Una vez más, el petróleo a escena.

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Los fundamentales del petróleo, no ayudan a un alza sostenible.Pedro Alonso

En la Consejería de ayer escribí que era probable que los mercados se pusieran nerviosos en las próximas semanas por el tema de la tasa de interés, por más que éste haya sido objeto de amplia discusión durante el año –y algo más– y por tanto esté más o menos asimilado en cuanto a sus posibles impactos, al menos en la teoría o en la especulación.

La realidad es que los mercados siempre están nerviosos, a veces más, a veces menos, pero creo que nunca se puede decir que las cosas estén en calma. No es lo habitual. Y siendo así –usted puede estar de acuerdo conmigo o no– lo que es un hecho es que los motivos de preocupación son abundantes y por ello con frecuencia se juntan uno o varios en un mismo periodo y desde luego, están interconectados, como usted ya lo sabe. Creo que estas condiciones debí añadirlas a mi comentario de ayer.

Así, se materializó una vez más otro de los motivos de nerviosismo que en los últimos tiempos ha estado presente con frecuencia: el petróleo, eso que López Velarde dice que nos heredó el diablo, ¿será? Como sea, pero como sabemos es un tema importante para todos y en particular para nosotros. Además es complejo de entender y con muchas facetas y efectos globales.

El hecho es que el viernes pasado la OPEP, en su asamblea de ministros decidió mantener su producción en el mismo nivel que tiene desde hace año y medio, 30 millones de barriles al día, si bien se sospecha que están produciendo más que eso –como suele ocurrir– e incluso, se especuló que esa cifra podía aumentar a 31.5 mbd, simplemente para ajustarla a la realidad. Pero no fue así.

Llama la atención que en el comunicado formal no se menciona explícitamente la cifra del techo de producción, diciendo simplemente que en seis meses más volverán a reunirse, lo que despierta la sospecha de un eventual incremento –por debajo de la mesa–, cosa que puede ocurrir simplemente porque Irán, como sabemos, regresará al mercado después de años de ausencia. Además es notorio el desacuerdo que existe al interior del cártel pues la decisión de mantener la cuota de producción en un nivel como el actual, afecta a todos los miembros, pero obviamente a unos más que a otros, como es el caso de Venezuela o de los países africanos como Angola y Libia, cosa de la que fui testigo en el seminario al que asistí en junio pasado. Esta situación propicia el incremento de la producción y por lo tanto, implica presión adicional para que el precio baje.

Algo que es claro es que nadie está dispuesto a moverse y todos voltean a ver a Arabia Saudita, que es el líder informal de la OPEP pensando quizá que por ser el productor más importante –si bien en este año ha sido Irak el mayor productor– es a quien corresponde reducir su participación en la cuota, cosa que explícitamente ha dicho que no hará, pues no está dispuesto a arriesgar su participación en el mercado, sabiendo que si lo hace, otros tomarán su parte, sean miembros de la OPEP o no, como es el caso de Rusia que sin duda está dispuesta a vender petróleo a bajos precios, para allegarse recursos dada la mala condición de su economía.

Lo anterior hizo que el mercado, sensible ante estos temas, reaccionara violentamente y ayer los precios bajaron 6%, en números redondos, en los diferentes tipos de petróleo. El Brent bajó a 40.7 dpb, -5.8%; el WTI lo hizo en -6.25%, a 37.63 dpb. La mezcla mexicana bajó -6.7%, a 29.91 dpb. Es probable que veamos alguna recuperación en los próximos días, pero la realidad es que los fundamentales del petróleo –las condiciones de la oferta y la demanda– no señalan en la dirección de un alza sostenible.

Para México, obviamente esto no es una buena noticia. De entrada el tipo de cambio se depreció 1.4% hasta 16.90 pesos por dólar, respondiendo a la especulación del mercado sobre la posible afectación de nuestro ingreso de divisas y el estado de las finanzas públicas, así como el tema inflacionario. Todo ello, claro está, es difícil de calcular con precisión, pero son efectos “reales” que por lo pronto el mercado descuenta y les pone precio. Es su función.

Suerte.

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