Hay obras de teatro que siempre están en cartelera.

In Consejería by PAA4 Comments


Cualquiera puede ser protagonista y algunos repiten en el reparto.Pedro Alonso

Una vez más tenemos enfrente una historia que a fuerza de repetirse, se ha convertido en un clásico de la economía universal. Ahora el protagonista es Argentina, que por cierto repite en la cartelera y se le reconoce como actor consumado del drama económico, género que por muy visto tiende a perder público, sobre todo en el sub género de “cuento populista”, que roza con el de la tragicomedia (es el caso del guión argentino), lo que contribuye a su baja de rating pues el respetable ya sabe cómo va a terminar, conoce los roles y sabe que los actores se sobreactúan para tratar de impresionar, sin conseguirlo. Parece que últimamente son más atractivos los temas de catástrofe financiera o el de excesos orientales, que si son complementados con un toque de globalidad, hacen las delicias del público de hoy.

El gobierno argentino, de la corriente peronista, no pudo resistirse a sus costumbres populistas. La presidenta Fernández con estilo de confrontación perpetua contra todo lo que la cuestiona, pero a la vez queriendo jugar el papel de Evita, como madre de los desprotegidos, gobernó olvidando que la economía al final, es una cuestión de asignación correcta de recursos escasos. Siempre las necesidades van a ser mayores que los recursos y si además éstos se asignan y gestionan mal, el desastre es cuestión de tiempo. Y la responsabilidad del manejo de los recursos, es de los políticos, que sabiendo que lo están haciendo mal, persisten en sus actos en espera de algún milagro o rescate galáctico, como suelo decir.

Argentina, que no tiene acceso a los mercados globales –desde principios de este siglo– por no cumplir con sus compromisos y por una sentencia judicial (el caso de los llamados “fondos buitres”; ¿los recuerda?) decidió financiar sus gastos fiscales, muy por encima de sus ingresos con emisión monetaria –monetizó su déficit, de 7% del PIB. Y como el gasto no tenía fines productivos sino políticos, pues no generó el crecimiento pretendido y a la inflación, la “controlaron” con un índice de precios que no refleja lo que está ocurriendo, tanto así, que el Fondo Monetario Internacional (FMI) desde 2013 emitió una “declaración de censura” en la que pidió a Argentina instrumentar prácticas válidas y creíbles de información económica. A la fecha, no lo han hecho. La cifra “oficial” de la inflación ronda el 25% anual.

Un elemento que completa el argumento es que dado lo insostenible de la situación, trataron de evitar el obvio ataque de los mercados contra su moneda, imponiendo un control de cambios, que por supuesto no sirvió para nada y sólo generó que el mercado desarrollara un tipo de cambio paralelo al oficial (9.64 pesos por dólar). En el mercado, el dólar se cotiza en 15.03. Además, han  perdido reservas en forma importante; la estimación es que han caído a 25 mmd, desde cerca de 50 mmd, en 2011. El capital es como el agua, siempre encuentra su curso. Considere además, amigo lector, que su fuente básica de ingresos externos se redujo con la baja en los precios de las materias primas.

Escándalos y corrupción aparte, ésta es la Argentina que Mauricio Macri tendrá que gobernar a partir del próximo 10 de diciembre, sin contar con mayoría en el Congreso ¿Qué van a hacer? Pues lo acostumbrado en estos casos: tratar de convencer al mercado externo de que les suministren fondos, capital real, para mantener a flote a la economía.

La cuestión es cómo lo van a hacer. En primer lugar Macri tendrá que decidir si lo hace de manera gradual o con un enfoque más drástico, digamos más de “shock”. Después, generar un compromiso creíble, empezando por producir  información confiable para convencer de inicio al FMI, que además de apoyarlos financieramente, serviría de “aval” en primera instancia para el mercado. Y si de conseguir fondeo internacional se trata, lo siguiente que tendrán que hacer será quitar el control de capitales –lo mínimo por garantizar es la libre convertibilidad de divisas– lo que derivará en una depreciación significativa del tipo de cambio. El tamaño dependerá entre otras cosas, de la información que se obtenga del estado real de la economía.

Desde luego, tendrán que admitir un nuevo nivel inflacionario –depreciación cambiaria incluida– que provocará un alza –una “suba”, dirán ellos– de la tasa de interés, que contribuirá a contraer a la economía. Esto último iniciará con una reducción seria del gasto público y claro, con financiamiento mínimo del banco central. Los resultados en cuanto a números son difíciles de estimar, por la falta de información confiable, pero por experiencia –propia– no van a ser agradables, ni los objetivos se alcanzan rápido. La capacidad de negociación política de Macri y su grupo, será clave para poder avanzar en este camino lleno de baches y curvas, niebla y tránsito pesado. Valga haber escrito esto, para recordarnos que obras como ésta, siguen ocurriendo y nadie está exento de ser protagonista.

Suerte. También para los argentinos, que la van a necesitar.

Comments

  1. Cristina Hernández

    Pedro, es impresionante y terriblemente trágico que conociendo esta “obra”, que tan bien describes, los políticos argentinos no hayan tenido la decencia de hacer su trabajo y cuidar de su país. Las consecuencias serán malas y largas. Que en México, políticos y ciudadanos sepamos guardarnos de repetir el numerito, porque como dices, estas situaciones seguirán ocurriendo.

  2. Jan Bahnsen Rebscher

    El articulo de hoy me pareció muy interesante.

    Ademas de estar escrito con mucha elegancia, el mensaje es contundente.

    Sí, ya hemos vivido esta historia (muchas veces) y espero que hayamos aprendido de ella.

    PERO, si ya sabemos el final del cuento seguro que aparecen oportunidades.

    En fin, que sigan llegando este tipo de “consejos” , incisivos que personalmente los disfruto mucho.

    GRACIAS!

  3. Wilfrido fernandez

    Falto la corrupcion e impunidad como no sé en donde………felicidades Sr. Alonso

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