¿Dónde están los líderes de nuestra sociedad?

In Consejería by PAA2 Comments


Ahora se necesita generar respuestas eficaces, no esperanzas milagrosas.Pedro Alonso

El comunicado de política monetaria de Banco de México, publicado el día de ayer, refleja la preocupación que todos tenemos: la actividad económica nacional en el ámbito doméstico no muestra una reacción positiva, al menos no en la magnitud que se había esperado. El aspecto positivo de esta situación es que no presiona al alza a la inflación; el negativo es que existe el riesgo de que continúe esta condición de bajo crecimiento. El riesgo en el lado de la inflación es que la depreciación en el tipo de cambio, finalmente empiece a presionar los precios domésticos, lo que no ayudaría a los eventuales intentos de apoyar a la economía con acciones de política fiscal o monetaria.

Como ha venido ocurriendo, el sector externo es el que permite mantener cierto ritmo positivo en el comportamiento de la economía nacional, lo que parece podría ser una constante en el futuro, toda vez que –afortunadamente– la economía estadounidense mantiene un tono muy dinámico, aunque no alcance a suplir la falta de actividad doméstica que no registra las continuas declaraciones gubernamentales en relación a las acciones de gasto público, junto con la escasa actividad del Sector Privado en materia de generación de empleo.

A la condición económica que vivimos durante los dos últimos años se suman los eventos que en el ámbito social y político han captado la atención nacional e internacional y que derivan en la pérdida de credibilidad que el gobierno y la clase política padecen hoy, lo que complica la conducción de la vida nacional que parece estar en un periodo de hibernación en espera de algo que la haga reaccionar. Es claro que los discursos ya no hacen efecto y las promesas se desgastan ante el embate de la realidad que las confronta de manera implacable.

Lo preocupante es que la respuesta que se da a esta situación es muy parecida a la que hemos visto desde hace tiempo: la solución está en las reformas estructurales. El problema con esto es que como era de esperarse no funcionan de manera automática, más allá de las limitantes que su instrumentación impone, incluso suponiendo que todo se haya hecho bien y no aparezcan obstáculos inesperados, que desde luego existen.

En los meses recientes, varias veces he escrito en este espacio y dicho en los foros en que participo que las reformas estructurales habían sido objeto de una sobreventa y que la siguiente etapa iba a ser algo así como un “reality check”, cosa que casi siempre ocurre y que no es demasiado grave, siempre que haya una proporción razonable entre lo que se promete y los resultados. En el caso de las reformas mexicanas, se exageró en la oferta y no se consideraron algunos eventos como la baja en los precios del petróleo, ni se calcularon bien los impactos de la “reforma” hacendaria en el consumo y la inversión nacional.

A esto hay que agregar la coincidencia con los temas que comprometen a la gobernabilidad y la credibilidad del grupo gobernante y en consecuencia, el grado de apoyo o rechazo de la sociedad a las acciones que éste intente llevar a cabo o de hecho ejecute para tratar de enderezar la situación, que por supuesto toma su propia dinámica, que parece ser avalada por la realidad.

El ambiente mexicano me suena que atraviesa por una crisis de liderazgo severa, que hace evidente una de nuestras deficiencias estructurales y eternas: el gobierno es el responsable del destino nacional y sus decisiones no responden a la visión de la ciudadanía que, por su parte, no sabe cómo tomar las riendas de su vida, lo que es particularmente notorio en la postura del empresariado nacional, que en estos momentos de movilización y demandas de la sociedad, no aparece por lado alguno. Pareciera que está acostumbrado al esquema de: “…yo dirijo en tanto tu gobiernes; así que mejor sigue gobernando”.

El problema con lo anterior es que, al menos en el modelo mexicano, el balance entre los componentes de la ecuación no está bien proporcionado, de modo que si uno falla los otros no saben cómo suplirle para mantener el equilibrio, lo que vuelve muy inestable al modelo, más aún cuando las condiciones globales se complican. Y esto se vuelve muy riesgoso cuando el componente de mayor peso, en este caso el gobierno, da muestras de falta de pericia para operar en condiciones complicadas, por decir lo menos ¿Dónde están los líderes sociales? ¿Qué tienen que decir los empresarios? ¿Dónde están sus propuestas? ¿Quiénes son? ¡Avíseme por favor si los encuentra!

Suerte.

Comments

  1. Jeanett

    Tristemente todo lo dicho en éste espacio, es una realidad. Gracias por éste espacio.

Leave a Comment