La volatilidad es alta y el riesgo, también.

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El alza del viernes pasado tiene causas muy puntuales y los motivos de la baja permanecen aún.Pedro Alonso
  • Esta es una semana importante de reportes corporativos.
  • En México: Inflación e IGAE, de cara al último trimestre.

Al final de la semana pasada los mercados se animaron y en Estados Unidos hubo dos días seguidos de alza, recuperando algo de las caídas de los días previos. El resultado semanal del S&P 500 fue una caída de -1%, pero el miércoles, que fue el día de mayor volatilidad, el índice cayó en su punto mínimo (1,820.66) -4.1% respecto del máximo del martes y -7.5% respecto del cierre del miércoles de la semana previa (el 8 de octubre).

Lo anterior es compatible con lo que el indicador VIX señalaba el viernes 10 de octubre, cuando estaba en su nivel de 21.2, lo que significaba que la volatilidad del S&P 500 era cercana al 3% semanal, es decir, que en el nivel de cierre del viernes 10 de octubre (1,906.13), ese índice podía subir o bajar alrededor de 57 puntos en algún momento de la semana siguiente, cosa que ocurrió.

El VIX, al cierre de septiembre pasado fue 16.3, lo que supone una volatilidad semanal de 2.2%; al cierre de agosto era 1.7%. Al cierre del viernes pasado (1,886.76), la volatilidad implícita del S&P 500 era de 3%, considerando el nivel del VIX en 22. Así, en la semana que inicia el lunes 20 de octubre, el S&P 500 puede subir o bajar 44 puntos (a partir del cierre del viernes pasado) en algún momento. La volatilidad se multiplicó por casi dos veces en mes y medio y sigue siendo alta y por lo mismo, el riesgo también.

El rebote del mercado en Estados Unidos –que lideró el alza en otros mercados, incluido el mexicano– fue motivado por tres elementos, desde mi punto de vista. El primero fue una declaración del presidente de la Fed de St. Louis, James Bullard que dijo que quizá debía reconsiderarse la política de estímulos monetarios, en función de un escenario de inflación a la baja –al final hablaba de la amenaza deflacionaria, que se pasea por varios países– y un crecimiento modesto o mediocre, como dice el FMI. Lo anterior, sin demeritar la opinión, no es nada más que eso, pero fue interpretada por los mercados como una posible señal de la continuación de la política ultra relajada que hasta ahora mantiene la Fed.

El segundo elemento que propició el alza, fue la violencia de la caída de los días previos y la presencia de una zona de soporte más o menos legible en la región de los 1,850 puntos del S&P 500 y por último, que los temas que han preocupado a los mercados: reducción del crecimiento global, conflictos geopolíticos, la mala condición de Europa y hasta el Ébola, no se hicieron presentes en los medios y no hubo síntoma de agravamiento en la parte final de la semana.

Pero el hecho es que todos están aún presentes y lo estarán por algún tiempo, lo que me hace pensar que el rebote que hemos visto no implica necesariamente que regresemos a la trayectoria alcista con las características que vimos digamos entre febrero y septiembre en el caso del S&P 500 y entre marzo y agosto, en el caso del IPC mexicano. Creo que lo veremos en las próximas semanas es algo parecido a lo que describí sobre el posible comportamiento del mercado mexicano, en ese plazo, en la Consejería que usted pudo leer el viernes pasado, que no está mal.

Y condicionaría lo anterior a que ocurrieran algunas cosas para atenuar los posibles impactos de los factores negativos que ya mencioné y claro, a que estos no se agraven y no surja otro más de esta especie. Lo que hay en el futuro próximo son los resultados corporativos. Esta semana es un periodo importante ya que reportarán 127 empresas de las 500 del S&P. También en México habrá un buen número de reportes, casi la mitad de las que conforman el IPC. Si las expectativas se ven respaldadas por los hechos, es factible encontrar un apoyo a los precios en el mercado.

En la primera semana de noviembre el Banco Central Europeo anunciará su postura de política monetaria; tema de riesgo importante. A la fecha no existe evidencia de un programa eficaz de expansión cuantitativa, que  haga pensar que los europeos están decididos a sacar a su economía del estancamiento. Después de tanta espera y tantos malos datos económicos, cabría una acción contundente, aunque existe una duda razonable de que no suceda.

Esta semana en México tendremos dos datos importantes. Uno es la inflación de la primera quincena de octubre –el jueves 23– y el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) –el viernes 24–. La inflación se ha mantenido en los meses recientes en un nivel superior a 4% anual y ha empezado a ser motivo de inquietud, más que de preocupación, en tanto que el IGAE nos dará una buena aproximación de lo que podemos esperar de crecimiento en el tercer trimestre, de cara al cierre del año.

Suerte.

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