FMI: crecimiento y advertencias

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Ayer al mediodía, republicanos y demócratas llegaron a un acuerdo para suspender el cierre de la administración gubernamental en Estados Unidos –que no del gobierno–que inició en el primer minuto del sábado pasado. El mercado no se dio cuenta del evento que sirvió para estropearle a Donald Trump el 1er aniversario de su llegada a la presidencia y también para forzar un espacio de negociación para el tema migratorio, que es uno de los asuntos más controvertidos en el ambiente político estadounidense.

El fondeo conseguido para el gobierno es hasta el 8 de febrero próximo, plazo en el que se espera se presente una propuesta de legislación que proteja a los llamados “dreamers”. Por el momento, los partidos no dejan de culparse mutuamente de haber llegado a esta situación, pues es un hecho que este tipo de rompimiento es rechazado por la sociedad, que sabe que es parte de una disputa política que no pudo resolverse por medio de una negociación, sin llegar a los extremos como el del cierre de la administración gubernamental.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó la actualización de su documento insignia, el “World Economic Outlook”, que contiene las nuevas proyecciones de la economía global, así como las ideas que la Institución tiene sobre ello. Las estimaciones en general muestran una mejoría consistente en el crecimiento, es más, han mejorado respecto de lo mostrado en la publicación de octubre de 2017. El crecimiento ha pasado del 3.2% de 2016, a 3.7% en 2017 y las estimaciones para 2018 y 2019 son de 3.9%, en ambos casos. Estas cifras son 0.2% mayores a las de octubre. Estos números no son cosa menor.

Junto con los datos, el FMI advierte que este crecimiento consistente no es “la nueva normalidad” y que éste es el momento de tomar medidas que consoliden el crecimiento de largo plazo y permitan prever riesgos que están presentes, como son la baja productividad de la economía y el envejecimiento poblacional, que presentan retos ineludibles.

Sin que exista una amenaza real y visible, el lado financiero de la economía es algo que no hay que dejar de ver, dada la distención que presenta. Tal parece que habiendo dejado atrás la crisis financiera de 2008 – 2009 los mercados financieros entraron en una relajación basada en las políticas monetarias expansivas de las que mucho hemos hablado. Esto ha propiciado el acceso a fondos que han generado, además de inversión y crecimiento, un incremento importante en el endeudamiento de los gobiernos, las empresas y las personas.

Lo anterior, mientras el ritmo de crecimiento se pueda mantener, es algo sostenible y hasta deseable. Pero también es un punto delicado para observar, por la violencia que, como sabemos, tienen los mercados que reaccionan a la primera señal de descontrol. Llama la atención que entre los riesgos financieros, el FMI señala específicamente los temas asociados a la seguridad cibernética. Aunque esto es algo que conocemos –y sufrimos– es la primera vez –hasta donde recuerdo– que el FMI la menciona puntualmente, lo que significa, desde mi punto de vista, una alerta importante para quienes seguimos y operamos en los mercados, para quienes estamos involucrados en los temas de riesgo en las instituciones financieras y desde luego, para las autoridades nacionales y globales.

A la vez, como uno de los aspectos a fortalecer para prevenir eventuales –y severos– impactos negativos en la economía, está el fortalecimiento del sistema de comercio multilateral, hoy en riesgo por las tendencias nacionalistas y proteccionistas. El comercio internacional –que hoy crece a tasas mayores a las del crecimiento global en general– es sin duda uno de los motores más poderosos del desarrollo y desde mi punto de vista, la forma más completa de la cooperación internacional. No es sólo un intercambio de bienes y servicios con el componente financiero que esto conlleva. Es una forma de transmisión de cultura, conocimientos, tecnología y modelos de trabajo y de negocio.

Desde luego, la inequidad, que es un fenómeno global está en el centro de las preocupaciones, porque más allá de los aspectos de justicia social mínima, es el ambiente propicio para las crisis geopolíticas y del terrorismo, que al final operan a partir del descontento de la sociedad con los sistemas y modelos que le rigen y los resultados que ofrecen. A la par de ello, están los riesgos irreversibles derivados del cambio climático tema que, claramente, no está siendo atendido en forma suficiente.

Suerte.

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