¿Cuánto durará la “ventaja” emergente?

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El alza de los emergentes tiene atrás la “no apreciación” del dólar y esto, el alejamiento temporal de un alza de tasas.Pedro Alonso

Con todo lo que se ha dicho acerca de la debilidad de las economías emergentes, sus mercados de valores lo han hecho bastante bien en estos primeros meses del año. Si tengo que juzgarlos por el índice EEM, que varias veces he mencionado en este espacio y que es bastante usado alrededor del planeta, en lo que va del año el rendimiento es de algo más de 10%, que no está mal. Pero de mediados de marzo a la fecha, el alza de tal indicador es de 13%, que está mejor.

No todos los mercados emergentes muestran un comportamiento como el del EEM, pero sí varios. Entre los que no, están el de la India y el de Turquía. Pero Brasil, Hong Kong, Corea, Shanghai, Taiwan, Sudáfrica, Rusia y México, han tenido muy buen comportamiento. Cito a estos mercados porque son los que tengo a mi alcance, en términos de los recursos de información y operativos que dispongo. Seguramente hay otros que pueden estar mejor o peor que los mencionados, pero no suelo desgastarme con aquellas cosas que en el terreno del trabajo, no me aportan alguna utilidad práctica.

El motivo básico –pienso- atrás de este comportamiento, probablemente es que el dólar detuvo su apreciación en los mercados internacionales. Después que la divisa estadounidense medida por el índice DXY, superó ligeramente el nivel de las 100 unidades, el 16 de marzo pasado, su nivel se ha desplazado lateralmente y el día de ayer se ubicó en el nivel de 98. Y no es casual que el rendimiento de 13% en el EEM que mencioné en el primer párrafo, se haya dado en este mismo periodo.

Como usted sabe, amigo lector, la apreciación –o depreciación- de una divisa como el dólar estadounidense tiene importantes efectos en la economía mundial por dos razones básicas: es la principal moneda de reserva en los bancos centrales y es la más usada para transacciones comerciales.

De tal manera que las materias primas se han visto encarecidas por la apreciación del dólar, lo que lesiona los términos de intercambio de quienes las producen (las economías emergentes), que incidentalmente son los que en los últimos años han aumentado su endeudamiento justo en esta divisa, por lo que la situación de su balance externo se ha deteriorado y los mercados reaccionan en ese sentido. De ahí las depreciaciones de las divisas emergentes. El peso mexicano es una muestra de ello, si bien es una de las menos dañadas, por las buenas condiciones de los fundamentales de nuestro sector externo, aun considerando el tema petrolero.

Por otra parte, pero en la misma línea, habría que enfocar mejor el asunto de la debilidad de las economías emergentes. La impresión que tengo es que tal observación está ligada –sobre todo- con lo que está ocurriendo con la economía de China, que está enfrentando una desaceleración que preocupa a su gobierno y a muchos otros, que han crecido y hecho negocios al amparo del crecimiento chino de las pasadas tres décadas. Cierto es que es la segunda economía del mundo y que mucho ha ocurrido alrededor de ello, pero en esto de los emergentes, no todo es China.

De vuelta a la idea del motivo básico para el alza de los mercados emergentes -el alto en la apreciación del dólar-, el nuestro, entre otros, habría que pensar si esta condición permanecerá por un tramo razonable. El dólar se ha apreciado por la divergencia entre las políticas monetarias entre Estados Unidos y las otras grandes economías. En tanto aquella se perfila a una contracción (la tasa tendería a subir), estas (Europa, Japón y con menos claridad, pienso que China también, además de otras de menor peso) están en fase expansiva (la tasa tendería a bajar).

Pero como los mercados han interpretado que la Fed no tiene tanta prisa como para iniciar el alza de su tasa de referencia en junio, pues las economías emergentes tienen menos presión derivada de lo que eventualmente pueda pasar con una tasa de interés más alta en los mercados internacionales, además de la mejoría en el precio de las materias primas, derivada de la “no apreciación del dólar.

La cuestión es –desde mi punto de vista- qué tanto cada quien piensa cuánto durará esta situación. Usted sabe que yo he tomado la posición de: la Fed no tiene prisa, al menos no tanta como muchos piensan, desde luego, datos mediante y asumiendo los riesgos inherentes al caso, prefiero mantenerme en esa idea. Si decido cambiarla, ofrezco decirlo de inmediato. Pero más allá de lo que yo piense y haga, lo importante es lo que usted, amigo lector, decida hacer.

Suerte.

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