Descartando temas de riesgo.

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Como sea, nada se puede dar por evidencia concluyente.Pedro Alonso

La inflación de la primera quincena de febrero siguió la trayectoria que mostró en enero. Si bien no fue negativa, el crecimiento de los precios fue de 0.11%, que deriva en una inflación anual de 3.04%; básicamente alineada al objetivo multianual de 3%. La inflación subyacente acentuó su nivel por debajo del objetivo, al alcanzar 2.42% en los últimos doce meses, mientras que la no subyacente también continúa bajando y ahora se encuentra en 4.98%.

El dato de la inflación no subyacente –la que incluye a la energía y a los bienes agropecuarios– puede parecer muy alto y sí, aún lo es pero sin duda ha tenido una corrección importante pues en diciembre, el cálculo de los últimos 12 meses fue 6.7%, en enero resultó en 5.34% y el de la primera quincena de febrero en el 4.98% mencionado. El esfuerzo para controlar a la inflación ha sido importante, aunque muchos se quejen del alza de los precios en la llamada “cuesta de enero… y febrero”. Como sea, la inflación no es un tema de preocupación en este 2015.

Finalmente se llegó a un acuerdo en Europa para extender a Grecia por cuatro meses más el acuerdo actual, aunque es claro que hay dudas sobre la capacidad de cumplimiento de las ofertas. Por lo pronto el nuevo gobierno griego ha ganado tiempo para instrumentar lo que puedan y no quedar demasiado mal frente a la sociedad que lo votó un mes atrás y a la vez, tratar de cumplir con lo que le dijeron a la Unión Europea.

No va a ser una tarea fácil, pero la extensión del acuerdo habla de la fragilidad que los europeos perciben de su sistema monetario en estos momentos, cuando el Banco Central Europeo está a punto de echar a andar su programa de estímulos. No sería el mejor escenario iniciar este programa al mismo tiempo que se desata un ataque a la banca griega –e implícitamente al euro- y los fondos corren a refugiarse en el dólar.

Pero al menos y para efectos de mis decisiones de inversión, la decisión europea se parece a lo que escribí en este espacio a raíz del triunfo electoral del partido Syriza: van a negociar pues no tienen mucho margen de maniobra. De tal suerte, al menos temporalmente uno de los asuntos que eran una preocupación para mí, se resolvió como esperaba y allana en algo al horizonte de riesgo, si bien no hay que quitarle el ojo.

Supongo que lo anterior puede ayudar a animar a los participantes en la toma de riesgo. Haber tomado mayor riesgo cuando la condición actual era sólo una posibilidad, desde luego que incrementaba la posibilidad de error, pero también la de acierto, lo que al final se traduce en mayor rendimiento en el caso de haber estado en el lado del acierto. Ahora, desde luego que sigue habiendo un rendimiento –positivo o negativo– por delante, pero el precio es otro. Así es esto.

Por otra parte y en uno de los grandes temas del año (en la esfera de lo económico), mucho más importante que el de la “tragedia griega”, la Sra. Janet Yellen, compareció ante el senado de su país y desde luego que el tema central fue la “normalización” de la política monetaria, pero en forma específica, claro está, la idea estaba enfocada en cuándo la Fed puede empezar a subir la tasa de interés.

Alguien me dijo ayer por la tarde que lo único que le había quedado claro de la comparecencia de la Sra. Yellen, es que la tasa de interés en Estados Unidos va a empezar a subir este año. Y sí, pero no es lo mismo abril que junio o quizá algo más allá. Lo más cercano a un horizonte temporal es la interpretación del término “paciente” con el que la Fed ha calificado su actitud y que el mercado ha concluido que significa que este banco central no movería la tasa de referencia al menos en dos reuniones de política monetaria consecutivas.

Si así fuese, por lo menos la decisión se aplazaría hasta la reunión de junio, a menos que en la reunión de marzo (17 y 18 de ese mes) volviese a aparecer el término “paciente” en el comunicado, con lo que se entendería que el plazo probable se extendería hasta julio. Janet Yellen hizo ver a su vez, que la remoción de tal término implicaría que la Fed percibe que las cosas habrían mejorado lo suficiente para que en cualquier momento se decidiera alzar la tasa.

Ni hablar, si a los analistas nos cuesta trabajo interpretar lo que dice la Fed, queda claro que a ese banco central le cuesta igual esfuerzo, articular su mensaje.

Suerte.

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