¿“Bear Market”?

In Consejería by PAA1 Comment


 

El “sabor del día” de ayer rondó el concepto de “Bear Market”. Con las bajas sufridas en la mayoría de los casos y de acuerdo a la “medida” tradicional, esta condición se ha presentado. Como usted sabe el toro y el oso son los símbolos del mercado y es el oso el que representa a las bajas, porque su forma de ataque es con su garra, que mueve de arriba hacia abajo. El toro representa a las alzas pues al embestir crea un impulso de abajo hacia arriba.

Tradicionalmente, se dice que se ha entrado a una condición de “Bear Market” cuando un mercado ha perdido 20% desde el punto máximo previamente alcanzado y si es así, pues varios mercados alrededor del mundo están en tal condición. Entre los desarrollados, pueden mencionarse los mercados europeos importantes (Inglaterra, Francia, Alemania, España e Italia) y el de Japón. Sólo se salva Estados Unidos, cuyos índices más conocidos (S&P 500, Dow y Nasdaq) han bajado entre 15% y 18% –si bien el Russell 2000, de “small caps”, ha caído 26%.

En el bando de los emergentes, el índice de mercados emergentes EEM –de Morgan Stanley–, que algunas veces he mencionado en el pasado, ha bajado 37.5%, e individualmente, varios mercados importantes están en situación “bearish” (India, Brasil, China, Sudáfrica, sin incluir a Rusia y Turquía porque su situación es malísima desde hace varios años). El que se salva, es el mercado mexicano, cuyo IPC ha bajado 13.3% desde su máximo histórico de 46,554.28 del 8 de septiembre de 2014.

Así las cosas, parece que el “Bear Market” de todos tan temido, diría que está bastante presente globalmente hablando, aclarando que al menos para mí, un “Bear Market” es algo más que un mercado a la baja. Tiene que ver con desánimo, condiciones económicas inciertas –no únicamente malas–, bajas expectativas de recuperación y falta de incentivos para participar activamente en la operación. Desde luego, aunque parezca obvio, un “Bear Market” requiere de un “Bull Market” previo, de larga duración y alcance importante, que vaya que se tuvo entre 2009 y 2015.

Hay que decir que en el caso del mercado mexicano, el “Bull Market” terminó a principios de 2013, que fue cuando dejó de subir, por las condiciones particulares del país y su economía, que todos conocemos. Aún cuando el máximo histórico ocurre en 2014, los rendimientos anuales del mercado mexicano de punta a punta, fueron -0.2%, 1.9% y -0.4% en 2013, 2014 y 2015, respectivamente. Difícil operar y ganar un rendimiento interesante en tales condiciones.

¿Cuándo termina un “Bear Market”? Es la pregunta que todos nos hacemos. Podemos ensayar alguna especulación técnica que en estos casos creo no es más que una referencia, por la cantidad de elementos que inciden en el ambiente, algunos de ellos con características difíciles de precisar, por ejemplo, en dónde se detendrá la baja del precio del petróleo, cuál será el nivel de actividad de la economía china o cómo afectará a los mercados otro evento geopolítico inesperado. De este modo, a lo que aspiro es a una zona de estabilización, más que al inicio de un alza seria.

Tanto en el caso del S&P 500 como en el del IPC, se puede decir que están en un una zona de soporte creíble, pero dado lo impredecible del comportamiento de los “drivers”, no les doy la validez que podrían tener. Además, creo que no hay señales de abandono o de capitulación, como se dice que existen cuando los “Bear Markets” están por encontrar la zona de estabilización que mencioné. Quizá esté un poco más abajo.

Como sea, pero creo que lo que sería importante es que de presentarse un rebote  dada la caída actual, encuentre en su regreso otra vez el soporte en que actualmente operan los mercados y lo respeten. Eso hablaría de la presencia de un nivel de precio en el que los participantes juzgan que vale la pena comprar. Pero de lo que no tengo duda, es que los niveles actuales (40,000 del IPC y 1,810 del S&P 500) son muy importantes y de no ser respetados, podrían permitir una baja adicional en donde quizá aparezcan esas condiciones emocionales de las que hablé en el párrafo anterior. Veremos.

Suerte.

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