El PIB en Estados Unidos y la Fed, sin sorpresas.

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El dólar continúa depreciándose; habla del alejamiento del alza de tasas.Pedro Alonso

El reporte del PIB de Estados Unidos en el primer trimestre del año (en su primera revisión) resultó en un crecimiento de 0.2%, como era sospechado por muchos. La caída en el ritmo de crecimiento, por tanto, no es una sorpresa, si bien una cifra tan pequeña, siempre causa un impacto negativo en la percepción de los participantes del mercado y en general, de los interesados en estos temas.

No es sólo el tema climático lo que provoca esta condición, hay otros aspectos en diversos órdenes como una huelga bastante extendida en los puertos de la Costa Oeste, la caída en la inversión fija en el sector no residencial, una reiterada disminución en el gasto del gobierno y desde luego la apreciación del dólar, como se evidencia en la reducción de -7% en las exportaciones (las de mercancías cayeron -13.3%), en tanto que las importaciones crecieron 1.8%.

Desde luego, lo que mayor peso tiene en el PIB, es la caída en el ritmo del consumo doméstico, que pasó de 4.4% en el trimestre previo a 1.9% en el que ahora se ha publicado (no hay que olvidar que en Estados Unidos los datos del PIB son cifras anualizadas y se comparan con las del trimestre previo; el 4° de 2014, en este caso). Valga decir que además, que los primeros trimestres de la economía de Estados Unidos son con mucho, los de menor crecimiento. Desde 2010, el crecimiento en el primer trimestre ha sido de 0.6% en promedio, en tanto que los otros tres trimestres promedian 2.9%.

No hay que perder de vista que la mayor parte de los elementos que han inducido la caída del PIB, son de carácter transitorio, por lo que cabe esperar un repunte de este agregado en los próximos trimestres. Uno de los que pueden no serlo, como el comportamiento del dólar en los mercados, ayer recibió una noticia para continuar depreciándose: la Fed no hizo cambio alguno en su postura acerca de la tasa de interés –no se esperaba que lo hiciera, como escribí ayer y antes, en este espacio– pero la impresión que da en su comunicado, es que efectivamente no tiene prisa para elevar la tasa de interés, o al menos no tiene la prisa que muchos pensaban que tenía.

Mi apreciación anterior parte de la lectura del primer párrafo –y de los demás, también– del comunicado, en el que la Fed describe habitualmente las condiciones generales de la economía desde su punto de vista y lo que encontré en una segunda lectura fue que la mayor parte de las expresiones usadas para describirlas, no reflejan optimismo: “poco cambio”, “declinó”, “se suavizó”, “lento”, “bajo”, “por debajo de”; también hubo otros como: “moderado”, o “estable”. Los francamente positivos son “fuerte alza”, referido al incremento del ingreso real, por la caída de los precios de la energía y “alto”, con lo que califica al sentimiento del consumidor.

Desde mi punto de vista la Fed reitera que su foco está en la inflación, que espera permanezca baja en el corto plazo, hasta que se disipen los efectos de la baja de la energía, pero confiando en que el consumo impulse a los precios y a la economía en general. No hay mención directa sobre el tema del tipo de cambio –el suyo– pues es claro que al igual que Banxico y pienso que muchos otros bancos centrales, este precio no es materia de la competencia de estas entidades.

Quizá la mejor referencia para validar que la visión de los mercados respecto del momento en que la tasa empiece a subir, la da el comportamiento del dólar que ayer volvió a bajar en los mercados internacionales, para alcanzar el nivel de 95.32 (-0.9% respecto del martes) en términos del índice DXY, aunque en la operación intradía llegó a 94.75, muy cerca ya del rango de 94 / 94.50, que ayer escribí que no me extrañaría ver.

La baja del dólar en las pasadas dos semanas es de 5.5% y desde mi punto de vista refleja la percepción del mercado en relación a que la tasa no subirá en junio y quizá tampoco en septiembre y por tanto, existe un espacio temporal interesante de liquidez y también una posible mejoría para los exportadores estadounidenses, lo que redundaría en un mejor crecimiento en los próximos trimestres. Veremos.

Felicidades a todos los niños en su día. Yo le mando un abrazo y todo mi amor a los míos: mis hijos Pedro, Paola y Rodrigo, y a mis nietos Pedro (Mini, dice él), Sara y Claudio.

Suerte.

 

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