El tipo de cambio más allá del TLCAN

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Aunque ayer fue día feriado en Estados Unidos (fue el “Martin Luther King Jr. Day”) el dólar por razones obvias operó en todo el mundo. Y siguió bajando. El índice $USD cerró en 90.37, nivel que no visitaba desde principios de enero de 2015, cuando la trayectoria de la divisa verde era la opuesta a la actual. El dólar entonces estaba en una larga trayectoria alcista que había arrancado a mediados de 2014, cuando el índice mencionado estaba en 79 puntos. Esta alza duró hasta marzo de 2015, cuando se detuvo al llegar al nivel de 100.

Después de casi dos años de altibajos, a partir de enero de 2017 el dólar, entonces en el nivel de 103 inició la baja que mantiene hasta ahora y que como se ven las cosas podría continuar. Las causas de esta baja parecen estar vinculadas a las condiciones de la política monetaria estadounidense, que hasta el momento, se han caracterizado por su laxitud y el bajo nivel de la tasa de interés, aunque la Fed haya anunciado desde hace meses de manera detallada su plan para reducir su balance y haya empezado a subir la tasa de interés de fondos federales.

Lo anterior –evidentemente– no ha sido suficiente para fortalecer al dólar y ahora se suman una serie de elementos fuera de Estados Unidos que se unen para debilitarlo, como son el fortalecimiento de la economía global que beneficia a otros países que hasta hace relativamente poco no la estaban pasando bien y que emprendieron el camino en que la Fed se les adelantó desde 2009: relajar la política monetaria usando lo que entonces se consideró eran medidas no convencionales que sin duda han sido una muestra de la capacidad de tomar riesgo que circunstancialmente tiene un banco central –institución prudente y conservadora casi por definición– cuando las condiciones así lo demandan. Y les salió bien.

Y ahora, siguiendo los pasos de la Fed, pero también por la mejoría de las condiciones económicas en Europa, el Reino Unido y Japón, sus bancos centrales han empezado a dar señales de estar pensando en restringir su política monetaria, lo que sugiere, por comparación, un fortalecimiento respecto del dólar. Sin que haya una decisión explícita sino solamente sugerida, el mercado ha decidido que así ocurrirá y actúa en consecuencia.

A lo anterior se suma la mejoría de las condiciones políticas en Europa –algunas de ellas las mencioné en la Consejería de ayer– que hasta ahora ha superado las amenazas que ponen en riesgo a la Unión Europea y a su concepto económico, político y social, cosa que juega a favor de las monedas que, como objeto de inversión o especulación compiten con el dólar. Y como aparentemente la Fed no tiene intenciones de hacer algo más de lo que ya ha anunciado en términos de restricción de liquidez y la inflación en Estados Unidos no parece amenazar a la estabilidad económica, pues lo que hagan –o digan– otros bancos centrales sugiere una mejoría de sus divisas en relación con el dólar.

De tal suerte, cabe suponer que en el corto plazo la trayectoria bajista del dólar puede continuar y esto abre la posibilidad de un fortalecimiento del peso mexicano aún considerando las presiones que pueden derivar de la negociación del TLCAN. Vale decir que hace un par de meses mi expectativa era diferente, empezando porque técnicamente, el dólar (usando al $USD como precio) había desarrollado lo que interpreté como una formación de cambio de tendencia que incluso se resolvió, aparentemente con un rompimiento alcista. Pero las cosas no ocurrieron como esperaba y el dólar retomó su trayectoria bajista.

En ocasiones anteriores he escrito sobre la similitud que hay entre el comportamiento de la relación peso/dólar y el del comportamiento de éste en relación a las monedas que integran el índice $USD, sobre todo en la trayectoria del último año –distorsiones del TLCAN mediante–, por lo que cabe pensar que si esto continuara y considerando que Banxico tomara una acción más determinada sobre subir la tasa de interés para mantener a la inflación acotada, el peso mexicano podría apreciarse frente al dólar, más allá de lo que la “sabiduría convencional” piense que pueda ocurrir en un año electoral que además contiene a la negociación del TLCAN.

Déle una vuelta, seguramente encontrará elementos para completar mi apreciación en uno u otro sentido y en cualquier caso, poder tomar una postura sobre el tipo de cambio en tiempos revueltos, como los actuales.

Suerte.

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