De estrategias y tácticas.

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Mantener la tendencia requiere algún incentivo adicional a buenos resultados.Pedro Alonso

Después de la baja del viernes, ayer lunes los mercados se defendieron bien. En Estados Unidos los tres índices principales subieron en promedio algo más de 1%, lo que no está mal, para nada. Además, la volatilidad en las últimas semanas se ha mantenido muy estable. Considerada semanalmente, la del S&P 500 ha estado muy cerca de 2% y en los días recientes –siempre considerando la medición semanal– ha tendido a disminuir ligeramente por debajo de este nivel.

Lo anterior sugiere que los participantes del mercado tienden a ponerse de acuerdo en cuanto a los temas de riesgo y el grado de impacto que éstos pueden tener en los precios. Y aquí es cuando aparece la necesidad de tener una capacidad de análisis más fina, pues el VIX, que es el indicador con que yo –y millones de personas más, alrededor del mundo– mido la volatilidad del S&P 500, es una herramienta general, muy útil, pero no es precisa en cuanto a la selección del instrumento de inversión –acciones en el mercado estadounidense–, en lo individual.

Quizá la mayor propiedad del S&P 500 y del VIX, es que ofrecen una visión general de lo que ocurre en el mercado más grande y más influyente del mundo y para México, dada nuestra relación con Estados Unidos, tal influencia es mayor pues nadie ignora que la mayor parte de la operación en nuestro mercado la llevan a cabo inversionistas globales.

Aunque los temas de seguimiento que mencioné en la Consejería de ayer siguen presentes, creo que hay dos elementos que aportan un matiz adicional al escenario. Uno es la decisión que tomó el pasado domingo –fue cuando se anunció– el banco central de China de bajar su tasa de depósito obligatoria –la porción que de su captación los bancos comerciales deben mantener depositada en el instituto central–, con el fin de proporcionar más capacidad de crédito al sistema financiero, dada la caída del ritmo de actividad de ese país, que evidentemente causa preocupación a su gobierno. Si esto da resultado o no, habrá que verlo, pero por lo pronto el gobierno chino no se queda con los brazos cruzados.

El otro tema es Grecia y su crisis. Ayer leí un encabezado en alguno de los medios internacionales que sigo habitualmente que decía: “Ya es tiempo de dejarnos de preocupar por el default de Grecia”. Y creo que tiene una buena parte de razón. Por todo lo que sobre este asunto he compartido con usted, amigo lector, hay que voltear hacia otro lado; en todo caso, hay que mirar de reojo al caso griego.

Así, el S&P 500 se prepara para desafiar nuevamente a su máximo histórico, en 2,120 puntos, que está en realidad muy cerca (a veinte puntos, considerando el cierre de ayer, en 2,199.40; 1%, en números redondos) y si tomamos en cuenta la variación estimada con base al VIX (la variación diaria –estimada– de los días recientes es algo más de 17 puntos, en promedio), pues esta especulación es bastante probable. La pregunta es si será capaz de rebasarle de manera significativa, es decir subir 50 o 60 puntos. Sé que suena complicado –y lo es– pero es posible. Por eso creo que el máximo histórico siempre es un buen reto.

Además, no hay que perder de vista a las líneas de retorno, a las que he aludido frecuentemente y que siguen ahí. Pero creo que yo le “tomaría la palabra”, al menos con una parte interesante de las posiciones, al máximo histórico, que coincide con un par de los retornos mencionados.

El IPC mexicano tiene una condición similar. El máximo histórico está algo más de  3% arriba, y también por ahí, en las cercanías, aparecen dos líneas de retorno. Debo decir que en los últimos días, los indicadores complementarios han empezado a mostrar cierta debilidad, acompañados de una divergencia incipiente (los precios van hacia arriba, pero los complementarios hacia abajo), lo que no me hace gracia, pues por lo general los precios tienden a seguir a los indicadores, con cierto rezago, por lo que pienso que hay que conformarse con menores rendimientos a los esperados.

Quizá usted pueda pensar que lo anterior contradice a lo que he dicho en Consejerías recientes respecto a que el mercado está en una tendencia alcista. Y sí, pero eso no significa que no trate de aprovechar los movimientos secundarios, (los que –por definición– van en contra del primario), para mejorar el rendimiento. La estrategia la marca la tendencia primaria (alza, en este caso); la táctica sirve para mejorarle.

Creo que la posibilidad de que un rebase de los máximos históricos ocurra o no, depende en buena medida de los resultados corporativos que iremos conociendo en los próximos días, pero pienso que el mercado para mantener la tendencia, necesitará que sean realmente buenos y quizá, algún otro incentivo.

Suerte.

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