La inflación no surge por generación espontánea.

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  1. columna:

La estabilidad de precios y la de la macroeconomía, son bienes deseables.Pedro Alonso

 

Esta Consejería la empiezo a escribir realmente tarde (23:17), pero es justificable. Asistí a una obra de teatro escolar de mi nieta Sara. Lo hice vía internet en una transmisión que su escuela hace en vivo y en directo, pues saben que muchos abuelos que queremos ver a nuestros nietos actuar, estamos lejos de Dubái, en donde son las primeras horas del día. ¡¡¡Gran cosa!!! Esta es la forma en que muchas familias de hoy, nos mantenemos cerca.

El martes fue día de inflación. Lo escribo así porque se publicaron los datos de este fenómeno, tanto en México como en Estados Unidos. En el caso de México fueron los de la primera quincena de marzo que resultaron en 0.18%, que una vez más en este año, están por debajo de lo que el mercado esperaba (0.25%). La inflación anual se ubicó en 2.97%, muy cerca del objetivo de 3%, que hasta hace poco parecía lejano.

El comportamiento de la inflación en México –y en cualquier lado- es un tema importante, ya que como comentaba con mi amigo Carlos Mota en su nuevo espacio televisivo –“México Global”, de lunes a viernes a las 20:30, en el canal 150 de SKY- la estabilidad de precios, es un bien deseable o como él decía, la estabilidad macroeconómica es un activo valioso. Y es cierto, pues no muchos pueden presumir de ello. Si bien no resuelve todo, sí es una condición necesaria para tener un buen desempeño económico.

La depreciación del peso mexicano sigue sin aparecer en la inflación local y si lo que escribí ayer ocurre (que el dólar no retomará su tendencia alcista globalmente hablando, al menos no como lo vimos en los pasados diez meses) entonces tal vez el impacto de la depreciación del peso mexicano puede pasar desapercibida o casi, en esta ocasión.

La situación anterior no deja de ser extraña y aunque no tiene una explicación concreta, me atrevo a pensar que tiene que ver con que la estabilidad de precios  alcanzada permite visualizar el futuro inflacionario con mayor facilidad. En esta idea, lo que hemos aprendido es que los shocks de precios –y el tipo de cambio, es un precio- no duran toda la vida y por lo tanto su impacto es limitado. Por tanto, las expectativas de inflación no sufren cambio importante cuando se presenta un fenómeno que altere el comportamiento de un precio. No hay que olvidar que por definición, la inflación se define como un aumento generalizado y prolongado de los precios, no de un solo precio, por importante que sea.

Desde luego que pueden presentarse desviaciones en el comportamiento de la inflación cuando existe un shock de precios (sea de oferta o de demanda), pero tienden a corregirse más o menos rápido y los agentes económicos no alteran su conducta básica ante el riesgo de quedar fuera del mercado, cosa que en un escenario de inflación severa sí ocurre. Yo que vengo de cuando la inflación era de tres dígitos, recordaba ayer cuando daba una vuelta por Perisur –haciendo tiempo para ir al programa de Carlos- cuando en ese mismo centro comercial, hace muchos años los vendedores promovían sus productos diciendo: “en enero va a subir todo” o “dicen que va a haber una devaluación” y el mercado –el consumidor- respondía a ello. Ahora pienso que no ocurre así, al menos no de forma generalizada.

Creo que otra cosa que hemos aprendido, aunque sea de manera subyacente o al menos de manera inconsciente, es que la inflación no surge por generación espontánea, sino que deriva de malas decisiones de política económica. Es decir en ausencia de una política monetaria consistente y estricta y de desequilibrios fiscales importante, que surja una inflación alta y creciente, es complicado. Esas son las cosas que debemos vigilar y propugnar que no cambien. La inflación de tres dígitos que mencioné en el párrafo anterior, ocurre cuando teníamos un déficit fiscal de 17% en relación al PIB y el banco central no era autónomo y por tanto la política monetaria estaba al servicio del desorden del gobierno.

Así que reitero: la estabilidad de precios es un bien deseable y valioso. Mañana ofrezco escribir sobre la inflación en Estados Unidos, que tiene “lo suyito”, sobre todo pensando en lo que la Fed vaya a decidir en los meses siguientes. Suerte.

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