Mejor balance de riesgos.

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Claro que hay cosas que pueden salir mal… pero hay otras que no.Pedro Alonso

La visión alcista que he compartido con usted, amigo lector, en los tiempos recientes, tiene que ver desde luego con el comportamiento de los mercados alrededor del mundo, que en términos generales sugieren que un alza razonable, es posible. Si tiene tiempo y ganas, revise los índices.

Usted preguntará: ¿De dónde sale tal optimismo?, a lo que a modo de especulación puedo responder que de tres fuentes básicas: una tiene que ver con el crecimiento en Estados Unidos que si bien no alcanza para enderezar a la economía global, no deja de ser una parte importante de ésta. A la par, quizá está la percepción que la intención de subir la tasa de interés de referencia por parte de la Fed, puede ser menos agresiva que como se supuso en principio.

Otra, que como sea, en Europa se ha iniciado un programa de estímulos monetarios que si bien pienso no tendrá los alcances del QE de la Fed, por lo menos da una señal de acción para detener el deterioro económico de aquella región, independientemente de si es suficiente y los objetivos se alcanzan y cómo y cuándo tal cosa pueda ocurrir. Asimismo no hay que olvidar que en Japón está en curso un programa masivo de relajamiento fiscal y monetario y que en China también se está recurriendo a mecánicas de estímulo, si bien de manera menos evidente. En resumen, la tasa de interés no tiene incentivos para subir demasiado.

La tercera de las causas es que los conflictos geopolíticos parecen estar razonablemente acotados, que no resueltos por supuesto. Por “acotados” quiero decir que han encontrado una posible vía de solución, como ocurre entre Rusia y Ucrania, que en realidad es el conflicto que podría derivar en algo con gran dimensión, por los vínculos que existen con una región de gran peso global, como es Europa.

Lo que ocurre en Medio Oriente, me parece que es un evento muy localizado y que en el contexto actual del mercado de la energía, no tiene repercusión mayor, independientemente de la forma que una posible solución pueda tener. Me refiero a que lamentablemente el oscuro lado de la guerra puede aparecer y permanecer en cualquiera de sus formas por un tiempo largo, en una región de la que en realidad, nunca se ha ausentado y de la extensión que esto pueda tener en forma de terrorismo internacional y el combate que contra éste se mantiene, que demanda recursos, resta seguridad y tranquilidad a la sociedad y obstaculiza a la economía.

El tema del impulso que el crecimiento económico puede tener por la baja del petróleo, sin hacerlo menos, no lo incluyo como determinante, pues sus efectos como casi todo en la economía –y en otras cosas– tienen al menos dos caras y no puedo calcular cuánto de la situación actual tiene que ver con expectativas de crecimiento, estrategias comerciales, nivel relativo de las divisas –incluido el de las tasas de interés– y condiciones reales de oferta y demanda. Por tanto, me es difícil especular sobre la duración del estado actual del precio del petróleo, como del nivel que en el mediano plazo pueda tener y el impacto que este evento represente en la tasa de crecimiento global de manera consistente.

Lo anterior es porque pienso que los cambios de dirección en variables clave para la economía del mundo, son importantes sólo si permanecen por un tiempo más o menos prolongado. Una prueba reciente de ello es el QE de la Fed que arrancó en el 2009 y tomó varios años para que sus efectos en el crecimiento y el empleo se vieran de forma clara. De otra suerte, los cambios que se pueden observar suelen ser pasajeros, más allá del impacto de corto plazo en los mercados financieros o del revuelo que consiguientemente causan en los medios de comunicación.

Desde luego que hay imponderables y un montón de cosas que pueden salir mal, pero por lo pronto creo que el balance de riesgos tomó un sesgo mejor al que hasta hace poco parecía tener. Por eso los mercados actúan en la forma que lo hacen. No hay nada seguro –excepto el riesgo, como suelo decir– pero insisto, no hay por delante una situación que empeore claramente la condición actual o la que percibíamos como muy negativa hace pocos meses. Y yo no quiero dejar de pensar que es posible un alza.

Suerte.

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