Ignorantes, absteneos.

In Consejería by PAA2 Comments


Al parecer, el tipo de cambio pasó de una situación coyuntural a una estructural.Pedro Alonso

Y resulta que estoy en medio de la instrumentación de un programa de cobertura cambiaria a tres años por un montón de dólares, justo hoy que el tipo de cambio llegó a 16 pesos por dólar. Como usted se podrá imaginar, amigo lector, el cliente se pone nervioso, los intermediarios se ponen roñosos y a mí la neurosis me sube a niveles que prefiero evitar. No por el dólar, ni por la tarea técnica, sino por el entorno.

Me refiero a que en general se sigue tratando al tipo de cambio como símbolo patrio y no como lo que es: un precio. Muy importante, sí, pero nada más y como a tal hay que entenderlo y tratarlo. Me pone de malas escuchar que el tratamiento que se le da a la depreciación que registra el peso frente al dólar y otras divisas sea el de una afrenta nacional, por la que todos los mexicanos tendríamos que sentirnos lastimados y avergonzados.

Me preocupa que esto sea materia de comentarios desinformados en los medios de comunicación masiva, que además del tono lastimero que usan para referirse al tema, le imprimen un tono de nota amarilla, con tintes anaranjados, para acercarle a la nota roja. Si no pueden abstenerse de hablar del asunto, tendrían que limitarse a dar los datos de la cotización del peso frente a sus contrapartes, en vez de hacer comentarios sobre lo que no entienden.

Además, es increíble que sigan manejando el rollo de ser solamente intermediarios entre la información y el público. No es así, pues con las posturas que asumen inducen ideas y crean ambientes que no son necesariamente un reflejo de la realidad. Se apoyan en lugares comunes o en clichés pasados de moda, que lamentablemente siguen causando impacto en una gran parte del público. Yo trabajo desde hace mucho en los medios de comunicación y he conocido de lo bueno y de lo malo y como en realidad no soy alguien que viva de ellos, les critico de esta manera. Sé que hay quienes saben de lo que hablan y comparten sus ideas con otros, a quienes respeto y agradezco. Ignorantes, absteneos.

Como todo precio, el del tipo de cambio tiene por lo menos dos caras y sirve para mucho más que para ir de vacaciones al extranjero, como es sabido. Cierto es que la depreciación tiene impactos negativos en los balances y en los flujos de quienes tienen compromisos en divisas extranjeras y no se cubrieron con cualquiera de los mecanismos financieros que hoy existen para ello, que desde luego tienen un costo que en todo caso, es evaluable y negociable. En contrapartida, tiene efectos positivos para quienes poseen activos valuados en monedas extranjeras o tienen ingresos derivados de sus operaciones en el exterior. Imagine lo que piensa Giovani Dos Santos, contratado por Los Ángeles Galaxy, por un montón de dólares y varios años.

La condición del peso mexicano además, se enmarca en el ambiente de las divisas emergentes que han sufrido este año por la caída del precio de las materias primas, la contracción de la economía de China y la reducción de los flujos de inversión financiera y directa hacia tales economías, que dado el deterioro de sus balances externos y fiscales –a causa de los temas mencionados– actúan en consecuencia: se retraen y por lo mismo, cuestan más.

En el caso del peso mexicano hay razones particulares para su depreciación, si bien es una de las monedas menos afectadas: -8.5% en el año, en tanto que, entre las latinoamericanas, el real brasileño ha perdido cerca de 19% en el año y el peso colombiano, casi 16%; ni hablar del bolívar venezolano. Desde luego está el deterioro del precio y el volumen petrolero, al que hay que añadir el tema de la Ronda 1, pero también el pobre crecimiento, la reducción de la estimación del FMI y los temas domésticos “extra económicos” no resueltos, que finalmente hablan de nuestra debilidad institucionalidad. En resumen, perdimos el glamour que teníamos hace un par de años y ahora estamos siendo objeto de un reality check. La levitación es un acto que es difícil de mantener, aunque sea por 10 segundos.

Me preocupa que además los temas cambiarios hayan puesto presión sobre las finanzas públicas, asunto que seguramente está en el radar de los mercados, por todas sus implicaciones en cuanto a crecimiento y cumplimiento de los parámetros de valuación para efectos de crédito. La suma de las condiciones mencionadas, no permiten pensar en una apreciación importante, al menos no en el corto plazo. Quizá por eso, las estimaciones que existen en el mercado y su comportamiento de los meses recientes, me hacen pensar que quienes las hacemos, hemos pasado de pensar en una coyuntura de mercado, a un problema más bien de tipo estructural.

Suerte.

Comments

  1. ISIDRO URIBE

    Siempre me da tranquilidad leer tus consejerías y me han ayudado mucho en el manejo de mis inversiones. Saludos

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