Entonces qué, ¿Se acabó el miedo?

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Librarse de una adicción es un proceso largo y penoso.Pedro Alonso
  • Por el momento la fase “panicosa” fue dejada atrás.
  • Algunas novedades europeas y buenos resultados.

Al empezar a escribir esta Consejería (martes 21, como a las 20:00), los mercados en Asia reflejan el alza de los de América. El Nikkei japonés sube casi 2% y los otros mercados lo hacen también, aunque de manera más modesta. El alza del S&P 500 fue de prácticamente 2%, el Dow subió 1.3% y el Nasdaq, 2.4%. El IPC mexicano subió 0.96% y llegó a los 43,630 puntos.

El pronóstico que hice a partir del indicador VIX –que de viernes a martes ha bajado de su nivel de 22 a 16– se cumplió e incluso se vio superado ayer, en el margen superior, cuando el S&P 500 cerró en 1,941 puntos. Valga decir que las cosas pudieron ser distintas ya que el VIX habla de la volatilidad, lo que supone que en vez del nivel alcanzado por el S&P 500, el resultado pudo ser que ese índice llegara a 1,840 puntos, aproximadamente.

Pero el riesgo funcionó en su fase positiva y entonces qué ¿Se acabó el miedo? Lo que se me ocurre es que en realidad nunca hubo tanto y que como escribí en días pasados, con el paso de los días se abre un espacio para revisar y reflexionar sobre lo que causa movimientos como el de la semana pasada.

En la Consejería del martes pasado me preguntaba –y compartía con usted– si la baja correspondía al estado de las cosas y mi conclusión fue que no, pero que prefería esperar un poco para ver hasta dónde llegaba la fase “panicosa” de los mercados que como sabemos, son lugares propicios para las pasiones extremas. Y tal parece que esa etapa ya pasó, lo que no significa que una recaída quede descartada.

¿Y qué ocurre? Pues básicamente que varios de los elementos que podían empeorar la situación no se han movido demasiado, que los resultados corporativos han resultado bien (en Estados Unidos) y que “trascendió”, como dicen en los medios de comunicación, que el Banco Central Europeo ha estado comprando bonos gubernamentales de Francia, Italia y España, y  que considera eventualmente comprar bonos corporativos, lo que sería un paso novedoso en los intentos de un banco central en eso de darle liquidez a la economía para mantener bajas las tasas de interés –las de largo plazo, sobre todo– para estimular el crecimiento y en el caso de Europa, a la inflación también.

No hay precisiones al respecto de tal operación y de si esto es parte de un programa formal de expansión cuantitativa. Como escribí, es un “trascendido”, pero bastó para que el mercado se animara. Ojalá pronto tengamos noticias formales sobre este asunto.

Hace algunos meses, cuando la economía estadounidense mostraba ya un paso firme en su recuperación, escribí que los mercados parecían estar entrando en una condición que nombré como “más economía y menos Fed”, aludiendo a que en algún momento se tendría que dar más peso a los resultados económicos y corporativos dado que la Fed tarde temprano se retiraría del mercado, al que ha suplantado durante mucho tiempo. Pero parece que el mercado –y la economía en general– desarrolló una adicción a la liquidez abundante y con bajísimo costo.

Por eso las recaídas que vemos, como la baja de las últimas semanas. Por lo que se sabe, librarse de una adicción, es algo realmente difícil y penoso. Quizá la economía y los mercados requieren de un tratamiento de “rehabilitación” más prolongado y mejor dosificado del que se había pensado. En cualquier caso, el impacto del mal siempre deja huella.

Quizá admitir que la economía global no se encuentra en artículo “mortis” es difícil cuando Europa tiene una perspectiva de crecimiento de 0.8% para 2014 y de 1.3% para 2015, pero parece que se pierde de vista que en 2012 el crecimiento fue de -0.7% y en 2013  de -0.4%, lo que significa que la región crece, a pesar de todo. Asimismo, parece olvidarse que el 7% de la economía China (en realidad está creciendo un poco más) es la tasa que ese país había pronosticado desde el año pasado como su tasa de crecimiento para los siguientes años y que es muy parecida a la de 2012 y 2013 (7.7%).

Refiero lo anterior para insistir en que, sin tratar de minimizar los hechos que conocemos, el entorno no es tan desastroso como la caída de mercados de las semanas recientes hace parecer. En estricto sentido, pese a lo dramático y duro de la baja, los mercados se mantienen dentro de una trayectoria alcista, aunque a veces la perdamos de vista y la baja correspondió, en términos técnicos a la operación cercana a varias líneas de retorno, de las que se alejó lo suficiente para tener espacio e intentar una trayectoria alcista en los meses siguientes. Si lo consiguen o no, es lo que está en juego.

Suerte.

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