La junta previa

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Los mercados suben, con un ojo puesto en China.Pedro Alonso

El mercado en China terminó bajando -1.7% el martes y al empezar la jornada del miércoles “chino” la baja es de -0.7%; veremos qué ocurre entre este punto y el último párrafo de esta Consejería. Por el momento parece que eso bastó para animar a los mercados en América que después de cinco días de baja, encontraron algo de demanda y “rebotaron”.

El IPC mexicano regresó por encima del soporte alrededor de los 44,140 puntos, subiendo 1.2%, en tanto que el S&P 500 subió una proporción similar respetando al promedio móvil de 200 días. Es posible que en ambos casos se prolongue el alza algo más, básicamente por lo que escribí hace un par de días en relación a que la baja me parecía un tanto exagerada.

El IPC pudiera avanzar hacia los 44,750, en donde se topará con tres promedios móviles –20, 50 y 100 días– y con el nivel que equivale al segundo retroceso de Fibonacci (el de 50% de la baja previa). Bajo la misma idea, el S&P 500 puede ir a la zona del 2,100. Las eventuales barreras son el mercado chino y lo que hoy se interprete del comunicado de política monetaria de la Fed.

Y sí, como sabemos hoy se conocerá –quizá cuando usted lea esta columna ya se habrá enterado del asunto– la decisión de política monetaria de la Fed. Si bien en los mercados no se espera que haya decisión sobre la tasa, la Fed se ha mantenido en la idea de actuar de acuerdo a la información, de tal manera que bajo esa tónica, puede decidir subir la tasa de interés, cuando lo crea conveniente.

Sin embargo, no pienso que quiera sorprender al mercado, lo que no implica que no haya información relevante en esta ocasión.

Si bien el comunicado siempre es importante, creo que ahora lo será más, por el hecho de ser el que corresponde a la junta previa a aquella en que se especula que la Fed iniciará lo que se ha dado en llamar la “normalización” de la política monetaria. Como la siguiente junta es en septiembre (los días 16 y 17), se abre un compás de espera más largo de lo habitual, en el que pueden ocurrir muchas cosas.

Me refiero a que entre ahora y septiembre 17, habrá dos datos de empleo, dos de inflación, dos revisiones del PIB del segundo trimestre, etc., que es mucho para analizar, independientemente de los temas internacionales, como son el nivel de valuación del dólar, el mercado y la economía de China, los precios de las materias primas, el estado de las economías emergentes y sus divisas, más cualquier otra cosa que pueda surgir o que usted pueda imaginar.

Además, el comunicado de hoy es importante porque no habrá conferencia de prensa de la Sra. Yellen ni pronósticos de la economía estadounidense. De tal suerte, el tono del comunicado y las palabras precisas que usen para describir al estado de la economía y sus percepciones sobre los temas internacionales, serán objeto de escrutinio minucioso –siempre los son, pero ahora lo serán más– en busca de alguna señal. ¿Cuándo iniciará el alza de tasas?, es difícil de saber. Si bien parece haber una mayoría –en la que me incluyo– que piensa será en septiembre, sigue habiendo una parte de las opiniones que lo ven hacia diciembre y más allá. Veremos.

Un tema que no he revisado en este espacio desde hace tiempo, pero que ahora empieza a surgir en el ambiente, es el de las calificaciones para las emisiones de deuda de países y empresas. Lo menciono ahora porque los eventos que hemos visto desde hace tiempo, pueden derivar en el deterioro de las condiciones financieras de los emisores –principalmente en el caso de las economías emergentes–, en su sector externo y en sus finanzas públicas.

Los flujos de financiamiento han disminuido y en muchos casos también, los que proceden del comercio exterior, a la vez que la depreciación de sus divisas ha encarecido el servicio de la deuda externa, independientemente de su incremento, sea por la apreciación del dólar, por el incremento neto del endeudamiento o por ambas causas. En muchos casos –como el nuestro– la dependencia de los ingresos fiscales respecto de un bien exportable, afecta a las finanzas públicas.

Ayer leí que Standard & Poor’s ha advertido al gobierno de Brasil sobre la posibilidad de una reducción de su calificación crediticia. Actualmente es BBB-, con perspectiva negativa (la de México es BBB+, con perspectiva estable) y si la calificadora decidiera hacerlo, Brasil perdería el grado de inversión (que tiene agarrado de las uñas) y creo no sería una buena señal para los mercados respecto de la región latinoamericana. No hay que perder de vista este tema, por sus implicaciones para nuestro país, ante un escenario de tasas al alza. Ahora el mercado chino sube 0.21%.

Suerte.

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