El tigre no se vuelve vegetariano.

In Consejería by PAA1 Comment


El dinosaurio puede evolucionar de Tiranosaurio Rex, a “Velociraptor”.Pedro Alonso

Entonces qué, ¿Atendió al “mensaje” de Enrique Peña Nieto? ¿No? ¡Yo sí! ¡Estuvo padrísimo! No es cierto, pero como escribí hace unos días, por disciplina lo hice y como siempre obtuve pedazos de información que después de reflexionar un rato se convierten en ideas que puedo compartir con usted, amigo lector.

Lo primero que me parece es que retomaron las prácticas del PRI de siempre. El formato es muy parecido a lo que vi y escuché en el siglo XX. En primer lugar porque fue largo, casi dos horas, que en cualquier tema y aún dicho por un expositor hábil, es difícil de atender en buen nivel. Y cuando se trata de un “mensaje” del corte del de ayer, pues llega un momento en que resulta “transparente”. Me refiero a que se le puede prestar atención en un segundo o tercer plano de conciencia y no perderse casi de nada y elevar el nivel de atención cuando es necesario.

Llamó mi atención el tratamiento que Enrique Peña Nieto le dio a los temas “difíciles” ésos que “lastiman” a los mexicanos: corrupción, conflictos de interés, violencia, crímenes extra judiciales, la fuga del “Chapo”, etc. Los tocó de inicio, rápido y breve, como para librarse de ellos. 206 palabras de las 12,338 “del mensaje”. Merecían mucho más.

Otra cosa obvia fue el uso de los aplausos “programados”. Los que más duraron fueron el dedicado a las fuerzas armadas, al tema de la reforma educativa en el que se manda una especie de mensaje a la CNTE, con forma de un “hasta aquí llegaron”. Hubo varios más casi para todo: Banxico, no más impuestos, IVA a alimentos y medicinas incluido, los bonos para educación y la “Fibra” para proyectos de inversión y la “novedad” de la Secretaría de Cultura (¿De qué estamos hablando?), el nuevo aeropuerto, etc.; por fortuna no se mencionó –como se hizo un año atrás– al Gran Premio de México, el de la Fórmula 1, como síntoma de progreso.

Otra rasgo del pasado es la abundancia de cifras. Soy de los que piensan que la información “dura” siempre es necesaria, pero cuando es puesta en juego en exceso –eso es lo que yo sentí– y durante dos horas, para lo único que sirve es para enmascarar a la realidad. Es a lo que me referí dos párrafos atrás, uno empieza a percibir que todo lo que se dice es igual. Además, todo es manejado para mostrar un logro que es cuestionable, lo que al final termina siendo un ejercicio armado para el lucimiento personal y no para el análisis.

En esto de los números, el espacio dedicado a la economía (“México próspero”) se llevó un gran espacio, por la abundancia de datos. El compromiso de estabilidad y crecimiento es algo vago y la promesa de no aumentar el endeudamiento se contrapone con la noticia de emitir bonos para la infraestructura educativa e instrumentos tipo “fibra” –la “fibra E”, les llamó– para captar recursos para proyectos de inversión, que suenan bien, pero no dejan de ser un instrumento financiero de deuda y no es una innovación de modo alguno.

En fin, podría seguir escribiendo sobre lo que ocurrió, pero al final me quedo con una sensación de: si todo está tan bien ¿Por qué la sensación es otra? Esto tiene qué ver con el primero de mis prejuicios que mencioné hace unos de días cuando escribí que no es que el presidente mienta –por si las dudas, con frecuencia apoya sus decires en el INEGI, en el CONEVAL, en la OCDE, en la ONU, etc. –, sino que no le creo.

Y lo mismo ocurre con el “decálogo” –otro más– de propuestas. Todas suenan bien pero no sé si resisten análisis –habrá que hacerlo– y si serán cumplidas. En general no me parecen novedosas y la de la enseñanza del idioma inglés, me parece un tema que no tiene el tamaño de una propuesta presidencial.

Todo lo anterior confirma mi idea respecto de lo que significa la democracia: no es que haya 500 diputados de diversos partidos y tendencias, o que el procedimiento de la votación sea eficiente. Democracia es que yo me vea reflejado en los actos de quienes me representan. Y no es mi caso. No sé el suyo.

Suerte.

Comments

  1. Jan Bahnsen Rebscher

    Hola Pedro:

    El artículo de hoy lo esperaba con muchas expectativas, y me pareció fabuloso.

    Además de que el título le viene de maravilla.

    En este País de veras que hay muy poco respeto por las audiencias, y más que eso por su inteligencia.

    Y una pregunta (creo yo) obligada es la siguiente:

    Si estas ideas, planteamientos, objetivos ó lo que sean son tan novedosas y solucionadoras, hay algún motivo por el cual no hayan pensado en implementarlas con anterioridad?

    O nuestros gobernantes son abusivamente ineptos, van tres años tarde y por ende nada más puedo concluir que son inmensamente corruptos ó algo peor.

    Un abrazo de un viejo amigo,

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