¿Y si repite el numerito?

In Consejería by PAA2 Comments


La mayoría no tiene siempre la razón. Sólo es la mayoría.Pedro Alonso

El IPC mexicano rebasó hace un par de semanas la línea de tendencia bajista y el miércoles pasado (18 de febrero) escribí que aún había varios elementos técnicos que suponían una zona de resistencia contra la que tendría que luchar un rato. Ese “rato” concluyó ayer, cuando rebasó al promedio móvil de 200 días que estaba en el nivel de 43,500 puntos y ahora el principal indicador del mercado accionario en México ya se encuentra en 43,675 puntos. No ha estado mal.

En aquella Consejería reiteré mi postura sobre que veía posible el desarrollo de un alza interesante y que varias acciones estaban armando formaciones que sugerían un potencial alcista en el corto plazo. Agregué entonces que podía parecer un contrasentido esperar un alza, cuando sabemos que las condiciones generales de la economía nacional, no están en su mejor momento. Y recurrí a la explicación de lo complicado que es lidiar con la racionalidad. Es decir, ir en contra de lo que parece que uno debe hacer, siguiendo lo que parece ser “lógico”.

También escribí que de rato en rato no le hago caso a lo “racional” pues en el tiempo que tengo en estas danzas bursátiles, uno aprende que la racionalidad en los mercados no tiene que ver, al menos no necesariamente, con lo que los individuos pensamos o decimos que es lo correcto.

Siempre –o desde hace mucho– digo que una de las virtudes de los mercado es que muestran lo que la gente hace y no lo que la gente dice y en buena medida mi postura obedece a eso. Me refiero a que a veces hay que poner en práctica eso que los “clásicos” de este asunto llaman “el pensamiento contrario”, que parte de la idea de: “Si todos piensan de la misma manera, todos pueden estar equivocados”. Si le interesa, consígase “The Art of Contrary Thinking” de Humphrey B. Neill, lo encuentra en AMAZON. Aunque fue escrito en 1954, sigue siendo muy útil.

No es que siempre haya que actuar o decidir con base en este tópico, pero es algo que no hay que perder de vista cuando los síntomas del “pensamiento grupal” –del que muchas veces muchos son víctimas– aparecen. En algunas ocasiones en estos años de compartir lo que pienso y siento con usted, amigo lector, he hecho uso de esta herramienta y no me ha salido mal y en todo caso, como esto (o yo) no funciona bien siempre, me conformo con que “las buenas” compensen a “las malas”.

Y quizá ahora estamos en la condición de cuando todos o muchos piensan que esto no tiene remedio y que por lo mismo no tiene sentido tomar riesgo en los mercados. Justo aquí es cuando empiezo a sospechar en lo que puede pasar si los que se aglutinan en esa parte de la opinión, estuvieran equivocados. Al fin y al cabo, la mayoría sólo es la mayoría y eso no le concede la razón, al menos no por decreto.

Un ejemplo cercano de lo anterior es lo que ocurrió el año pasado. El IPC bajó entre el 31 el diciembre de 2013 y el 14 de marzo de 2014, 12%, el crecimiento del PIB en 2013 había sido de 1.1%, los pronósticos para 2014 disminuían y nos acababan de caer a palos con la reforma fiscal y en general, las cosas no tenían pies y cabeza. A partir de ese momento el mercado subió 23% hasta septiembre, cuando inició la baja que varias veces he mencionado en estas columnas. ¿Y si ahora se repite el numerito?

Revisé hace un momento las Consejerías de febrero y marzo de 2014 y encontré –según recordaba– que durante ese entonces hablaba de la posible alza y a lo largo de ella insistí en ello. Y algo así he venido haciendo en las últimas semanas. Por lo pronto el IPC ya está en los niveles que esperaba (10 de febrero pasado) y como he escrito, 2,000 puntos más son posibles.

Desde luego la posibilidad mencionada no funciona en línea recta –y menos en estos tiempos; nada lo hace. Pero creo que es una buena oportunidad de probar al mercado. Hace varias semanas dije que lo iba a hacer e incluso mencioné la proporción a la que me gustaría llevar la inversión en acciones que durante la baja, permaneció en niveles modestos. En cualquier caso, no haga más de lo que sea capaz de tolerar y controlar. Hágase de un “kit” de sobrevivencia y opere con firmeza. Que no le agarre la mano el chango.

Suerte.

Comments

  1. Jeanett

    Gracias por su punto de vista “contrario” a lo que pareciera ofrece el mercado mexicano, haré lo posible para amarrarle la mano al chango. Ofrece una lectura interesante con el libro sugerido.

Leave a Comment