condición de la economía global. La cuestión es quién es el primero en decidir reducir su producción.

Creo que lo importante de este intento de acuerdo es, en primer lugar, que muestra que entre los productores hay opciones de diálogo. En segundo, que los productores de menor tamaño como Venezuela o Nigeria sí tienen capacidad de mover a los grandes, más allá de lo que se consiga; al final, creo que para todos los miembros de la OPEP es mejor mantener a la organización funcionando, que tener que enfrentar solos al mercado. Y desde luego, el que haya un acuerdo en principio entre dos grandes, pone la pelota en la cancha de los no tan grandes, pero sí importantes, como Irán e Irak. Los gringos, juegan aparte.

Entre tanto, el mercado presionó a la baja los precios del petróleo (Brent, -1% y WTI, -0.3%) como era de esperarse después de saber que la intención no es recortar la oferta sino mantenerla. Pero la buena noticia es que los mercados accionarios no reaccionaron negativamente, ya que el S&P 500 subió 1.7%, después del fin de semana largo, lo que da la impresión que se sacudieron un poco al menos, la atadura que venían mostrando con el petróleo. Esto último tiene un riesgo implícito en el lado negativo del asunto, en el caso de no llegarse a un acuerdo y entonces decepcionar –y asustar– al mercado con la posibilidad de precios menores de petróleo y más desorden. Pero eso está por verse y por lo pronto el S&P 500 ha tenido dos días seguidos de alza.

Por su parte el IPC mexicano, como sospeché, se topó con el móvil de 500 días y la resistencia en la zona de los 43,350. En consecuencia detuvo su alza, creo que momentáneamente, pues las condiciones que describí ayer no han cambiado –no tendrían por qué hacerlo, al menos no de un día a otro.

Hoy habrá que estar pendientes de la publicación de la minuta de la pasada reunión de la Fed, que siempre hace algo de ruido en los mercados, suponiendo que en esta ocasión se hayan puesto en la mesa las preocupaciones que la Sra. Yellen manifestó la semana pasada. Asimismo, se publicarán los datos de la producción industrial, que se ha convertido en un tema de atención, no sólo para la economía estadounidense, sino para la nuestra, por la dependencia de nuestras exportaciones manufactureras al estado de aquella parte de la actividad económica del vecino.

Suerte.

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