El IGAE de agosto complica alcanzar las estimaciones del PIB anual.

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Se necesita algo más que suerte, que por cierto, no es instrumento de política económica.Pedro Alonso
  • Persiste la debilidad del mercado interno.
  • Las cifras desestacionalizadas, también muestran descensos.

Los mercados terminaron la semana con razonable buen tono. El S&P 500 que tuvo un muy buen recorrido (alza de 3.6% semanal y de casi 8% desde el punto más profundo de la baja que arrancó el 19 de septiembre pasado) alcanzó los 1,955 puntos, apoyándose claramente en los resultados corporativos, que en un buen número han mejorado las expectativas de los analistas.

La volatilidad semanal, considerando el cierre del VIX del viernes 24, disminuyó a 2.2% –desde el 3% del viernes 17– acercándose al 2% que es el promedio de los 24 meses previos. Pese a lo anterior, el comportamiento del mercado continúa siendo inestable, pues el ritmo del alza es muy agresivo, por lo que quizá veremos un cierto ajuste en los próximos días. Alrededor del nivel de los 1,970 puntos existe una importante acumulación de precios –y volumen– desarrollada durante julio pasado, que puede presentar una zona de resistencia. Habrá que vigilarla.

El IPC mexicano también tuvo una recuperación semanal, aunque más modesta. Se acercó bastante a los 44,000 puntos (jueves y viernes superó en el máximo intradía los 43,800) que supuse podían presentar un límite en este intento de retomar un comportamiento alcista y de hecho el viernes, registró una baja al cerrar en los 43,655 puntos. Como escribí recientemente cabría esperar un retroceso hacia la zona de los 43,000 / 43,500, esperando que opere como un soporte que permita pensar en una posibilidad de alza más estable.

Quizá la baja del viernes pasado estuvo un tanto condicionada por el resultado del Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) que al mes de agosto registró un crecimiento de 1.29% anual, inferior al que había mostrado en los dos meses previos (2.7% y 2.5% en junio y julio, respectivamente) e incluso menor al de mayo, de 1.7%. Los datos desestacionalizados muestran un comportamiento similar, con una caída mensual (-0.17%) y con caídas en dos de los tres sectores de actividad que este indicador ofrece.

El sector secundario (industria) es el que tuvo una tasa de crecimiento positiva de 0.4% en agosto, en su versión desestacionalizada, lo que junto con la caída del sector terciario (servicios) confirma la percepción de tener un comportamiento débil en mercado interno y otro con mejor tono en el mercado externo. Al final, la idea que se había impulsado por el gobierno y que había sido compartida por muchos en el sentido de una recuperación de la economía nacional en el segundo semestre, no acaba por mostrarse como todos quisiéramos.

Si tomamos por buenos los dos primeros meses del tercer trimestre del IGAE y suponemos que septiembre resulte en un crecimiento de 2.5%, es probable que el PIB de este trimestre tenga un crecimiento de algo más de 2%. Y si en el último trimestre del 2014 se crece al 3%, entonces el crecimiento anual sería de un 2.2%. De tal modo que para alcanzar las estimaciones de 2.4%, además de un tercer trimestre de 2.1% –que es factible– se requeriría un último trimestre de 4%.

Admito que los cálculos anteriores son sólo una, entre muchas  combinaciones de números que pueden hacerse, de tal modo que cada quién puede hacer las suyas. Pero lo que me parece importante es dejar claro que la recuperación no está siendo tan fácil como sonaba y que para llegar a las estimaciones, habrá que hacer algo más de lo que hasta ahora o confiar en que haya algo más de suerte, que lamentablemente no es parte del arsenal de política económica disponible.

Una buena noticia para iniciar la semana: las pruebas de stress, a las que fueron sometidos alrededor de 130 bancos europeos, considerando números al cierre de 2013, arrojaron buenos resultados. Fueron 25 entidades las que no las pasaron. Doce de éstas, durante 2014, ya han cubierto las necesidades de capital que las pruebas arrojaron y las 13 restantes, requieren sólo 25 mme que no son una gran suma. Cuentan con un plazo de dos semanas a partir de ahora, para presentar sus planes de acción para cumplir con las reglas de capitalización.

Vale decir que las pruebas de stress son hechas bajo la condición de “escenario adverso”, es decir: recesión económica, caída en los precios de las deudas gubernamentales, alza de tasas de interés, caída en los precios de los bienes raíces y de las acciones. Sí es una buena noticia.

Suerte.

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