Esa cosa extraña que se llama confianza.

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La economía –y todo– funciona con base en la confianza.Pedro Alonso

El título de la Consejería del jueves pasado fue una pregunta relativa a cómo recuperar la confianza. También fue una solicitud de sugerencias. El origen de la columna fue la información relativa a la confianza del empresario, que comenté en su momento, señalando la declinación del indicador que mide tales percepciones y que desde luego resultó en una lectura pobre.

El viernes pasado, se publicó el Índice de la Confianza del Consumidor (ICC) y el resultado es igualmente un reflejo de lo que ocurre en la economía mexicana, desde otra perspectiva. Lo preocupante del asunto es que este elemento de información y análisis, apunta en la misma dirección que el de la confianza empresarial, con sus características particulares.

Y como en el ejercicio de mi tarea profesional se aprende que la economía también se forma a partir de las expectativas, el ICC habla de la urgencia de que algo –no sé qué, específicamente– suceda pronto, para empezar a cambiarlas en la dirección correcta, antes que sea demasiado tarde y el costo que suponga tal cambio sea más alto que lo deseable.

La variación anual del ICC fue negativa desde abril de 2013 y hasta octubre de 2014, siendo sus peores meses los del primer trimestre de ese año, en el que en promedio, la confianza del consumidor cayó -11% en cada mes, reflejando el rechazo generalizado que despertó la Reforma Fiscal.

Por cuestión de bases de comparación, los últimos dos meses de 2014 y los tres primeros de 2015, mostraron cierta recuperación, aunque a partir de febrero los datos de la evolución del ICC si bien con signos positivos fueron decrecientes (7.8%, 6.8%  y 4.8%, en enero, febrero y marzo, respectivamente) y en el mes de abril –el que ahora se reporta– la tasa disminuyó a 1.2%. Los datos desestacionalizados confirman esta evolución, siendo en los primeros cuatro meses del año: -1.1%, 0.9%, 0 y -2.1%. Lo que se ve, no se juzga, dice el dicho.

Pero creo que sí hay que analizarlos y emitir un juicio, que eventualmente pueda desembocar en una acción eficaz, para revertir la trayectoria. El ICC está formado por cinco índices parciales: dos referidos a la opinión actual de las personas entrevistadas respecto del estado de la economía familiar y de la nacional, comparado con un año atrás. Otros dos cuestionan sobre los mismos aspectos pero llevados al futuro, es decir lo que se espera que ocurra dentro de un año. Finalmente, el índice parcial restante pregunta sobre la posibilidad que alguno de los miembros del hogar –encuestado– adquiera un bien de consumo duradero (algo que suponga un gasto importante), comparado esto con la misma posibilidad, un año atrás.

En los datos de abril, ninguno de los índices resulta positivo en la serie desestacionalizada y en la comparación anual, el índice que mide la percepción sobre el futuro de la economía nacional, muestra cifras negativas desde febrero, siendo la de abril -3.8% y cero, la que pregunta sobre el futuro de la economía familiar. La tasa de crecimiento del que mide la posibilidad de adquirir bienes durables se partió en tres respecto de lo que venía mostrando en el primer trimestre; en promedio mensual fue 23.7% y en abril, 7.7%. Sobra decir que las preguntas sobre la situación actual de la economía comparada con año atrás, tienen resultados decrecientes.

Y con estas evidencias el gobierno insiste en que la economía se está recuperando y muestra signos alentadores. ¿Usted qué piensa, amigo lector? Lo que yo pienso es que no tienen vergüenza, por decir lo menos. Evidentemente su margen de maniobra es estrecho y carecen de la habilidad para instrumentar medidas que reviertan la situación, depositando su esperanza en que algo ocurra con el tema de la reforma del sector de la energía.

Lamentablemente, la esperanza no es un argumento de política económica y los que sí lo son, pierden credibilidad cuando la realidad se viene encima y dice que lo que se dijo en el pasado resultaron promesas fallidas. Si las cosas funcionaran como se supone tendría que ser, las próximas elecciones deberían arrojar un mal saldo para el PRI, pero me preocupa y mucho, que el resultado les favorezca y lo celebren como un signo de confianza en sus acciones, por parte de la ciudadanía.

Hace muchos años, cuando empezaba a trabajar con Ferriz en MVS, adopté un lema personal de campaña: Si no le gustan las cosas como son, vote por otro. Creo que es hora –nuevamente– de ponerlo en práctica, a menos que a usted le gusten las cosas, como son.

Suerte.

Comments

  1. Jeanett

    Estimado Sr. Alonso, me daré a la tarea de difundir su lema de voto a través de las redes sociales, las cosas no pueden continuar por éste rumbo y menos con el descaro que el gobierno actual ha venido haciendo las cosas, claro, ¡siempre a su favor!
    Buen día!

  2. LADISLAO

    DURANTE LA GESTIÓN GUBERNAMENTAL ACTUAL LA ECONOMÍA HA DECRECIDO DE MANERA IMPORTANTE, ES INVEROSIMIL QUE A PESAR DE LOS DATOS DUROS QUE SE PRESENTAN, NUESTRA POBLACIÓN CONTINUE CONFIANDO EN NUESTRO ACTUAL REGIMEN.
    ME PREOCUPA QUE LAS ENCUESTAS SITUEN AL PARTIDO EN EL PODER EN PRIMER LUGAR, SI ES ASÍ NUESTRA ECONOMÍA CONTINUARÁ EN PICADA A PESAR DE LAS REFORMAS QUE PARA QUE SE INSTRUMENTEN DEBE PASAR UN TIEMPO CONSIDERABLE.
    ESPEREMOS QUE NUESTRA POBLACIÓN ABRA LOS OJOS Y COMO MENCIONA, SI NO LE GUSTACOMO ESTA GOBERNADO VOTE POR OTRO

    BUENOS DÍAS!!

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