A favor de la opinión contraria

In Consejería by PAA1 Comment


La idea de ayer en el sentido de que podríamos presenciar una apreciación del peso mexicano, no sólo está apoyada en el comportamiento posible del dólar en el mercado internacional, que por cierto, siguió bajando el día de ayer, sino en que la moneda mexicana tiene a su favor elementos que le pueden hacer ver como una mercancía financiera atractiva.

Como escribí al final de la Consejería de ayer, la “sabiduría convencional” puede señalar en la dirección de que una depreciación es lo habitual en una moneda como la nuestra, sobre todo si estamos atravesando por circunstancias complicadas y poco usuales. Me refiero a la especulación sobre los resultados de la elección presidencial en este 2018 y lo que se concluya al final de las negociaciones del TLCAN, que sin duda, es el elemento más especulativo del escenario dada la variedad de posibles resultados que ofrece, en tanto que el eventual resultado de la elección presidencial es binario. Es decir, que gane López Obrador u otro contendiente. Las consecuencias de una u otra posibilidad son otra cosa.

Considerando que una divisa, cualquiera que ésta sea, es una mercancía financiera y no un símbolo patrio, ni tampoco el resumen de las virtudes o defectos de la economía del país emisor o sus condiciones económicas y políticas, presentes y futuras, como se suele pensar, los elementos que en este caso apoyan la apreciación de una divisa como el peso mexicano pueden ser, sin afán de que suenen reduccionistas, una economía que crece, una tasa de interés atractiva y una mejoría en sus finanzas públicas.

Los anteriores son hechos. El resultado de la negociación del TLCAN y el de la elección presidencial son especulaciones. Cierto, en el mercado cuenta tanto lo que ocurre, como lo que la gente cree que ocurre, pero también cabe, de tiempo en tiempo, pensar de manera contraria a lo que la mayoría piensa ya que, al fin y al cabo, sólo es la mayoría, cosa que no garantiza que tenga la razón.

Cabe entonces la posibilidad que los resultados de ambos eventos, que hoy son una especulación, resulten como supuestamente al mercado “le gustaría”, lo que tampoco garantiza que el comportamiento de las acciones o de las divisas sea positivo.

No hay que perder de vista a otro elemento: el petróleo. Una vez más parece que se ha puesto en práctica una de las más acabadas tecnologías nacionales: la intervención de la Virgen de Guadalupe, ya que la opción milagrosa –hacer bien las cosas– no aparece en la escena. El petróleo, a partir de haber alcanzado los 27 dólares por barril (dpb) –en términos del Brent– en enero de 2016, empezó a subir y no ha parado hasta ahora que ha alcanzado los 70 dpb; es decir, para fines prácticos, una tercera parte de los ingresos fiscales se han multiplicado casi tres veces en ese periodo y en los pasados seis meses, el petróleo ha subido 55% (de 45 a 70 dpb). Este es otro hecho.

Desde luego que el petróleo puede registrar una baja a partir de ahora, pero las condiciones generales de su mercado no indican eso. Me refiero al crecimiento global, al dólar debilitado y a las condiciones geopolíticas, incluido el acuerdo de cooperación firmado entre la OPEP y los países no OPEP, encabezados por Rusia, que apoyan la contención de la oferta, cuando parece que la demanda es creciente. Sí, ya sé, alguien dirá que todo esto puede cambiar, que el TLCAN se suspende y que AMLO gana las elecciones y quizá tenga razón, pero por el momento, la opción de una apreciación del peso es posible, considerando el escenario y las probabilidades.

Creo que es un buen riesgo; es decir, que la parte positiva es mejor que la negativa. Eso mismo es lo que me hace pensar que el mercado accionario mexicano tiene un horizonte positivo, más que negativo. Una vez más, cada quién asume la cantidad de incertidumbre que puede tolerar.

Suerte.

Comments

  1. Julio

    Si las estrellas se alinean, MXN 17. 50, con eventos de volatilidad
    Si no se alinean 22 + volatilidad 24 ?
    No es mejor Mercado Americano ?

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