Con muchas preguntas por responder esta semana llega el QE europeo.

In Consejería by PAALeave a Comment


Como siempre, la política es una parte de la economía y viceversa.Pedro Alonso

Después de ya muchos meses –que se han convertido en años– esta semana el Banco Central Europeo (BCE) parece estar listo para anunciar un programa amplio de estímulos monetarios a través de la compra de bonos. Desde luego los detalles de la operación permanecen en reserva hasta el próximo jueves 22 de enero, pero se habla de la intención del BCE de comprar 35,000 millones de euros mensuales durante un periodo que va de 18 a 24 meses. Independientemente de lo que ocurra, los mercados durante todo 2014 han anticipado el evento. Como prueba de ello está la caída de las tasas de rendimiento de los bonos europeos y la depreciación del euro.

Esta eventual decisión sobreviene después que Europa para todo fin práctico empieza a registrar los síntomas de una deflación que se anunciaba desde 2012, cuando la inflación empezó a descender consistentemente en esa región. En 2014, con la caída de los precios de la energía en el segundo semestre, el cuadro se completó y la inflación de ese año fue -0.2%. Supongo que eso de alguna manera acercó más al BCE a la instrumentación de una acción de Quantitative Easing (QE), similar a la que vimos en los años recientes en Estados Unidos y en Inglaterra.

A este momento se llega en coincidencia con las elecciones que el próximo domingo 25 de enero se celebrarán en Grecia, país que fue actor principal de la crisis que en 2012 amenazó con resquebrajar al sistema monetario europeo, al euro y por supuesto a los principios sobre los que fue construida la Unión Europea.

La situación de Grecia en estos tiempos no es un tema menor para el BCE –y para Eurolandia, en general– pues algo que aún no se aclara es cuáles y de que países serán los bonos que se adquirirían bajo el QE europeo, pero queda claro que de inicio, sería complicado adquirir deuda emitida por un país que está a punto de cambiar de gobierno –al menos así lo indican las encuestas– y tener uno nuevo cuya postura de campaña es cambiar las condiciones de los programas de apoyo bajo los que se contrajo una deuda con acreedores internacionales (el FMI, la Comisión Europea –órgano ejecutivo de la Unión Europea (UE) – y el BCE), que seguramente incluyen una renegociación de la deuda contraída en 2012, con una “quita” de capital, alargamiento de plazos, etc., además de terminar con los programas de restricción de gasto público.

Lo cierto es que la situación de Grecia no ha mejorado en lo absoluto así que las condiciones políticas y sociales favorecen estas posturas que en el extremo, amenazan nuevamente con que ese país abandone el euro, como moneda e incluso dejara de ser miembro de la UE. Esto se suma a la fuerte oposición que desde siempre Alemania ha presentado para admitir la instrumentación de un QE en Europa. De esta suerte, la política una vez más confirma que es un componente interconstruido con la economía.

Como sea, la puesta en marcha del QE europeo no será cosa sencilla y probablemente causará que al menos en principio no provoque una reacción en los mercados como la tuvo el QE de la Fed y en lo que toca a su impacto en la economía sabemos que toma tiempo en notarse su efectividad, como ocurre con cualquier medida de política económica. Además no estamos hablando de dólares, sino de euros. El dólar es la primera moneda de reserva en los bancos centrales y la de mayor uso en las transacciones comerciales y financieras en el mundo. El euro, no goza de la misma popularidad.

Además de los aspectos de montos y plazos, el QE europeo enfrenta temas como quién adquirirá los bonos por comprarse: ¿El BCE o los bancos centrales de cada país? Y en este sentido: ¿Quién asumiría las eventuales pérdidas o utilidades? ¿Cuál es el criterio para la selección de los activos susceptibles de adquisición? Si es el volumen en el mercado, entonces Italia, Francia, Alemania y España, serían los países que estarían en ese orden, en la lista de oferentes. Si es por la calidad de los activos, los países que han emitido deuda calificada como “AAA” son Alemania, Holanda, Austria, Finlandia y Luxemburgo. Espero, como seguramente muchos interesados en estos temas, que buena parte de estas preguntas encuentren respuesta el próximo jueves.

Añado un asunto más sobre el tema del QE europeo y es el de los mecanismos de transmisión. En Estados Unidos el banco central usa al mercado principalmente como mecanismo de instrumentación de su política monetaria. En Europa la banca es la que opera mayoritariamente las decisiones de la banca central. Independientemente de la condición del sistema bancario europeo, por naturaleza es menos flexible y menos ágil que el mercado. Habrá que considerar lo anterior al evaluar la eficacia del QE europeo. Ya falta menos.

Suerte.

Leave a Comment