De contaminación, supervivencia y legalidad.

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La industria automotriz envía señales con ruido.Pedro Alonso

Como ocurre habitualmente en los mercados, ante una condición crítica dejan de discriminar y atacan todo aquello que tenga algún parecido con el foco del problema. Ahora es el caso de la industria automotriz a raíz del problema de Volkswagen (VW), que ya ha tomado dimensión mundial –la empresa ha dicho que quizá pudieran ser 11 millones de vehículos los afectados alrededor del mundo– y ha cobrado a su primera víctima en la persona del presidente de la firma, que renunció a su puesto, como usted seguramente ya sabe.

No podía esperarse otra cosa. Además del escándalo y el problema en sí mismo, en el mercado la empresa ha perdido algo más de 30% de su valor de capitalización y aún nadie tiene claro en dónde va a parar el asunto. Así, VW, la segunda empresa automotriz del mundo –la primera es Toyota–  se ve envuelta en un tema de contaminación por partida doble. La que sus automóviles puedan estar causando a la atmósfera y la que se está gestando en la industria automotriz.

Además de los impactos que han registrado los precios de las acciones de las empresas de este sector en varios mercados del mundo, es probable que se empiecen a realizar investigaciones al interior de las compañías ya sea por iniciativa propia, por la de los organismos de vigilancia de temas ambientales o por ambas. Creo que es un tema de prevención y autoprotección.

De los posibles impactos de la contaminación corporativa, nosotros en México no estamos exentos, empezando porque VW tiene una importante planta en nuestro país, en el Estado de Puebla y al final porque como sabemos, la industria automotriz es un sector vital para la economía mexicana y lo que está ocurriendo hoy, pienso que algún efecto tendrá en la industria automotriz global, de la que hoy formamos parte importante.

Por lo pronto y dado el clima general de la economía global, el asunto VW, no ayuda a la creación de un mejor ambiente, ni a mejorar la actitud en la toma de riesgo, que quizá repercuta de manera momentánea –espero– en las decisiones de inversión de esta industria. Ofrezco seguir el tema, del que aún no encuentro una respuesta clara de por qué ocurrió, si bien debo decir que no es un primer caso de este tipo en esta industria ya que hay antecedentes de situaciones como esta con Ford en 1997, por una situación similar a la de hoy –un dispositivo ilegal en sus vehículos, que es de lo que se acusa a VW– y con  Hyundai y KIA a las que se multó con 100 millones de dólares el año pasado, por violaciones al Acta de Aire Limpio, en Estados Unidos.

Desde luego, las violaciones a las reglas de operación de un sector –que al final son una violación de la ley– no son privativas de un sector ni de un país. Conocemos de situaciones de este tipo en el sector financiero, en la industria química, en la farmacéutica, etc. Usted, amigo lector debe tener conocimiento de algunos casos. Y quizá este sea en el fondo lo que más tendría que preocuparnos, ya que esta situación puede llegar a explicarse por la sinrazón de: “todo mundo lo hace”. Y si estamos hablando de violar la ley, estamos en un serio problema, pues esto no puede convertirse explícita o implícitamente en una herramienta de competencia.

Lo anterior es importante para todos, pero más para un país como México. En primer lugar porque nos guste o no, nuestra sociedad es una que tiene una cultura de la legalidad muy pobre. Quizá usted me haya leído o escuchado la idea de que los mexicanos nacemos con la convicción de tener derecho a un pedazo de impunidad, porque sabemos que la ley no se cumple o se cumple de manera muy defectuosa. Tomamos la idea de cumplir la ley, como una sugerencia. Por eso el esquema de “pero si todos lo hacen”, es muy peligroso.

En segundo lugar, porque México es un importante participante de la industria automotriz global –es el cuarto exportador mundial de automóviles– que busca consolidarse en un sector, que con cosas como las de VW hace ver que no todas su caras son lindas y que dado ello, se corre un riesgo importante si a la vez que se intenta ascender, no se hace a partir de sólidos estudios prospectivos de todo tipo, técnicos, legales, económicos, etc.

Alguien de los que presumen los grandes volúmenes de inversión que la industria automotriz trae a nuestro país, tendría que hacerse la pregunta –tan simple y tan compleja a la vez– si el automóvil como hoy lo conocemos, seguirá existiendo en diez o veinte años. No es broma, hace un par de años la ciudad de Detroit –la capital del automóvil, “Motown”, por “motor town”– se declaró en quiebra. No previeron los cambios de la industria y perdieron población, actividad económica, expectativa de crecimiento y no pueden pagar sus pasivos. Sólo funcionaban con el 30% de sus ambulancias y con el 40% del alumbrado público, por poner un ejemplo. Es decir, funcionaban mal. No lo perdamos de vista.

Suerte.

Comments

  1. Angel

    Que cierta es esta frase:

    Quizá usted me haya leído o escuchado la idea de que los mexicanos nacemos con la convicción de tener derecho a un pedazo de impunidad, porque sabemos que la ley no se cumple o se cumple de manera muy defectuosa. Tomamos la idea de cumplir la ley, como una sugerencia. Por eso el esquema de “pero si todos lo hacen”, es muy peligroso.

    La educación básica debería estar enfocada a cambiar estos detalles que hacen mejor a una sociedad.

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