Las tendencias sólo confirman las percepciones del pasado.

In Consejería by PAA2 Comments


Sí son necesarios nuevos incentivos para crear nuevas tendencias.Pedro Alonso

Usted sabe amigo lector, que suelo decir que el largo plazo es la suma de los cortos plazos. Por eso la explicación que ensayé ayer en relación al comportamiento del IPC mexicano. Desde luego que creo en los beneficios del largo plazo, pero desde hace mucho pienso que este concepto es relativo (mi largo plazo es más corto que el de mis hijos), que no significa “para toda la vida” y no supone inmovilidad.

En todo caso, pienso que cuando se puede definir una tendencia larga, una “primaria” típica, para lo que más sirve es para facilitar la operación cotidiana, ya que la tendencia primaria define la fuerza básica del mercado, contra la que no hay que ir. “Use the force”, dicen los Jedis de “Star Wars”. Y no les falta razón. Por eso cuando se opera en los límites de tales tendencias o cerca de ellos, hay que prestarles atención.

Cuando digo “límites” me refiero a condiciones técnicas visibles y medibles, no a sensaciones. Y como ahora los mercados están en esas regiones, pues no puedo pasarles por alto, por más alcista que sea la tendencia, asumiendo que mis observaciones, trazos y cálculos pueden estar equivocados. Pero confío en la técnica y en la práctica. Además no estoy hablando de vender todo; sólo una parte interesante para que valga la pena el trámite.

En la misma idea, haber mencionado –ayer, al final– que los mercados necesitan un incentivo adicional a los resultados corporativos –siempre que sean mayoritariamente buenos– para romper la resistencia del máximo histórico, o para ir en su búsqueda, como en el caso del IPC mexicano, es porque los límites de la tendencia no dan mucho espacio para un movimiento extraordinario. A falta de tal incentivo, lo que probablemente sucedería es el desarrollo de un movimiento lateral, con una baja inicial, para darle espacio nuevamente a los precios, respecto de la línea de retorno.

Un incentivo nuevo es necesario para crear nuevas y diferentes expectativas, pues la tendencia actual está formada por las expectativas anteriores que definieron el presente. Simplemente está confirmando lo que pensábamos –todos los que participamos en los mercados– que iba a ocurrir en el futuro (hoy), así que para que las cosas se aceleren, se requiere algo diferente, que no está fácil.

¿Qué señales se necesitarían? No lo sé. Pero puedo especular, sin saber si lo que pienso sucederá o si es suficiente para generar una trayectoria con mayor pendiente positiva. En Estados Unidos pienso que tendría que haber una mayor evidencia de un incremento en el consumo, derivado del ahorro que esa economía está haciendo a partir de los menores precios de energía que se tienen desde el segundo semestre del año pasado. En México, creo que una buena señal sería tener evidencia de avances reales –no electoreros– de la reforma del sector de la energía. No pongo muchas expectativas en el tema del crecimiento, pues los datos y las condiciones no permiten esperar más que los niveles que todos conocemos (alrededor de 3%), que no resuelven mucho.

Nuevos incentivos no son sólo necesarios para acelerar la tendencia, sino de hecho, para mantener la actual, pues a falta de ellos, los “fantasmas” que conocemos cobrarían nuevas dimensiones, más allá de sus efectos reales. Me refiero a la tasa de interés en Estados Unidos y sus repercusiones alrededor del mundo. En México, la falta de un incentivo importante pondría sobre la mesa –más aún– nuestra falta de ingresos, la inoperancia del gobierno y la pasividad del sector privado.

Por todo lo anterior es que tomo la posición de tomar algo de las utilidades, para que el cuerpo sienta lo que recibe. Las especulaciones, como la de suponer cuáles pueden ser los incentivos adicionales, son un ejercicio interesante y necesario, pero no puedo basar mis decisiones en eso. Y menos en la esperanza de que algo como eso ocurra, sólo porque a mí me conviene. La esperanza es una de las causas por las que irremediablemente uno se equivoca y fracasa en los mercados. No es un recurso confiable para operar.

Suerte.

Comments

  1. Jeanett

    Leer su punto de vista a partir de experiencia genera en mi toda un reflexión para seguir operando con firmeza. Gracias

  2. Jeanett

    La economía Mexicana no debería depender tanto de la Americana, desafortunadamente en éste gobierno se han borrado pasos que se dieron atrás en donde nuestra economía tenía equilibrio entre independencia propia y dependencia del gigante americano.

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