De la campaña a ser gobierno, conlleva un cambio de tono.

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En el futuro próximo veremos más negociación y menos conflicto, entre Grecia y sus acreedores.Pedro Alonso

El lunes por la mañana, escuché a mi compañero Ferriz comentar sobre el tema de las elecciones en Grecia y del triunfo del partido Syriza, sobre lo que escribí en la Consejería de ayer. Entre otras cosas dijo que el nuevo gobierno recibía a un país que estaba económicamente quebrado, a lo que añado que seguirá así, como le dije en mi turno, en Ferriz live TV.

Por más que se quiera o se diga lo que se diga, las condiciones de una economía nacional, no cambian de un día a otro. Tampoco pasa en las economías personales o familiares o empresariales, salvo un milagro, cosa que no es frecuente ver. Pero aún contando con esto, es un hecho que los cambios que deben darse para que una economía pase de la quiebra a un estado más estable que provea de bienestar a sus miembros, toma tiempo y algo más que recursos financieros.

Esto es algo que seguramente tiene claro el nuevo gobierno griego, por lo que muy probablemente lo veremos cambiar el tono de la campaña en las siguientes semanas, sin dejar de atender algunas de las más simples promesas, pero también de las más visibles. Por ejemplo, restablecer el servicio de energía eléctrica que ha sido cortado a quienes no lo podían pagar y que seguramente forman parte de las clases menos favorecidas económicamente; es probable que también se restablezcan algunos apoyos para la adquisición de alimentos básicos. Esto sería notorio y quizá, dentro de lo que se tendría que hacer para dar cumplimiento a las promesas, algo de lo menos costoso.

Acciones como la de generar empleo, desde luego están fuera de las posibilidades de la economía griega, si de lo que estamos hablando es de empleo duradero y sostenible. Incluso es difícil pensar en que se restablezcan los empleos cancelados en el sector público. Obras de infraestructura que supongan grandes montos de inversión, tampoco estarían en la lista de opciones posibles. Y como todos sabemos, gobernar sin dinero no es una tarea fácil. Lo sabe Syriza, la sociedad griega y sus acreedores.

El nuevo gobierno griego sabe también que sus opciones para cumplir, aunque sea parcialmente sus promesas de campaña, son limitadas y más aún, estando fuera de la Unión Europea, que tampoco está dispuesta a entrar en un conflicto serio con uno de sus miembros, por razones de tipo político, pero también económico. La Unión Europea quiere mantenerse como tal y una deserción no es algo que esté en el catálogo de opciones de desarrollo y fortalecimiento.

Así que quizá lo que veremos en el futuro próximo será el establecimiento de negociaciones entre Grecia y sus acreedores que, en primer lugar, hagan posible diferir los próximos pagos de la deuda contraída que son algo más de 10 mme, entre marzo y septiembre próximos. Además es imprescindible que sus bancos sigan contando con fondeo del Banco Central Europeo, para mantener la liquidez de corto plazo de su sistema financiero. Sería desastroso que hubiese una crisis de pagos en estos momentos.

Lo que pueda negociarse empezará a verse en las próximas semanas, empezando por la propuesta que Grecia y su nuevo gobierno hagan. Es probable que sí consigan diferimientos de pagos, incluir en el programa del servicio de la deuda alguna condición que permita considerar la tasa de crecimiento de la economía para definir el monto de los pagos y quizá hasta una quita parcial de capital.

Conseguir cosas como las planteadas tiene el inconveniente de la experiencia: Grecia ya ha recibido este tipo de beneficios en negociaciones anteriores y los resultados no han sido buenos. Y gratis no van a obtener concesión alguna, por lo que es probable que tengan que mantener una parte de los programas de austeridad, sobre todo en el lado gubernamental, para tratar de conservar un mínimo enfoque de justicia social en sus decisiones y conservar el apoyo de quienes votaron por ellos, a la vez que se trabaje en mecanismos que alienten y den seguridad a la inversión privada, tanto nacional como extranjera. Salir de este enredo tomará tiempo e inevitable sufrimiento.

La perspectiva de ver un enfrentamiento severo entre Grecia y la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, creo que es menor a la que se tenía en 2012. Todo mundo aprende con el paso del tiempo, las negociaciones que se hacen y los resultados que se obtienen, además de las condiciones que existan en cada momento. Por eso la idea de ver negociaciones –y no sólo enfrentamientos– en el futuro próximo, sin que esto signifique que todo se desarrollará en un ambiente de cordialidad, sonrisas y buenas maneras. Quizá es por eso que los mercados no tuvieron reacciones adversas, al menos en el primer día post-elecciones griegas.

Suerte.

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