¿Y ahora?

In Consejería by PAALeave a Comment


La reacción del mercado en Estados Unidos ayer, después de conocer la noticia del fin de semana con relación a la aprobación de la propuesta fiscal de Trump en el Senado, más allá de lo que falte para la aprobación definitiva “antes de Navidad”, como dijeron los legisladores, da la impresión de que efectivamente es un tema que ha sido incorporado a los precios, pues los índices no cambiaron demasiado.

De hecho, el S&P 500 terminó bajando ligeramente (-0.11%), si bien el Dow subió, pero también muy poco (0.24%). Por su parte, el Nasdaq tuvo una baja importante de -1.1% explicada, aparentemente, por el cambio de visión de los inversionistas que prefieren salir del sector de alta tecnología en favor de sectores como el financiero, el industrial, los materiales y otros más tradicionales y de características cíclicas, que se piensa pueden salir más beneficiados por los posibles cambios fiscales.

Lo anterior, no obstante los comentarios de bienvenida para la aprobación de la “tax bill”, desde el tweet de Donald Trump, que antes de la apertura se atrevió a escribir que sería un gran día dado el recorte “masivo” de impuestos que se avecina, hasta el decir de un “estratega” de JP Morgan que estima que apenas se ha incorporado un 50% del impacto posible de la reforma fiscal, por lo que al tener todos los elementos de la aprobación, el mercado debería subir todavía más.

Por su parte, el dólar en el mercado internacional tuvo una mejor reacción, ya que el $USD subió 0.33% –quizá anticipando la esperada alza de tasas–, que no está mal, aunque se mantiene en la tendencia bajista que ha tenido a lo largo del año, misma que no pudo ser cambiada por el reciente rally que tuvo entre principios de septiembre y hasta principios de octubre; en el último mes la trayectoria ha sido nuevamente bajista, con la pequeña reacción positiva de los últimos días. Por si ocupa: valga insistir que el comportamiento del dólar en el mercado internacional ha definido en buena medida la trayectoria del peso mexicano. Revise las gráficas; son muy parecidas.

Tal vez es pronto para juzgar la reacción de los mercados al tema fiscal, sobre todo porque como todos sabemos, el comportamiento del mercado no se explica por un solo factor y desde hace mucho sobran los temas que hay que seguir de cerca, como el de la política estadounidense del que escribí ayer. Pero lo cierto es que hay elementos básicos que no podemos dejar de revisar y que son intrínsecos del mercado.

El S&P 500 –los otros índices también– con sus idas y venidas no ha dejado de subir en los pasados nueve años y eso inevitablemente ha encarecido a las acciones, toda vez que las utilidades de las empresas no han crecido al mismo ritmo. A la vez, no hay que olvidar que en esos nueve años, la mayor parte del tiempo la tasa de interés de política monetaria fue cero y se contó con liquidez abundantísima, lo que siempre ayuda. Y así, la valuación (precio/utilidad) de las 500 empresas del S&P 500 es 18.3 veces las utilidades estimadas de los próximos doce meses, el nivel más alto de los pasados10 años, cuando el promedio de ese periodo es de 14.1 y el de los pasados cinco años, de 15.8. No es mortal, pero sí es elevado.

La pregunta obvia es si la reforma fiscal añadirá el volumen de utilidad suficiente para justificar digamos, en los próximos dos años, el nivel actual del múltiplo P/U de los próximos doce meses, considerando el buen ritmo de crecimiento de la economía y que ahora no habrá liquidez abundante y la tasa de interés tiende a subir.

En tanto tiempo en el mercado uno aprende que lo importante al final, no es lo que la gente dice, sino lo que hace. Por eso soy, entre otras cosas, practicante del Análisis Técnico. Y como le creo a la técnica, sin ser fanático enceguecido, debo decir que, considerando el alza del “Trump trade”, el avance ha sido ordenado, más allá de la magnitud. Y en el último tramo, entre finales de agosto –cuando termina con la etapa lateral del verano– y ahora, ha cumplido con los objetivos técnicos; eso es parte del orden y si se ha trabajado a partir de la base que en un alza las bajas son para comprar, pues ahora tendríamos que juzgar la baja de los días pasados en esa forma.

Sin embargo, los indicadores de nivel de precio –de todos los plazos– se encuentran claramente en la zona de sobrecompra que, como suelo decir, no es para decidir vender, sino para no comprar, o al menos moderar el ritmo de compra y elegir mejor, por lo que quizá podría presentarse una baja interesante. Además, el VIX, el indicador de riesgo se elevó el viernes pasado de niveles alrededor del 9.5 –nivel mínimo de larguísimo plazo– al 11.7 el día de ayer, a raíz de los temas de política. Por tanto, quizá el mercado prefiera esperar para comprar. Pero ganas de vender, no se ven.

Suerte.

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