Casi todas las cartas sobre la mesa.

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El dólar en modo de “pausa”, en espera de nuevos elementos para especular.Pedro Alonso

Una semana atrás el dólar en los mercados globales llegó a su punto máximo en la trayectoria alcista que inició en mayo de 2014. Entonces el índice DXY estaba en números redondos en 79 puntos y el lunes pasado llegó a 100, es decir 26.6% de alza en diez meses. En los días posteriores al del máximo, el DXY ha regresado a 97.3, registrando una baja de 3.4%.

La pregunta que todos nos hacemos es si el dólar retomará su trayectoria alcista o ha entrado en una fase bajista de proporciones similares al alza previa. Lo cierto es que en los diez años pasados el dólar ha tenido fluctuaciones muy amplias que hablan de que una situación como la descrita no es imposible, pero creo que en las condiciones actuales, es poco probable.

En el muy corto plazo creo que lo veremos descender un poco más, pero no mucho más, entre otras cosas porque habrá quienes tengan que cubrir sus posiciones “largas” apalancadas, es decir las de aquéllos que pensaban un par de semanas atrás que el alza continuaría, porque la Fed daría señales de un alza próxima de la tasa de interés, e hizo lo contrario.

Como usted sabe, si se ha pensado que un precio va a subir, hay quien piensa que vale la pena financiar una posición larga para potenciar al capital que se expone y es una estrategia muy común y correcta. Quizá en esta ocasión era un tanto temeraria, pues pensar en un alza adicional del dólar que compensara las comisiones y el costo financiero para dejar una utilidad razonable, era cuestionable dado lo prolongado del alza previa. Pero ni hablar, cada quién decide por la dirección y el tamaño del riesgo que puede tolerar.

Con usted, amigo lector, compartí en las semanas previas a la junta de la Fed del pasado 18 de marzo, mi especulación sobre la probabilidad de no ver una postura tan “dura” respecto de la iniciación de la normalización de la política monetaria, insistiendo que el dólar había cobrado importancia justo en ese terreno, porque fortalecerlo dando señales de un alza de tasa próxima iba a incidir en el nivel de la inflación –presionándola a la baja– y en la actividad económica, encareciendo las exportaciones estadounidenses.

Y resultó correcta. Desde luego, pudo haber salido al revés y tal vez el dólar estaría más arriba de las 100 unidades del DXY y los mercados más abajo de donde están ahora y las materias primas, más deprimidas. Pero de vuelta a la cotización global del dólar, la caída adicional a la que refería párrafos atrás, es posible que le lleve a la zona de los 96 puntos del índice mencionado, alrededor de 1.3% menos del nivel actual, lo que completaría una baja cercana a 5%.

Debo decir que con todas las limitantes que un índice tiene (empezando porque no recibe presión directa de la oferta y la demanda como la recibe una acción, un bono, un tipo de cambio, etc.) en general son buenos instrumentos de referencia, y en particular el DXY tiene un comportamiento muy ordenado, lo que en términos de análisis técnico lo vuelve un “precio” muy analizable. De ahí que me atreva a señalar un probable nivel de precio de corto plazo. Más allá de esto, pienso que hay que esperar a los próximos datos económicos en Estados Unidos (la inflación, sobre todo, pero también el componente del comercio exterior, como parte del PIB) para empezar a especular sobre el siguiente paso de la Fed.

Por lo pronto, no sería extraño ver un comportamiento lateral del dólar en las próximas semanas. Es parte del asentamiento del polvo al que me referí hace algunas columnas. Como sea, el dólar ya “marcó” un máximo visible y reciente (100.72) que representará una zona de oferta importante cuando regrese –cuando sea que esto ocurra– a esos niveles; creo que le tomará un tiempo hacerlo y más aún, rebasarlo.

La razón de lo anterior –desde mi punto de vista– es que pase lo que pase con la Fed y si la economía no da sorpresas demasiado grandes, casi todas las cartas del juego, ya están sobre la mesa, de tal modo que no tendría por qué haber sobresaltos y el alza del dólar que vimos en los meses de mayo 2014 a marzo 2015, fue la forma en que los participantes dijeron que estaban dispuestos a subir el nivel de las apuestas, pero también dice que pagaron por ver. Y ya vieron casi todo.

Suerte.

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