Señal de alerta para la industria mexicana.

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Y sí, insisto en que lo importante del alza de los días finales de la semana pasada, es la baja subsecuente. Por lo pronto, ayer los mercados dejaron la racha alcista y regresaron, siguiendo al petróleo que es la “fuerza guía” más fácil de seguir: cotiza a diario en los mercados financieros y su precio es ampliamente difundido, en diferentes versiones. En cambio, los datos de la economía de China aparecen de tanto en tanto, conforme a un calendario y entonces el impacto no es continuo, sino que se distribuye en el tiempo de manera más o menos conocida, si bien puede tener momentos aleatorios, ya que no toda la información de China es estrictamente económica.

El “techo” de los mercados, ya sabemos dónde está: en algún lugar más arriba del que ahora rondan. Pero ahora lo que importa es localizar un “piso” más o menos firme y el que se ve más próximo es el que marcaron en la baja reciente. Digamos que 40,000 puntos del IPC y 1,860 del S&P 500, pudieran ser defendibles, pero tienen que ser probados… y validados. Veremos.

La baja del petróleo de ayer (-6.3% el Brent y -7.6% el WTI) confirma el escenario que he descrito en varias ocasiones y que señala que el energético aún no encuentra una razón para cambiar de trayectoria general (a la baja) y que opera por una u otra causa, con alta volatilidad. Al igual que con los mercados accionarios, el petróleo necesita un “piso” creíble, que hasta ahora no ha logrado formar. No para que empiece a subir, sino para que deje de bajar. Alrededor de los 30 dpb del Brent y el WTI, puede estar esa zona de soporte, pensando en lo que dijo el director de Saudi Aramco, en relación con la “irracionalidad” de un precio inferior a ése. Pero habrá que ver si esta apreciación es válida.

Ayer se publicaron en México dos indicadores relativos al crecimiento: el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) y los Indicadores de Ocupación y Empleo. De estos últimos, la tasa de desocupación nacional cerró 2015 en 4.0% y en todo el año promedió 4.4%, que mejora al 4.9% del 2014 y 2013. Como sea, esta mejoría explica, junto con la inflación y el aumento del poder adquisitivo de aquéllos que reciben regularmente las divisas provenientes del extranjero en forma de remesas, la mejoría que se tuvo en la actividad del mercado interno.

Lo anterior se hace evidente al ver las cifras del IGAE, al mes de noviembre. El crecimiento de la economía medido a través de este indicador es de 2.7% anual. Dado que la cifra del mes previo (octubre de 2015) fue de 2.3%, se conserva el promedio de 2.5% de crecimiento que se tuvo en los primeros nueve meses del año. Es probable que ésta sea la cifra final del crecimiento de todo el año, de lo que tendremos un adelanto el próximo viernes, cuando se publicará el Indicador adelantado del PIB.

Al interior del IGAE, las actividades primarias (el sector agropecuario) crece 2.6% en noviembre y 3.4% en promedio anual, que no es una mala tasa pero hay que ponderarla por la baja participación (algo más de 3%) del sector en la integración del PIB. La industria –las actividades secundarias– siguen siendo el sector más débil de la economía. El crecimiento de noviembre fue de 0.1% anual y durante los primeros once meses de 2015, de 1%.

Como sabemos la baja del precio del petróleo es en buena medida lo que está atrás de esta pobre tasa de crecimiento, pero hay que hacer notar que la actividad manufacturera, vinculada a la exportación automotriz y de bienes durables a Estados Unidos, ha mostrado debilidad reflejando la caída del aparato industrial de ese país, que en 2015 cayó -1.8%, lo que es una señal de alerta para nuestra economía, de cara a 2016. La caída de la actividad industrial de Estados Unidos, se explica en buena parte por la apreciación del dólar, que no parece moverse en sentido contrario, considerando además las medidas de política monetaria de Europa y Japón y eventualmente, una depreciación adicional del yuan chino.

Las actividades terciarias –el sector de servicios– que representan algo más del 60% de la economía mexicana, creció 3.8% anual en noviembre y 3.4% durante 2015, hasta el mes citado. Como mencioné, esto refleja la actividad del sector interno, en donde el comercio mostró hasta el 3er. trimestre una dinámica de 4.7% anual. La pregunta obvia es si esto es sostenible en 2016, considerando la debilidad del sector industrial en general y el riesgo señalado para las manufacturas, en particular.

Suerte.

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