Hablan los bancos centrales.

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Después de leer a la Fed y a Banxico, resulta que no estoy tan perdido.Pedro Alonso

La Fed publicó ayer la minuta de la reunión de política monetaria de los días 27 y 28 de enero pasados, cuyo contenido, pero sobre todo la reacción en los mercados y los comentarios en los medios internacionales, le dan soporte a la postura que desde hace algún tiempo he tomado respecto de lo que pueda ocurrir con la tasa de interés de referencia en Estados Unidos.

Quizá usted recuerde amigo lector, que en las Consejerías del 28 y 29 de enero pasados escribí sobre la información que habitualmente proporcionan documentos como los comunicados de los bancos centrales y particularmente en aquella ocasión, el de la Fed, pues no hubo conferencia de prensa ni estimaciones con las cuales profundizar en el análisis.

El título de la Consejería del 29 de enero, resumió desde mi punto de vista, lo que la Fed decidió y la intención de su mensaje: “Siempre sí, pero no pronto”, en referencia a mi idea de una menor urgencia por iniciar el camino de alza de la tasa de interés en Estados Unidos. Aparentemente y de acuerdo a los comentarios que he visto, al interior de la Fed hay una visión similar a la que he expuesto en éste y otros espacios.

Mis motivos y razonamiento para ello usted ya los conoce y no le voy a torturar una vez más con ellos, pero la apreciación que se hace de lo publicado ayer en la minuta mencionada, quizá le de algún espacio adicional al mercado para continuar el alza que hemos atestiguado desde principios de febrero, en los términos que comenté ayer. Si adicionalmente las cosas de las negociaciones entre Grecia y la Unión Europea siguen en la línea de llegar a un acuerdo para extender básicamente las reglas del acuerdo actual, como ha trascendido, las posibilidades mejoran.

Por su parte, Banco de México publicó ayer su Informe Trimestral correspondiente al 4° trimestre de 2014, en el que por los acontecimientos recientes incluyó importantes menciones sobre la actualidad. La visión general de Banxico es la de un entorno menos favorable que lo que se pensaba al momento del Informe Trimestral previo, como era de esperarse. Particularmente en el tema del crecimiento, independientemente de las estimaciones numéricas, se deja ver que una mejoría derivada de los temas de reforma estructural, podría esperarse más claramente para 2016, con lo que 2015 no será un año de recuperación, al menos no demasiado importante.

Las estimaciones de crecimiento fueron disminuidas del rango de 3%–4%, a 2.5%–3.5% para 2015 y de 3.2%–4.2% a 2.9%–3.9% para 2016; -0.5% y -0.3%, en el punto medio de los rangos respectivos. Para la inflación, en ausencia de presiones mayores, las previsiones son básicamente las que conocemos, es decir que se mantenga muy cerca del 3% anual para éste y el próximo año.

Llamaron mi atención varias menciones del informe de Banxico. La primera es la observación del necesario ajuste en la postura macroeconómica del país, en relación a los cambios registrados en el ambiente global, pero también a la dinámica de la economía nacional; lo que resalto no es el ajuste, sino el calificativo “necesario” que usa el banco central, considerando seguramente el hecho de la baja del precio del petróleo, pero también la disminución de la plataforma de producción mexicana y la debilidad del consumo interno.

Dentro de los riesgos a la baja para el crecimiento, Banxico menciona nuevamente la posibilidad de un ajuste adicional al gasto público (en el Informe Trimestral del 3er trimestre de 2014, mencionaba como posibilidad lo que hoy conocemos como un hecho) y cambia su apreciación sobre los temas sociales que antes consideraba como un factor de incertidumbre y ahora los define como un deterioro social que puede afectar de manera importante –y negativa– las decisiones de los agentes económicos. Los riesgos al alza se reducen a dos, lamentablemente: una mayor actividad económica en Estados Unidos y un avance en la instrumentación en las reformas estructurales que eventualmente pudiera cambiar para mejor, las expectativas de los inversionistas; supongo que nacionales y extranjeros.

Aparece como primer riesgo inflacionario –al alza– la depreciación cambiaria en el nivel que hemos visto hasta ahora y el eventual traspaso –que hasta ahora no se ha visto– del efecto de la depreciación a los precios domésticos. En consecuencia, una apreciación cambiaria operaría como un riesgo a la baja de la inflación. Como un elemento para la eventual apreciación del tipo de cambio, Banxico considera la posibilidad de una posposición o dilución de las medidas que eventualmente pudiera tomar la Fed para “normalizar” su política monetaria. No estoy tan perdido, entonces.

Por último pero no menos importante, Banxico señala como de la mayor importancia la necesidad de fortalecer el estado de derecho y la certidumbre jurídica. No puedo estar más que de acuerdo con ello.

Suerte.

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