La Fed vuelve a la escena, con menor perfil.

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Banxico también tendrá reunión de política monetaria; no anticipará a la Fed.Pedro Alonso

El miércoles próximo la Reserva Federal en Estados Unidos hará su comunicado de política monetaria, al final de su reunión de dos días. Como he escrito en este espacio, en las semanas recientes el tema de la tasa de interés  parece haber cedido algunos lugares en el escenario de la economía y los mercados en favor de los resultados corporativos del primer trimestre, por lo que no ha habido tantos comentarios sobre esta reunión como en ocasiones previas.

Lo anterior quizá también está motivado por la mención que hizo la Fed en su comunicado de marzo, en el sentido que no parecía probable que la tasa de interés registrara algún cambio en abril, en espera de mayores señales de que el empleo y la inflación se acercaran más a sus expectativas.

En el primer caso –el del empleo– como sabemos el dato de marzo no indicó una mejoría, al sorprendernos a todos con una cifra de 126,000 nuevos puestos de trabajo y aunque se mantuvo la tasa de desempleo en 5.5%, pienso que el dato mandó una primera señal clara del impacto del clima invernal sobre la actividad económica, lo que no abona en favor de un alza de tasas próximamente.

Sin embargo quizá la Fed tenga en mente que algo así ocurrió el año pasado cuando el crecimiento del primer trimestre se vio influido por el mal clima pero en los trimestres siguientes el repunte de la economía fue notorio y empezó a formar parte del escenario que en el mercado se especulara sobre la proximidad de un alza en la tasa de interés. Como sea, pero sigo pensando que la Fed no decide por lo que el mercado especula, sino por la información que posee y tratando de cumplir con su mandato.

Y dado que en esta ocasión los datos de empleo para el mes de abril se conocerán hasta la próxima semana (viernes 8 de mayo), la atención en los temas de actividad económica se dirigirá hacia la publicación de la primera revisión del PIB estadounidense del primer trimestre, que se conocerá el próximo miércoles 29 de abril, a primera hora. Las estimaciones en el mercado están muy abiertas: van del 0.1% al 1.1% dato anualizado, pero en todos los casos son menores respecto del trimestre previo –el 4° del 2014–, en el que el crecimiento fue de 2.2%.

Como siempre la primera estimación del PIB es una aproximación y mostrará modificaciones en las siguientes dos revisiones, pero es un dato importante, por la especulación y el timing del mercado y la decisión de la Fed, que finalmente tendrá algunas horas para evaluarla, antes de emitir su comunicado.

Respecto de la inflación no hay mucho que agregar a lo que escribí en la Consejería el lunes pasado (20 de abril). Los últimos datos (los de marzo) indican que la inflación subyacente ya es 1.8% y que en febrero y marzo fue 0.2%, en cada mes, lo que si bien no es aún una señal definitiva de que los precios estén tomando el nivel que la Fed espera (2%), ya no están tan atrás, al menos en el caso de la inflación subyacente. No hay que perder de vista el próximo jueves los datos del costo del empleo, que hasta ahora han estado muy rezagados respecto de la inflación general.

En México hoy lunes se publicarán datos del empleo, que no deben mostrar mayor variación a los ya conocidos, es decir una tasa de desocupación de alrededor de 4.5%. Pero creo que lo que el mercado estará esperando será el comunicado de política monetaria de Banxico el próximo jueves. La razón es que hay quienes suponen que nuestro banco central anticipará a la Fed en su decisión de subir la tasa. En mi opinión, creo que esto no ocurrirá así. En primer lugar porque la Fed aún no decide nada y no sabemos cómo y cuándo lo hará. También, porque la inflación no es un tema de preocupación y porque la economía nacional no está para recibir un incremento de la tasa de interés.

Además me parece claro que el gobernador Carstens, en su reunión con senadores la semana pasada, al reiterar que la condición de nuestro frente externo es bastante sólida, dando las cifras que ya todos conocemos, dejó claro que la presión cambiaria que eventualmente pudiera existir por un alza de tasas en Estados Unidos, no se resuelve con un alza de tasas domésticas.

Suerte.

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