Parece que la “ventaja emergente” puede durar un poco más.

In Consejería by PAA2 Comments


La de los desarrollados, también.Pedro Alonso

El dólar continuó bajando en los mercados internacionales. Medido con el índice DXY ayer cerró en el nivel de 96.19, lo que representa una baja de 0.77% respecto del lunes y de 2% si se compara con el nivel que tenía el miércoles 22 de abril (98.14), cuando escribí la Consejería que usted pudo leer el jueves 23 y a la que titulé: “¿Cuánto durará la “ventaja” emergente?”. No son bajas menores, sobre todo la de ayer, entre otras cosas porque resolvió una formación triangular, que supone una baja mayor.

Muy cerca hay un soporte legible, en el nivel de 95.90 y el que sigue, en 92.58. De hecho forman parte de una formación de consolidación –de la tendencia alcista previa– que desarrolló entre el 21 de enero y el 25 de febrero pasados y que al resolverla al alza proyectó al DXY a la zona de 100, que hasta ahora ha resultado ser el punto más alto de la reciente alza iniciada en julio pasado. La zona mencionada –entre los niveles de 93 y 96 del DXY– puede ser una buena contención de la baja que el dólar inició desde el 13 de abril pasado, cuando estaba en 99.77.

Si lo logra o no, está por verse, pero no me extrañaría ver al DXY entre 94 y 94.50, relativamente pronto; técnicamente, hay varios elementos que indican que es posible. Sobre todo si la señal que envíe la Fed a los mercados al término de su reunión de hoy miércoles, es interpretada en el sentido de: no hay tanta prisa para subir la tasa. Y mi impresión es que así será. Mucho dependerá del nivel que arroje la primera revisión del PIB estadounidense para el primer trimestre de este 2015, que quizá ya conozca usted, amigo lector, al momento de leer esta Consejería.

Y si esto fuera así, pues entonces la “ventaja” de los mercados emergentes se mantendrá por un rato más. Pero también es probable que se genere una mejor percepción del futuro próximo del mercado estadounidense ya que, por una parte, la liquidez existente no tendría un motivo para irse a títulos de deuda –si el alza no está próxima, el dólar no tiene por qué subir– y es posible que se perciba que los resultados corporativos no se continuarán deteriorando por la apreciación del dólar y en cambio se vean impulsados por una mejoría del consumo, en virtud del ahorro generado por la baja de precios de la energía.

Algo que me ha llamado la atención en este tema del alza de la tasa por parte de la Fed, es que en los mercados que a principios del año tenían la visión de un alza muy próxima, digamos en este mes de abril, a lo más en junio, se ha empezado a escuchar algo distinto en cuanto al “timing” de la probable alza de tasa. En vez de especular sobre los meses de junio o septiembre próximos, hay una parte de la opinión que empieza a trabajar con la idea de si será en este año cuando la tasa suba o si será en 2016, lo que es una posición muy distinta. Por eso mi percepción de que no hay tanta prisa. Como todo, habrá que ver.

Todo esto, desde luego, es una especulación de mi parte, pero cumplo con compartir mis ideas con usted. Y si resulta más o menos como lo he descrito, pues convendría mantenerse en el mercado, lo que es válido también para el mexicano,  que también es un mercado emergente, sobre todo después de haber visto dos días seguidos de baja en el IPC, como parte de las ideas que en la Consejería de ayer, aglutiné dentro de lo que llamé, la aproximación a la zona crítica. Una vez más, las bajas dentro de un alza, son oportunidades para comprar. Pienso que es un “buen riesgo” y trato de no convertirlo en eso, tan sólo porque me conviene; es decir, prefiero que los mercados suban y no que bajen.

Esto último es mi intento de no tomar decisiones con base en la esperanza, que como usted sabe, es uno de los tres elementos que conforman la “trilogía de la desgracia” en los mercados. Los otros dos son la vanidad y la codicia. Cuando haya oportunidad escribo sobre ello, pero estoy seguro que usted es capaz de identificarlos.

Suerte.

Comments

  1. jorge flores

    valdría la pena que escribiera sobre la trilogía de la desgracia porqué suele ser un verdadero mal

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