“No hay plazo que no se cumpla… ¿Ni deuda que no se pague?”

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El IPC continúa comportándose de manera ordenada.Pedro Alonso

La baja en los mercados ayer es parte de la reacción que causa el impacto de la realidad, que no deja de causar cierta decepción. Me refiero a que lo visto en días pasados sobre lo que estaba ocurriendo entre Grecia y sus acreedores abrió una esperada vía de solución que horas después empezó a cerrarse. Ahora no sólo se trata de empatar lo que un bando y otro tienen para negociar, sino de obtener la aprobación de diversos órganos de gobierno en los países de la unión Europea.

Pero lo primero, es lo primero. Y eso es que la propuesta griega cheque con la demanda de los acreedores y eso no ocurre aún. Sí, después de casi seis meses de negociaciones esto no ha ocurrido y más allá de la estrategia de negociación que cada parte tenga, no se ha podido llegar a un acuerdo y desde luego esto hace que uno se pregunte si existe la posibilidad real de alcanzarlo.

Solución siempre habrá y lamentablemente cualquiera que esta sea terminará perjudicando más aún a la sociedad griega que, para no variar, una vez más terminará pagando las decisiones de sus políticos. No sólo los de ahora, sino los anteriores de los anteriores. Por ahora las reuniones de negociación están suspendidas y se espera que mañana sábado se reanuden y me resulta difícil pensar que ese día se alcance una solución.

Quizá tenga que retomarse la idea de una negociación política la próxima semana, ya que el tiempo apremia y como dice el dicho: “No hay plazo que no se cumpla…” y lo dejo ahí, porque la segunda parte del dicho: “… ni deuda que no se pague”, hoy parece estar en entredicho, al menos desde el punto de vista financiero, porque como escribí en el párrafo anterior, la sociedad griega ha pagado desde hace tiempo los pasivos adquiridos por sus gobiernos. Veremos.

Más allá de las razones detrás de su comportamiento, los mercados continúan operando ordenadamente. Como siempre, me refiero a que están haciendo lo que es esperable con base en los parámetros técnicos. En la Consejería del martes escribí que era posible una corrección –eufemismo usado para sustituir la palabra “baja” y evitar el “mal fario”, como dicen los gitanos– hasta el nivel de 45,000 puntos en donde se abría una oportunidad de compra y sigo pensando lo mismo.

Hasta el momento la baja se ha presentado con poca intensidad y si bien no he cambiado de opinión sobre su posible alcance, este comportamiento me permite recordar que lo que pase con los índices es una buena herramienta de referencia para decidir, pero en la realidad cotidiana nadie compra o vende un índice, –ya sé que existen los ETF y en ese sentido se puede decir que se opera en un índice– por lo que tales indicadores no registran directamente la presión de la oferta y la demanda.

Lo último implica que no se puede esperar exactitud en los pronósticos que se hacen sobre ellos. De tal modo que el nivel de 45,000 puntos en este caso, no tiene que ser un objetivo que suponga actuar o no actuar. La descripción que hice el miércoles pasado de lo que supongo puede ocurrir, contiene la expectativa de alcanzar los 46,500 / 47,000 puntos, de tal manera que comprar en los 45,000 puntos o en 45,300, resulta más o menos lo mismo.

Si mi escenario se cumple o no, depende de muchos elementos que no puedo –ni pretendo– controlar e incluso de otros que desconozco, pero alguna postura tengo que tomar de cara al futuro, evaluando el riesgo que soy capaz de soportar al hacer una decisión de este tipo. La otra cosa que no hay que perder de vista, es que uno siempre tiene la oportunidad de decidir en un sentido u otro. Es más, la flexibilidad es una condición necesaria para operar de manera cercana a la eficiencia. Es por eso que a finales de mayo escribí que pensaba que la tendencia de alza cambiaba a baja y un mes después he dicho que es posible que el mercado haya retomado una trayectoria alcista, con menor pendiente.

Así, dentro del escenario que cada quien tenga –yo ya le dije cuál es el mío– las decisiones de operación son materia de límites, es decir, uno pone los precios y actúa cuando aparecen –comprando y vendiendo. La ejecución es un tema clave para obtener buenos resultados. Una mala ejecución arruina todo el trabajo previo, por bueno que haya sido.

Suerte.

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