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El modelo de negocio en la energía cambió ¿Ya se dieron cuenta?Pedro Alonso

Ayer se dio la noticia del abandono del proyecto de explotación de hidrocarburos –gas y petróleo– que Royal Dutch Shell, uno de los gigantes de la industria de la energía, tenía en el Ártico. La explicación que da la empresa es que no hay indicios de la existencia de suficiente cantidad de petróleo y gas para darle sentido económico al proyecto. Hasta ahora, lo invertido es una cifra entre 7 mmd y 8 mmd.

Desde luego, desde mi punto de vista, existen razones adicionales para que Shell haya dejado el proyecto. Una tiene que ver con la presión que diversos grupos ambientalistas han generado alrededor de la explotación de energía en el Ártico y que al final, sí son un tema de influencia en el lado electoral de la política. En este caso, estos temas se han convertido en una bandera de campaña de la aspirante a la candidatura presidencial del Partido Demócrata, Hillary Clinton y han sido motivo de crítica para Barack Obama dada la política de concesiones de explotación. Como era de esperarse, desde el punto de vista de los ambientalistas, esta decisión es un triunfo para su causa, lo que no es un tema menor –más allá de la postura ambientalista– pues propicia que la presión que ejercen aumente su peso en las decisiones políticas y por consecuencia, en las económicas.

Obviamente, otra razón es el precio de los hidrocarburos en general y del petróleo en particular, dado que éste –y seguramente otros proyectos de alto costo– fueron iniciados en años pasados, cuando el precio del barril de petróleo superaba los 100 dpb. La diferencia en el nivel de precios ha provocado que la época actual se caracterice por ser una de mucho cuidado en los temas de inversiones y la posible rentabilidad que éstas puedan tener.

Una muestra de lo anterior es que a la par de esta decisión, Shell ha hecho una oferta en firme por alrededor de 55 mmd para comprar a BG Group, importante empresa de la industria, que opera en veinte países y tiene 5,000 empleados. Lo que Shell está haciendo es comprar reservas  y el mensaje que envía es que hoy resulta más rentable –y razonable– comprar, que explorar. Quizá alguien dirá que el problema es que la exploración en el Ártico es muy cara y riesgosa y puede que así sea, pero creo que también es una postura de la industria en el terreno de la exploración.

Algo que queda claro, es que la solidez financiera de Shell da para cerrar un proyecto que le ha costado 8 mmd y hacer una compra por 55 mmd.

Otro mensaje que con su decisión Shell envía, es que el precio va a tardar mucho en subir a niveles rentables para las grandes inversiones que esta industria requiere. Lo digo partiendo de la base que es un hecho que en temas de energía el horizonte de tiempo es de décadas, de tal modo que si deciden cancelar un proyecto de 8 mmd que seguramente iba a tener una vida de veinte o treinta años, o más, suena a que el precio del petróleo no alcanzará en ese plazo los precios sobre los que hicieron sus cálculos originales, para decidir tomar el riesgo.

Lo que parece quedar claro, es que el modelo de la industria de la energía cambió. Ojalá ya se hayan dado cuenta quienes plantearon la reforma del sector de la energía nacional y que siguen hablando de ello como si todo estuviera resuelto y a nuestro favor, cosa que a juzgar por los primeros resultados, no es tan así. Es lamentable que los políticos en general, tengan la mala costumbre de hacer promesas de felicidad sin costo, o como en alguna ocasión escribí, no resistan hacer una promesa que saben no van a cumplir.

Pero por añadidura, es más lamentable que los políticos mexicanos hagan todo lo anterior, pero mirándose el ombligo. Por eso los errores, los tropezones, las caídas, etc. Me preocupa que ocurra así cuando al asistir a un evento internacional sobre petróleo y energía –al que fui en Viena, hace unos meses– nadie mencione a nuestro país y su reforma y que ahora, al leer las notas de prensa especializada, nadie hable de México como un posible destino de interés de Shell y sus competidores; los gigantes.

Suerte.

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