Elegir la herramienta correcta, para no pasarla mal.

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El BCE, también espera la decisión de la Fed.Pedro Alonso

En la operación de ayer ya se hizo más evidente la corrección en los mercados, de la que escribí hace pocos días. Como siempre, alguien pregunta: “¿Oye, por qué bajó ayer el mercado? ¿No será que los mercados van a bajar mucho más? ¿No será que el alza de la que hablaste ya se terminó? ¿Cómo ves? Las cosas están muy difíciles y no vaya a ser que…”. Todo lo anterior con la firme intención de esperar una respuesta clara, precisa y racional –de ésas que en los mercados no existen–, esperando quizá que uno confirme tales ideas para tener una razón que permita salir corriendo de una condición de incertidumbre, que no es fácil de tolerar.

Y como muchas veces ocurre, mi respuesta es un “No sé”, seguido por unos segundos de silencio que a mi interlocutor pueden parecerle una eternidad, pero que a mí me sirven para dos cosas. Una es para frenar mi impulso de dar una respuesta que tenga que semi inventar, cuando en realidad muchas veces no sé qué motiva las bajas o las alzas del mercado de manera puntual y diaria. La otra es que siempre tengo la esperanza de que el que pregunta quede conforme con el “No sé” y cambie el tema de la plática o simplemente se retire a su paraje.

La necesidad de una respuesta racional o algo que suene a eso, entiendo que se espera con la idea de apaciguar las emociones, que es justamente lo que nos mueve el tapete en situaciones inciertas. Parece ser una especie de remedio casero, cuyo efecto es una mezcla de analgésico y anestesia en dosis bajas y de muy corta duración, pues lamentablemente la racionalidad no está diseñada para aliviar a las emociones descompuestas.

Y si no se tiene a mano a quien preguntar, pues uno mismo es capaz de elaborar un bálsamo racional para untarlo donde a cada quien le plazca y que tiene más o menos los mismos efectos que la respuesta de otro.

No quiero decir con esto que la racionalidad, la técnica, la tecnología, la información dura, todas las herramientas de análisis y la disciplina operativa sean recursos de los que se puede prescindir y que se pueda trabajar en los mercados a partir de lo emocional, de inspiración o las “latidas”, como muchas veces se dice –y se cree, lamentablemente. De ninguna manera. Estas herramientas son indispensables para hacerlo bien, pero hay que saber cuándo usarlas y para qué.

Así que como no se pueden aislar a ambas condiciones (la racional y la emocional) o guardarlas en cajones distintos y sacar una u otra de acuerdo a la ocasión, pues es recomendable distinguir –o tratar de hacerlo– qué es lo que nos está dominando en una situación de stress en los mercados, para usar la herramienta correcta, en la mayor parte de las veces.

Mañana se lleva a cabo la reunión de política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), que ha atraído la atención de los mercados en los días recientes. Como sabemos, el BCE está aplicando un plan de expansión monetaria que ha tenido un efecto positivo aunque modesto, sobre la economía europea logrando incentivar el crecimiento (la expectativa de crecimiento para este año es de 1.6%) y frenando el avance de la inflación negativa. Sin embargo en los pasados meses, (desde marzo) el euro empezó a apreciarse frente al dólar y otras monedas regresando en la actualidad al mismo nivel que tenía a principios de año –113.50 euros por dólar– teniendo esto un efecto negativo para el sector exportador que durante el año pasado se benefició del apoyo monetario a través de la tasa de interés baja y la moneda depreciada (en contrapartida de la apreciación del dólar).

Y ahora la especulación es que el BCE puede aumentar sus estímulos monetarios (60 mme al mes y otras medidas) para alentar la depreciación del euro. Inducir la depreciación de la moneda propia (el euro, en este caso), aumentando la oferta monetaria –que implícitamente significa bajar la tasa de interés–, cuando el banco central de una importante contraparte comercial puede decidir subir su tasa y con ello fortalecer su divisa (el dólar), podría resultar una decisión desafortunada.

Aunque habrá que ver y analizar lo que el BCE haga, me parece que no modificará su postura ya que como muchos bancos centrales, también está a la espera de la decisión de la Fed sobre su tasa de interés. Y si esto es así habría que esperar una apreciación adicional del dólar, aunque sea pequeña y momentánea. Habrá que ver.

Suerte.

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