Si negociar entre “pares” es difícil, imaginemos lo que es entre “dispares”.

In Consejería by PAA1 Comment


No sólo son Grecia y Alemania los actores, ni son sólo sus intereses.Pedro Alonso

Cuando parecía que  se abría una puerta para alcanzar un acuerdo entre Grecia y sus acreedores, durante el día de ayer se pasó de esta condición a la que se tenía una semana atrás, es decir la de un mínimo avance en las negociaciones. Aunque las “idas” y los “regresos” forman parte de cualquier proceso de negociación, no deja de llamar la atención que habiéndose dado durante la semana pasos –al menos aparentemente– hacia una posible solución, de pronto el escenario cambie radicalmente.

Ayer por la mañana los mercados abrieron con la noticia de la presentación formal de una solicitud de Grecia para extender su acuerdo actual con la Unión Europea (UE) por seis meses, durante los cuales propone trabajar junto con sus acreedores para llegar a una conclusión exitosa (dicen los griegos), dada una pretendida mayor flexibilidad del arreglo actual. La carta de propuesta la puede usted leer, pues está publicada en los medios internacionales.

Ciertamente no hay detalles finos e incluso puede decirse que hay ambigüedad en varios de sus puntos, pero es una propuesta de lo que el gobierno griego pretende y hasta donde se ve, responde a varios de los temas que sus contrapartes habían establecido en las rondas de negociación anteriores. Pero a Alemania no le pareció así y rechazó la propuesta en una nota de prensa de 34 palabras, en la que destaca que la carta del gobierno griego no es sustantiva para alcanzar una solución.

Parece bastante claro que más allá de los temas legales, económicos y financieros, hay una buena dosis de negociación política, en la que una vez más Alemania lleva la voz cantante. El gobierno alemán siempre ha tenido una posición dura y quizá esta última “vuelta de tuerca” sea para hacer sentir que está dispuesta a correr el riesgo de la salida de Grecia de la UE y con ello ganar un tramo de credibilidad ante su sociedad, después de haber tenido que “ceder” en las negociaciones al interior del Banco Central Europeo en el tema de las medidas de relajamiento cuantitativo recientemente adoptadas, a las que claramente Alemania se opuso durante largo tiempo. Pero no solamente.

Supongo que en este tipo de negociaciones se vale de todo y por lo pronto se abre un espacio de incertidumbre. Hoy viernes habrá una ronda de negociación más de la que ojalá se salga con un acuerdo viable para las partes. El tiempo apremia, pues acuerdos de este tipo tienen que ser ratificados por los gobiernos europeos de manera individual y esto es una cuestión que toma tiempo, pues no estamos hablando de procedimientos estándar y el plazo vence el 28 de febrero, cuando termina el acuerdo actual que es el que Grecia pretende extender por seis meses más, lo que básicamente significa que están pidiendo –en principio– dinero adicional por este término.

¿Por qué es tan complicada la negociación? ¿Es sólo Alemania el país que se opone a ello? Señalarle como el único responsable del estancamiento de las negociaciones es la salida fácil y pensar que el tema se confina a Grecia, también simplifica el problema. La UE hoy tiene 28 países miembros, siete países candidatos y dos más considerados como candidatos potenciales. Y las diferencias entre todos, son amplias.

Además de los miembros  grandes y antiguos (digamos que son esos países que uno piensa visitar, los que tienen equipos que van al Mundial y hasta lo ganan o que tienen algún producto cuya marca o nombre genérico todos conocemos) hay países como Malta, Estonia, Lituania, Eslovenia, Chipre, que ya son miembros, u otros como Rumania, Kosovo, Albania, Bosnia y Herzegovina, etc. ¿Sabe usted algo de ellos, de su situación económica, su forma de gobierno, su nivel cultural o su grado de escolaridad? ¿Los puede señalar en un mapa, rápido y de buen modo? ¿Sabe cuáles son sus capitales?

Es probable que parte de la dificultad de negociar con Grecia flexibilizando las reglas, sea el mensaje que se le enviaría a otros miembros, actuales y futuros, sobre los rincones o grietas del edificio europeo y de las debilidades institucionales que tiene y en las que se pueden esconder en caso de susto o emergencia. No sólo son España, Portugal, Irlanda o Italia (los países “periféricos”, como les llaman) los que pueden verse tentados de rebelarse ante la UE en un momento dado, sino muchos otros que apenas conocemos o que simplemente hemos oído mencionar.

Así que junto a Alemania, quizá hay varios países más que “discretamente” comparten su posición, incluso pensando que apoyar al gobierno griego de hoy (porque los apoyos multilaterales son para los gobiernos y no directamente para la sociedad) requeriría una explicación para sus votantes y clientelas políticas al interior de sus países, con el costo político consiguiente (piense en España, por ejemplo, que tiene elecciones en diciembre y al gobierno actual le pisa la sombra el partido Podemos).

Por esto es que la postura alemana quizá no revista solamente sus intereses y menos aún que sean testarudos, como a veces se les califica. Tal vez le corresponde sacar la cara entre otras cosas porque siendo el más grande, también es el que más pierde en caso de un resquebrajamiento institucional mayor. Por eso es difícil negociar entre dispares.

Suerte.

Comments

  1. Jeanett

    Comparto totalmente su punto de vista, la toma de decisiones tiene que ser no sólo en función del presente sino de un futuro en un complejo contexto de economías, idiomas, pensamientos y cultura, sí hay un presente pero hay que trabajar sobre el futuro.

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