De qué preocuparnos y de qué, no tanto.

In Consejería by PAA1 Comment


 

Ayer me preguntaron en un programa de TV si la declaración de Agustín Carstens en el Wall Street Journal, en el sentido que esperaba una fuerte corrección en el peso mexicano, significaba una depreciación mayor. La respuesta es no, pues cuando se habla de “corregir” la tendencia o la trayectoria –aclaro que para mí son cosas distintas– es ir en contra de la dirección que ha prevalecido. En el caso del peso mexicano en relación con el dólar, como la dirección es a la baja, pues una corrección significa ir al alza. Es decir, en vez de depreciarse, debería apreciarse.

La pregunta que me hago es si una corrección como la que ve Agustín Carstens, alcanza para cambiar la tendencia o es solamente, como él dijo, una “corrección”. Mi impresión es que es esto último. La “corrección” puede ser importante, pero no creo que cambie la tendencia general, al menos no en el corto plazo. Revisando mi gráfica del peso vs el dólar y considerando un movimiento lógico en el desplazamiento temporal –sobre el eje de las “X”–, aún cuando el dólar regresara a, digamos 17.50 pesos, la tendencia a depreciarse se mantendría. Esta desde luego, es una consideración a partir de Análisis Técnico.

Por supuesto, tengo otro tipo de razones para pensar que durante un rato largo, el destino de nuestra divisa incluye presiones que le llevan a depreciarse. Una, es el contagio, por formar parte de lo que en general, el mundo ha decidido que son las economías emergentes. Más allá del análisis detallado –ése en el que el gobierno confía será hecho en algún momento y que nos diferenciará de otros emergentes, cosa que creo ocurrirá, pero que por el momento suena a un argumento hueco–, que en los momentos críticos no se hace, lo cierto es que la etiqueta es difícil de remover, si bien el peso mexicano tiene mejor tratamiento que otras divisas emergentes.

Otra razón es que los términos de intercambio aparentemente no nos favorecen, ya que un producto importante de exportación ha sufrido una fuerte baja en su precio y eso supone un ajuste en el tipo de cambio. Nadie puede pensar que si los términos de intercambio varían –en nuestra contra, aparentemente– nuestra divisa mantenga el nivel que tenía antes de la baja del petróleo.

Sin embargo y quizá ésta es una de las razones por las que Agustín Carstens espera una apreciación significativa –lo que sea que esto signifique para él– hay que decir –y esto forma parte del análisis detallado– que dado que hoy México es importador neto de productos petrolíferos, la baja del precio de esta mercancía, no nos perjudica en términos de comercio exterior. Al mes de noviembre de 2015 las exportaciones petroleras son de 22.2 mmd (prácticamente la mitad de lo exportado en 2014) y las importaciones de 30.6 mmd (-26% respecto de 2014).

Fiscalmente, el cuento es otro, pues ahí sí hay una caída de los ingresos públicos que se ha tratado de compensar con los recortes del gasto público. Pero en términos de intercambio comercial, no hay perjuicio, por eso digo que el daño comercial, es aparente. Desde luego esto no es producto de una estrategia brillante, sino de las circunstancias: perdimos capacidad de producción de un bien exportable, que justamente bajó de precio cuando tenemos que importar para suplir nuestras deficiencias, así que lo compramos más barato. Esto también explica en parte, por qué la devaluación no tiene el impacto inflacionario que la “vox populi” supone.

En donde sí hay que prestar atención es en el tema de las exportaciones manufactureras que ayer mencioné. Las exportaciones no petroleras crecieron 7.3% en 2014 y de enero a noviembre de 2015, crecieron 1.5%. Las que se dirigen a Estados Unidos (el 82.5%) en 2014 crecieron 9.4% y en los primeros once meses de 2015, lo hicieron en 3.1%. Las exportaciones de la industria  automotriz a Estados Unidos (27.4% del total de la exportación no petrolera de México) crecieron 13.6% en 2014 y en 2015, de enero a noviembre, crecieron 6.3%.

Y todo el año pasado, la producción industrial estadounidense –de la que somos proveedores– creció 1.3%, después de haber crecido 3.7% en 2014, pero en el 4° trimestre de 2015 decreció en -3.4%, que es cuando nuestra producción industrial crece 1.7% (octubre-noviembre), después de haber crecido a un ritmo de 3% los tres primeros trimestres del año. Por eso es que la exportación manufacturera sí es un foco de atención en 2016, más que el petróleo. Disculpas por tanto número, pero prefiero apoyarme en datos, que en lugares comunes.

Suerte.

Comments

  1. MAGGYTE

    HOLA BUENAS TARDES, MI COMPAÑERO DE TRABAJO ME COMENTÓ DE ESTA PÁGINA Y ME GUSTÓ MUCHO, PARA MÍ ES UNA PÁGINA MUY INTERESANTE Y QUISIERA RECIBIR DIARIAME4NTE LAS ENTRADAS POR FAVOR

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