De regreso a la baja, en China.

In Consejería by PAALeave a Comment


Disyuntiva difícil para el gobierno chino.Pedro Alonso

En la Consejería de ayer (escrita el domingo al mediodía) mencioné que una de las causas por la que los mercados habían bajado era la debilidad de la economía de China y el temor de ver una nueva baja en su mercado accionario. Más tardé en escribirlo que en ocurrir. El índice SSEC de la Bolsa de Shanghái en la operación del lunes bajó 8.5% y al momento de escribir esta Columna digamos que se defiende, al tener una baja de -1.0%.

Más allá de los datos recientes de la economía china que continúan apuntando a la debilidad, es muy probable que algo que se añade al ambiente bajista sea el temor por parte del público de la efectividad de las medidas tomadas por el gobierno para tratar de detener la baja y en lo posible, inducir un alza. Pero al final, creo que subyace la idea que compartí con usted, amigo lector, el pasado 2 de julio: un mercado al alza no corrige a una economía a la baja, mientras que una economía a la baja si puede afectar negativamente a un mercado alcista.

Como era de esperarse, medidas como las adoptadas tienden a ser frágiles e insostenibles y a la postre resultan ser riesgosas, no sólo por su costo sino porque lesionan la credibilidad de quien las impone. Por eso en la Consejería del jueves 9 de julio (“Los chinos vs la gravedad”) me atreví a decir que si el mercado se detenía por las medidas –que ciertamente otorgaban algunas ventajas para el comprador potencial–, en cuanto regresara a los niveles de 4,000 / 4,100, los participantes saldrían a “reventar” sus posiciones.

Lo anterior ocurrió el lunes, cuando el SSEC llegó a los 4,100. Propuse el nivel mencionado porque éste era el primer retroceso de Fibonacci, después de la caída de algo más de 1,550 puntos, equivalentes al 32% del nivel de inicio de tal baja. Pero independientemente del aspecto técnico, la baja habla de la pérdida de confianza del inversionista local y extranjero, primero en el mercado y de manera paralela, en las autoridades, que muy probablemente usaron el alza para “jalar agua para su molino”, como dice el dicho popular.

No sé si en el estado actual de cosas, el gobierno chino intentará continuar tratando de impedir que el mercado baje o se hará a un lado a esperar a que tome el nivel que le corresponde. Los que hemos sido formados en los mercados, por supuesto pensamos en la primera opción como vía de solución, sin ignorar los costos –de todo tipo– que ello puede implicar, pero pienso que en el caso del mercado chino la decisión no es tan simple.

Si bien en todos lados –en unos más y en otros menos– los gobiernos toman para sí una parte de los logros de la sociedad, creo que en un lugar como China y después de largo tiempo de avances económicos de la magnitud que conocemos,  es inevitable que a los dirigentes políticos se les haya pasado la mano a la hora de repartir los méritos. Y todo está bien, hasta que no puedes controlar el tamaño de los errores.

La reacción que hemos visto, aunque a muchos pueda parecernos una barbaridad, creo que es algo que podía esperarse de un gobierno acostumbrado a gozar de los resultados y a atribuirse todos los méritos. Y no sé si lo experimentado en el último mes y medio con su mercado accionario, haya sido suficiente para aprender algo que muchos sabemos desde hace tiempo: los mercados son más poderosos que los políticos. Aunque éstos se empeñen en pensar lo contrario.

Creo que pase lo que pase, los eventos bursátiles en China sí tendrán una repercusión importante en lo financiero y desde luego, en la imagen y credibilidad del gobierno, sobre todo si éste insiste en continuar tomando medidas que al final no conducen a nada bueno, como ya lo demostraron los hechos de las pasadas dos semanas. Por una parte los inversionistas se tendrán que enfrentar a un mercado que ofrece poca certeza de las reglas con que opera y por otra, con la certidumbre de que pese a lo que diga el gobierno, el mercado genera pérdidas y ganancias, confirmando que lo único seguro, es el riesgo.

Suerte.

Leave a Comment