Curso de negociación de buen nivel.

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Sigo pensando que hay espacio para un alza de corto plazo.Pedro Alonso

Pues sí, en el extremo, o como decimos por estos rumbos “al cuarto para las doce”, se abrió una puerta oculta en el camino de la negociación de Grecia con sus acreedores. Aparentemente los griegos decidieron cruzar la línea que ellos habían definido como impasable y que está relacionada con los temas de las pensiones y el impuesto al valor agregado.

Cuáles son los detalles, lo ignoro, si bien puede leer un documento de 15 renglones –en inglés– en papel membretado de la oficina del Primer Ministro y firmado por Alexis Tsipras con algunos datos respecto de metas fiscales, que al menos a mí no me dicen mucho, aunque se sobreentiende que el gobierno griego está apretando más a las finanzas públicas para obtener mejores ingresos fiscales.

El grupo de acreedores parece estar complacido con este movimiento, aunque sólo se dice que es un buen paso que requiere aún mucho trabajo para considerarlo como una propuesta que derive en la entrega de fondos a los que Grecia puede acceder en términos del acuerdo vigente y que son 7.2 mme, e incluso si pretendiera un tercer programa de rescate.

Creo que lo que está ocurriendo implica dos cosas, una de las cuales describí en la Consejería del martes pasado (16 de junio) en la que mencioné que posiblemente se estaba llegando a algo que pudiese considerarse como “un final”, en que se buscaba una solución tolerable para ambas partes en términos de costos de todo tipo y que el tono subido de las declaraciones de Alexis Tsipras podía ser una señal de que se pensaba que no había más opción para Grecia que acercarse a las demandas de los acreedores.

Como sea, lo que hemos tenido desde el mes de enero ha sido un curso de negociación de buen nivel, partiendo de la base que las condiciones estaban claras para todos: Grecia no tiene cómo cumplir sus compromisos, su gobierno quiere mostrar a la sociedad que está dispuesto a llegar hasta donde sea necesario para conservar su autonomía respecto de Europa y los acreedores, por su parte, no están dispuestos a ser complacientes, ni a admitir chantajes.

Se negocia lentamente, se usan todos los recursos posibles, las cartas se ponen en la mesa hasta que sea necesario, se estiran los argumentos hasta los momentos cercanos a plazos definidos, se usa a los medios de comunicación para difundir las versiones que convengan, se miente un poco, se engaña un poco, los líderes trabajan en segundo plano hasta que su presencia sea indispensable o bien, para cerrar un acuerdo final. Y quizá éste es el verdadero tramo final. Veremos.

La reacción de los mercados fue casi obvia: los de Europa subieron fuerte desde muy temprano (Alemania y Francia, casi 4%; Inglaterra, 1.7%) por ser los directamente afectados, seguida por un alza más modesta del mercado en Estados Unidos (S&P 500, 0.6%) y, aún los mercados asiáticos están teniendo una jornada de martes muy positiva; el Nikkei japonés sube ahora 1.9%. El IPC mexicano subió 0.56%. Sigo pensando que hay una posibilidad de alza de corto plazo tanto en México, como en Estados Unidos.

La planeada reunión de Jefes de Estado quedó en suspenso, bajo la idea que los ministros de finanzas tienen trabajo “técnico” que hacer durante esta semana y que puede llegarse a un acuerdo sin participación directa de los primeros. La fecha clave –la próxima– es el 30 de junio en la que Grecia tiene que pagar 1.6 mme al Fondo Monetario Internacional para evitar un default, reducir la tensión de los mercados e ir dejando atrás poco a poco la idea de que Grecia abandonará al euro y a la Unión Europea. Yo creo que a nadie le conviene que se vaya.

Como escribí ayer, nunca hay que dejar pasar una buena crisis para hacer algo en los mercados y en otros terrenos, también. Creo que los griegos piensan de la misma manera y de esta situación, quizá salgan nuevamente con un acuerdo de financiamiento que les dé espacio para respirar y los acreedores quizá ganen cierta tranquilidad en relación a la estabilidad política de Eurolandia.

Suerte.

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