Demasiado bueno para ser realidad.

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Los datos de crecimiento muy cerca de lo esperado.Pedro Alonso

Quizá tendría que decir que lo que está ocurriendo en el terreno de la crisis griega era esperable, pero no me gusta plegarme a los lugares comunes. Como sea, los mercados tienen que asumir que la solución no es tan simple como parecía ayer, después que se decía Grecia había presentado a sus acreedores una propuesta que permitía avanzar rumbo a una solución, a decir de los representantes de estos últimos.

La realidad dice que hay más obstáculos que sortear al interior de la política griega, pues para que los acreedores tomen como válida la propuesta presentada el lunes, requieren la aprobación explícita del parlamento, cosa que por lo que se ve y se lee, no es tan fácil de conseguir por parte del gobierno. Así que una vez más, las negociaciones están en suspenso y tal parece que Alexis Tsipras, el Primer Ministro de Grecia, efectivamente no escapó a la tentación de prometer lo que no podía cumplir, con tal de ganar unas elecciones. Asimismo, se confirma el dicho popular de: “… prometer no empobrece, dar es lo que aniquila”.

Independientemente de lo anterior, tal parece que los términos ofrecidos para alcanzar las metas de finanzas públicas demandadas por los acreedores, no son del todo creíbles, lo que implica trabajo técnico y negociación política, siempre complicado, agravado por el límite que impone la fecha de pago al Fondo Monetario Internacional, de 1,600 millones de euros, el próximo 30 de junio. Veremos.

La estimación que se hacía en el mercado del crecimiento de la economía estadounidense en el primer trimestre, fue avalada por los datos publicados ayer lo que implica que las cosas no estaban tan mal como se pensaba, ya que del -0.7% presentado en la segunda estimación, se pasó a -0.2%, en la tercera y definitiva.

Este comportamiento derivó de un mayor gasto del consumidor y una menor apreciación del dólar, situación que sospechaba y compartí con usted en este espacio. Supongo que las estimaciones del año, pero antes las del segundo trimestre, empezarán a alinearse hacia el 2.0% anual o algo más, dependiendo de lo que veamos en los resultados corporativos próximamente y se deje atrás la noción de debilidad que se tuvo derivada principalmente de los impactos climáticos del invierno pasado, sumados a una huelga en los puertos de la costa del Este y el impacto de la baja del petróleo que afectó a los participantes locales de la industria petrolera.

Aquí en México el IGAE del mes de abril resultó en 2.1% anual, un ritmo de crecimiento menor al de marzo (2.8%) y al del primer trimestre del PIB de este año (2.5%). No es buena noticia y no puedo decir que me sorprenda. Como escribí hace no mucho, no encuentro razón o información de la cual agarrarme y decir que el crecimiento está mejorando y que tenemos enfrente una recuperación de la economía. Sólo el gobierno se atreve a decir algo así.

El sector industrial –las actividades secundarias, como se les llama en el reporte– sigue mostrando un crecimiento muy bajo a partir de los temas petroleros (baja del precio y del volumen de producción nacional), cosa que no se ve próxima de resolver, lamentablemente. Lo anterior es una cuestión que no se puede apreciar directamente a partir de los datos del IGAE –por su nivel de desagregación– pero supongo que esa es la razón.

El sector terciario, los servicios, siguen mostrando crecimiento positivo (2.5% en abril), si bien muestra una disminución respecto de los datos previos, de marzo y del primer trimestre. Pienso que es consecuencia de un mejor desempeño del comercio doméstico, como se pudo observar desde los datos del PIB del primer trimestre y los de ventas de la ANTAD de los meses recientes. Creo que es la actividad que muestra mejor comportamiento –más allá de los números–, dado que el sector agropecuario es sumamente volátil, por naturaleza.

Por último, la inflación de la primera quincena de marzo regresó a los números positivos después de los meses estacionalmente negativos (abril y mayo). En este periodo la inflación al consumidor fue de 0.13% y en los últimos doce meses resultó en 2.87%. Como es sabido, la inflación no es una preocupación en estos tiempos para la política económica, si bien refleja entre otras cosas, la debilidad de la demanda. Supongo que no debe haber un comportamiento diferente, en lo que resta del año.

Suerte.

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